El coste de la vida en España sube debido al aumento del 45% en los precios de alimentos desde 2021, mientras los salarios solo crecen un 17%

El 20% de los hogares con menor ingreso destinan el 60% de su presupuesto a vivienda, suministros y alimentación, porcentaje que se reduce al 40% entre quienes tienen mayores ingresos, según un informe de USO

Un estante de carne en el Mercado Municipal de Pacífico en Madrid (Jesús Hellín / Europa Press)

España enfrenta una creciente disparidad entre el precio de la vida y los ingresos de los trabajadores. Así lo señala la Unión Sindical Obrera (USO), que advierte que los precios han aumentado mucho más rápido que los salarios en los últimos años, creando una situación “sofocante” para miles de familias.

De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Syndex para el sindicato, el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió un 18,4% entre 2021 y 2025, mientras que los salarios solo crecieron un 17,3%. La brecha es aún más pronunciada en productos básicos como la alimentación, que incrementó su costo un 45,3% en ese mismo lapso.

Esta disparidad ha provocado una reducción del poder adquisitivo, especialmente entre los sectores más vulnerables, que destinan cada vez mayor parte de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.

Una brecha que no deja de crecer

Al ampliar el análisis, los datos muestran que entre 2008 y 2025, los salarios aumentaron un 31,6%, cifra inferior al incremento de la inflación (37,1%) y muy por debajo del aumento en el costo de los alimentos, que subieron un 54,3%.

El efecto de esta evolución se percibe con claridad en los hogares con menores ingresos. Según el informe, el 20% más desfavorecido destina ya el 60% de su presupuesto a vivienda, suministros y alimentación, frente al 40% que destinan los hogares con mayores ingresos. Esta diferencia refleja una desigualdad económica creciente y una menor capacidad de ahorro para amplios sectores de la población.

Desde USO alertan que la situación se agravó notablemente entre 2021 y 2025, coincidiendo con el aumento inflacionario tras la pandemia. Para quienes entraron al mercado laboral en ese período, el costo de la vida resulta especialmente oneroso. “El gasto básico se ha disparado y no deja margen”, señalan desde el sindicato.

En este contexto, el secretario general de USO, Joaquín Pérez, advierte que “las máquinas están reemplazando a las personas y, al mismo tiempo, se trata a las personas como máquinas: que no tienen necesidades, que no merecen ocio, que sólo, nuevamente, viven para trabajar”, según recoge Europa Press.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha firmado con los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) en un 3,1%

Inflación acumulada y presión constante

Desde USO señalan que la inflación no ha sido constante en el tiempo. “Incluso al considerar solo el IPC general, la asfixia de los hogares es evidente, porque no ha sido homogénea a lo largo del tiempo. Los precios subieron de manera moderada hasta 2021, pero la mitad de esa inflación acumulada desde 2008 se concentra en los últimos cinco años. Y estamos al borde de otro periodo de hiperinflación”, explicó Pérez.

Además, numerosas alzas más pronunciadas tuvieron lugar en 2022, alcanzando picos que superaron el 10% en ciertos momentos. Aunque posteriormente la inflación se ha moderado, lo hace sobre una base de precios ya elevada. Esto significa, según USO, que el coste de la vida continúa siendo alto y que la presión sobre los hogares persiste.

Menos margen para vivir

El aumento del gasto no se traduce en una mejora de las condiciones materiales de vida, sino en un “cambio obligado en los patrones de consumo”, según el informe. Sus autores calculan que el gasto promedio por hogar llegó a 26.510 euros en 2024, un 18,7% más que en 2016, aunque este incremento responde a una modificación forzada en los hábitos de consumo.

Las familias destinan ahora una mayor parte de sus recursos a alimentación, vivienda y suministros, mientras que reducen gastos en partidas como ropa, ocio o equipamiento del hogar. En otras palabras, gastan más, pero viven peor, reconoce Joaquín Pérez: “Hoy se vive peor que hace veinte años y peor que hace cinco”, afirma, alertando sobre un deterioro generalizado en la calidad de vida.

El impacto es especialmente grave en los hogares con menores ingresos y en quienes viven solos. En estos casos, los gastos fijos representan una carga mucho mayor. En la última década, el gasto de los hogares unipersonales aumentó más de un 24%, y cerca del 27% si incluyen menores a cargo. La imposibilidad de compartir costos aumenta la carga financiera.

Desde el sindicato denuncian que vivir solo se ha convertido en un factor de riesgo económico, cuestionando incluso la posibilidad de acceder a derechos básicos como la vivienda o el ocio.

Ciudadanos compran en una frutería.

La vivienda, el principal factor de desigualdad

Uno de los elementos que más influye en esta situación es el aumento en el costo de la vivienda. Según el informe, el precio del metro cuadrado ha pasado de 8 euros en 2008 a casi 15 euros en 2026, lo que representa un incremento de más del 80%. Al analizar el período más reciente, entre 2015 y 2025, el crecimiento alcanza casi el 99%, afectando tanto al alquiler como a las operaciones de compraventa.

Para USO, la vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad y un obstáculo creciente para lograr una vida digna, principalmente entre jóvenes y personas sin propiedad.

Frente a este panorama, USO ha anunciado movilizaciones con motivo del Día Internacional del Trabajo. El sindicato celebrará nuevamente su acto central en Madrid, con una manifestación que recorrerá el centro de la ciudad.

La protesta iniciará en la zona de Delicias y concluirá en la plaza de Las Cortes, donde se espera la presencia de miles de personas provenientes de diferentes comunidades autónomas. El objetivo, según explican, es reivindicar la “humanización del empleo” y denunciar una situación económica que, según el sindicato, está deteriorando las condiciones de vida de la mayoría social.

Scroll al inicio