Dificultades en la obtención de documentación frenan la regularización de 500.000 inmigrantes: «Percibo el proceso con gran pesimismo»

Filas frente a oficinas que todavía no aceptan solicitudes, fallos telemáticos en el sistema y dificultades con el idioma entorpecen la regularización de quienes han solicitado cita previa para entregar presencialmente su documentación en las oficinas de Correos, Seguridad Social y Extranjería.

largas filas y fallos telemáticos en el inicio de la regularización de 500.000 inmigrantesEL MUNDO (Vídeo) / Ángel Navarrete (Foto)

Por ahora, no se registran colas. En la primera mañana de atención presencial destinada a la entrega de solicitudes para la regularización masiva, la oficina de la Seguridad Social en la madrileña calle Cedaceros — habilitada para este trámite extraordinario — no está operativa para este procedimiento. El personal aclara que su función no es ofrecer información, sino recibir las solicitudes, labor que realizarán al finalizar su horario habitual.

«Nos dijeron que será por la tarde», comenta un grupo de mujeres ecuatorianas que portan carpetillas plásticas azules con sus documentos. Estas carpetillas son similares a las de algunas personas que hacen cola frente al consulado de Colombia, ubicado en la esquina siguiente.

«Aún veo el proceso con mucho escepticismo: obtener los documentos está siendo complicado y las asociaciones con las que he hablado indican que no pueden ayudarme», expresa una joven de 30 años que prefiere mantener su nombre en reserva: «Quisiera conseguir los papeles».

Colas en la Oficina de Extranjería de Tetuán, en Madrid.

Desde hoy, quienes hayan solicitado cita previa — requisito indispensable para efectuar el trámite presencialmente — podrán acudir a las oficinas de Correos, Seguridad Social y Extranjería para realizar el procedimiento. El Gobierno estima que esta medida beneficiará a 500.000 personas, aunque algunas proyecciones elevan la cifra hasta un millón.

En este sentido, el Ayuntamiento de Madrid ha criticado el incremento «exponencial» de solicitudes, que pasó de 1.500 citas diarias hace una semana a 5.500 al día siguiente de que se abrió el proceso de regularización. José Fernández, delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, ha señalado que se trata de «un proceso de regularización realizado sin consultar a las demás administraciones públicas implicadas«, como las comunidades autónomas y ayuntamientos, calificando la medida como «precipitada y quizás con intención de provocar el colapso».

Sea como sea, el procedimiento no está siendo sencillo. La mujer que atiende mientras espera para entrar al consulado recuerda que hace quince días acudió a dicha representación para informarse sobre la obtención del certificado de antecedentes penales. «Sin embargo, me brindaron información distinta», explica. Hoy sale del consulado con una hoja que contiene las instrucciones.

Entre las oficinas consulares que están entregando este certificado con rapidez se encuentra la del consulado de Marruecos. «Antes de que se anunciara la regularización, el país demoraba un mes en enviarlo. Ahora, quienes lo solicitan vienen a recogerlo en dos semanas, a veces menos», relata un empleado que vigila la entrada a la sala donde los ciudadanos marroquíes pueden obtener este documento.

Además del certificado de antecedentes penales, quienes no sean ni hayan sido solicitantes de asilo, no tengan hijos ni dependientes a su cargo ni ofertas laborales, deberán presentar un informe de vulnerabilidad cumplimentado por una entidad colaboradora de extranjería.

Steve y Lady (33 años) llevan siete meses en España y deberán desplazarse por el país para obtener ese informe. «Algunas asociaciones indican que atienden solo a sus usuarios y muchas desconocen los pasos a seguir. Una nos recomendó solicitarlo en el Ayuntamiento de Alicante, donde estamos empadronados», relatan. Antes de llegar a Madrid, donde alquilan un piso en Carabanchel, estuvieron en Alicante con un visado turístico que expiró, por lo que este trámite representa «una oportunidad» para «conocer un país nuevo» y cómo es vivir en él, explican.

