La catedral española que combina gótico, mudéjar, renacentista y barroco sobre una necrópolis tardorromana

Un templo poco frecuentado resguarda una de las combinaciones artísticas más notables del patrimonio español. Su trayectoria, marcada por siglos de reformas y descubrimientos arqueológicos, lo convierte en una visita tan única como cautivadora

Foto: La infravalorada catedral con una mezcla única de estilos en España. (Ayuntamiento de Tarazona)
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Dentro del amplio panorama del patrimonio religioso en España, existen templos que, a pesar de su gran valor histórico y artístico, permanecen alejados de las rutas turísticas más comunes. Esta catedral infravalorada en España, erigida sobre restos de una necrópolis tardorromana y relacionada con los primeros siglos del cristianismo, sobresale justamente por la suma de capas que la hacen singular. Su silueta y su interior reflejan siglos de cambios, con una convivencia poco habitual entre el gótico, el mudéjar, el Renacimiento y el Barroco, llegando a convertir la visita en un paseo por diferentes épocas de la arquitectura peninsular.

Se trata de la Catedral de Tarazona, en Zaragoza, también conocida como Catedral de Santa María de la Huerta o Santa María Hydrie, un nombre ligado a su ubicación en un área fértil y rica en agua. Los estudios arqueológicos realizados durante la restauración sacaron a la luz una necrópolis tardorromana, un edificio público de época bajoimperial adornado con mosaicos policromos y evidencias del culto cristiano primitivo. Además, se constata que las primeras construcciones románicas comenzaron a mediados del siglo XII, aunque ese proyecto fue reemplazado por una nueva iglesia gótica, consagrada en 1235. Desde entonces, el edificio ha experimentado renovaciones continuas que explican su singular aspecto actual.

Una catedral distintiva por su fusión de estilos y su claustro mudéjar

Aunque el origen de la estructura es claramente gótico, los daños ocasionados durante la Guerra de los Dos Pedros desencadenaron reformas posteriores que le otorgaron una apariencia destacada mudéjar. Esta influencia es visible en la torre, el cimborrio y la falsa galería sobre la nave central, decorada con ladrillo y azulejos verdes y morados. En el interior persiste la verticalidad característica del gótico mediante arcos apuntados, pilares fasciculados y el triforio del siglo XIII, uno de los elementos góticos más antiguos en Aragón. Más adelante, el templo también incorporó una profunda renovación renacentista, reflejada en las grisallas, la decoración del cimborrio y distintos revestimientos que cambiaron la percepción espacial del conjunto.

Uno de los espacios más destacados de la seo turiasonense es su claustro, edificado entre 1500 y 1529 y reconocido como una de las grandes obras del mudéjar aragonés en su etapa final. Su distintivo más notable es el complejo sistema de yeserías que cubre los ventanales y filtra la luz, una solución poco común en la península. A esto se suman las bóvedas de crucería con terceletes y una rica decoración en ménsulas y galerías. La portada principal, reformada en el siglo XVI y protegida posteriormente por un gran pórtico barroco, completa la imagen de un edificio dinámico y en constante evolución. Para el visitante, la catedral ofrece entrada estándar de 6 euros, acceso libre con audioguía incluida y visitas guiadas al templo, claustro y dependencias capitulares, una alternativa que facilita entender por qué este monumento está entre las joyas menos reconocidas del patrimonio español.

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