Barcelona

Eduard Granderson sale de la oficina número 27 de Correos en Barcelona, situada en la Rambla Guipúzcoa, con expresión satisfecha tras una hora y quince minutos de gestión documental. Este venezolano de 38 años arribó a España en octubre porque la situación en su país «sigue siendo complicada y tardará años en mejorar». En su elección influyeron «tres motivos»: el idioma, un hermano que reside en Barcelona desde hace tiempo y su gran afición a La Liga. «Soy del Real Madrid; sabía que venía a territorio enemigo», bromea.

«Todo ha sido muy sencillo, realicé los trámites con certificado electrónico, aunque preferí completar este último paso de forma presencial para mayor seguridad», relata Eduard, quien al llegar a España empezó a gestionar el asilo político para venezolanos, pero al surgir la regularización extraordinaria para migrantes, vio que afincarse en Barcelona sería «bastante más sencillo» de lo esperado.

Ingeniero en sistemas, actualmente realiza un curso de programación del Servicio Público de Empleo de Cataluña y, con la documentación en regla, espera incorporarse al mercado laboral cuanto antes. «Vinimos a este país para contribuir», afirma.

Eduard Granderson, llegado de Venezuela en octubre, con toda la documentación.

Esta oficina de Correos en La Verneda i La Pau, barrio de clase trabajadora con alta presencia extranjera, es una de las 13 sucursales de la ciudad (junto con tres oficinas de la Seguridad Social por la tarde) que desde hoy ofrecen atención presencial para la regularización. Carolina Venegas, chilena de 50 años, acudió a las 9:15 junto a sus hijas Florencia y Javiera Núñez, de 18 y 19 años, y tardaron casi dos horas en ser atendidas. En su caso, la satisfacción no es completa, ya que no pudieron presentar el informe de vulnerabilidad sellado. «Pasamos jueves y viernes completos llamando a los Servicios Sociales municipales y no fue posible obtener la firma», comentan. También afirmaron haber contactado con varias entidades colaboradoras designadas por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, pero «apenas tenían conocimiento de lo que estábamos solicitando«.

Llegaron a España en febrero de 2020, justo antes de la pandemia de covid, porque el padre iba a cursar un máster por dos años en Barcelona. Los retrasos por la crisis sanitaria y que la tercera hermana iniciara estudios universitarios hicieron que decidieran quedarse en Barcelona, aunque hasta ahora las solicitudes de visado del progenitor no han servido para conseguir la reagrupación familiar deseada.

Carolina Venegas, entre sus hijas Florencia y Javiera Núñez, tras presentar la solicitud en Barcelona.

«Tengo ganas de trabajar, sentirme útil y aportar a los demás», afirma Carolina, quien ha realizado trabajos de limpieza, pero que también ofrece su «amplia experiencia como profesora especializada en desarrollo motor».

«No hemos vuelto a Santiago desde 2021 y queremos poder hacerlo una vez tengamos los papeles», expresan. Sin embargo, ven su futuro en España, donde creen que «la vida es mejor por la mayor seguridad«. «Además, estudio algo que me gusta y que no existe en mi país», apunta Florencia en referencia al Grado medio de Guía en naturaleza y tiempo de ocio que cursa. «Incluso ya he trabajado en algún esplai«, agrega.

Cataluña es la comunidad autónoma con mayor porcentaje del medio millón de regularizaciones previstas. Se calcula que, de unas 200.000 solicitudes, 135.000 personas en la región podrán estabilizar su situación gracias a un proceso cuyo plazo de solicitud iniciado hoy finaliza el 30 de junio. Mientras tanto, el flujo de personas entrando y saliendo de la oficina 27 de Correos es «muy similar» al de cualquier otro lunes, señala un empleado. Sin embargo, las largas colas continúan como a finales de la semana pasada en otros puntos de Barcelona y zonas adyacentes. Es el caso de la Oficina de Atención a la Ciudadanía en la plaza Sant Miquel o el recinto ferial La Farga de L’Hospitalet de Llobregat, donde el Ayuntamiento ha concentrado las solicitudes de miles de personas para obtener la documentación necesaria para el último paso en la regularización.

Valencia

En Valencia Acull, Felipe ha informado desde primera hora de la mañana a decenas de personas concentradas en la puerta. Contrasta con la Oficina de Extranjería, apenas unas calles más allá, en el barrio de Orriols, donde no hay nadie y la atención con cita previa comienza a las 16 horas. Melinda, cubana, llega confundida buscando el certificado de vulnerabilidad. «Hemos pasado toda la mañana dando vueltas», relata. El conserje la dirige a servicios sociales o a una entidad colaboradora. «Claro, allá nos envían de un lado para otro sin más información», lamenta Felipe.

Alrededor se agrupa un grupo de marroquíes a quienes Fátima traduce. Apenas hablan castellano. Han ido a las oficinas del Ayuntamiento para solicitar el certificado, pero no entienden que ese es solo el primer paso.

«Esta es la puerta B de la regularización, la más flexible, porque todo aquel sin papeles es vulnerable», insiste Felipe. En Valencia Acull no aceptarán solicitudes hasta el jueves, «porque no tenemos claro cómo certificar esa situación, el Real Decreto es ambiguo y no queremos cometer errores», recalca.

El nerviosismo de quienes ven esta oportunidad para una vida mejor no siempre entiende de horarios ni papeles, pues cada historia es única. Laura solicitó en Las Palmas la regularización por protección internacional, pero ahora reside en Torrent y considera que esta es la vía más rápida.

Colas en las Oficinas de Extranjería y de padrón en el Ayuntamiento de Valencia.

La vulnerabilidad es el trámite que está saturando el sistema. «No solo se debe presentar la solicitud, sino realizar entrevistas individuales de seguimiento en cada caso, y eso lleva tiempo», explica Felipe nuevamente. Sabe que esta tarea recaerá en las entidades colaboradoras.

También el Ayuntamiento de Valencia está colapsado y las colas rodean la parte trasera del edificio. «Hoy no podemos atender a más personas, lo siento mucho», decía una funcionaria a mediodía a una fila con más de cien personas. Algunos buscan también el certificado de empadronamiento especial porque viven en habitaciones compartidas. En los casos que hablan español la gestión es más sencilla; para quienes no, la ausencia de traductores salvo el teléfono móvil complica mucho el trámite.

Por ello, algunos alcaldes han expresado sus protestas. En Valencia, desde hace días hay un cartel que deriva cualquier consulta a la Oficina de Extranjería. «¿Cómo se puede hacer este proceso sin contar con los ayuntamientos y sin aclarar ciertos aspectos vagos del Real Decreto? Si toda esta gente acudiera a las delegaciones de Gobierno, otro sería el escenario», lamentaba la alcaldesa de Valencia, María José Catalá.

Zaragoza

En Zaragoza se han formado largas filas desde temprano frente al Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno. En el consistorio, la cola para obtener la documentación necesaria para iniciar la regularización daba casi la vuelta al edificio, con personas esperando desde la madrugada. Cerca de 15.000 personas podrán acogerse a esta medida en Aragón.

Es el caso de Clement, ghanés de 35 años que lleva diez viviendo en España. Confiesa tener dificultad con el español, pero en inglés manifiesta su deseo de legalizar su estatus en el país. Desde su llegada ha buscado estabilidad mudándose de ciudad en ciudad, lo que considera imposible sin papeles. Al llegar a Zaragoza, consiguió trabajo en un matadero con un sueldo que le permite ayudar a sus familiares en África. «Espero que este proceso nos permita mejorar nuestras condiciones y comenzar a prosperar realmente», dice antes de pedirle a un amigo que guarde su lugar para ir a buscar agua.

Al recorrer la larga fila, se percibe el cansancio entre quienes esperan. Nadie sabe cuánto tiempo les faltará, apoyados en la fachada del Ayuntamiento, mientras los funcionarios internos no dan abasto para procesar con rapidez semejante volumen de solicitudes.

Además, la frustración aumenta debido al gran revuelo mediático alrededor del Real Decreto aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Un grupo de personas de Colombia, que prefirió no identificarse, manifiesta estar «molesto» por esta exposición. «Parece que somos animales que vienen a aprovecharse, cuando en realidad hemos venido a trabajar y contribuir al desarrollo del país como cualquier nacido aquí», expresa una mujer sentada sobre su mochila.

Extranjeros aguardan frente al Ayuntamiento de Zaragoza para conseguir la documentación de la regularización.

Todos ellos llegaron a la plaza del Pilar a las 4 de la mañana, con decenas de personas delante, sin que nadie les haya dado una estimación del tiempo restante. «Llevamos muchas horas aquí, no sabemos si hoy podremos conseguir la documentación y encima debemos soportar comentarios en redes sociales de personas sin conocimiento», declara otro mientras escucha la conversación.

A algunos, sin embargo, la espera les resulta más llevadera. Elmer, nicaragüense de 28 años, asegura no tener inconveniente en dedicar el tiempo necesario al proceso. Lleva ocho meses en Zaragoza, ciudad a la que llegó porque varios familiares residen ahí desde hace más de 12 años y ya tienen la documentación. No tiene prisa porque «tras haber trabajado en muchos empleos, ahora puedo obtener mayor estabilidad y por eso puedo esperar lo que sea». La fila es tan extensa que él está más cerca del río Ebro que de la puerta del Ayuntamiento.

A pocos metros, otra fila de inmigrantes rodea la Delegación del Gobierno. Ellos ya han completado los trámites y podrían iniciar hoy mismo la regularización. No obstante, existen dificultades para procesar la documentación correctamente debido a problemas con el idioma de los solicitantes, lo que provoca errores en sus papeles.

Murcia

En la Oficina Única de Extranjería en Murcia, varios ciudadanos han acudido para informarse sobre el procedimiento. Es el caso de Suat, marroquí que desea que su hijo, residente en España desde hace ocho años, regularice su situación administrativa. «Yo tengo papeles, pero mi hijo no puede trabajar y hoy vengo a preguntar — sin cita, asegura — para saber cómo solucionar su situación». «Me enteré por la televisión y por TikTok, y vine a recabar información porque quiero lograrlo», explica.

Una figura conocida que ha pasado por la Oficina es Howard Sant Roos, jugador cubano del UCAM Murcia de baloncesto. Aunque no ha ido a regularizar su situación — lleva casi cinco años en España y acaba de obtener el pasaporte español — comenta que tiene «amigos y familiares que están realizando el proceso». «Nos informamos principalmente a través de la televisión y redes sociales, que es como la gente se entera para hacerlo correctamente», señaló.

Ciudadanos extranjeros llegan a la Oficina Única de Extranjería en Murcia.

Aunque aún no ha preguntado cómo les han resultado los trámites, Roos indicó no estar seguro de que «sea tan sencillo como aparenta». «Principalmente porque muchos quieren beneficiarse. Es mucha gente y un mismo proceso. Eso requiere tiempo», añadió.

Finalmente, Abdoul, también marroquí y residente en Archena desde hace siete años, considera que el proceso «ha sido sencillo», ya que «toda la gente fue muy amable». Además, afirma haber tenido «toda la documentación lista» y solo entregar el empadronamiento. «Si lo tienes, es suficiente», aseguró.

Asimismo, Abdoul comenta que es la primera vez que intenta regularizarse, que se enteró de esta medida por televisión y conoce a «mucha gente» interesada en beneficiarse. «Estoy muy contento. Han abierto muchas puertas para la gente», concluyó.

Galicia

En Galicia no se observaron grandes filas, pero el problema se concentró en Vigo, donde la jornada comenzó con un atasco menos visible, incrustado en los sistemas informáticos. En el primer día de proceso, nada terminó de funcionar y los primeros usuarios apenas lograron completar expedientes porque el sistema no respondió, no escaneó documentos, no guardó datos y obligó a reiniciar continuamente sin avanzar en el trámite.

Diana, venezolana de 44 años, llegó a las 7:30 y a las 13:00 seguía en el mismo lugar, con un montón de documentos en una mano y su hija de seis meses en la otra, esperando ante una ventanilla que no pudo atenderla. «Cumplo todos los requisitos desde hace años, siempre tuve todo preparado, pero cada vez que debía presentar el arraigo cambiaban la ley y quedaba fuera; esta es la cuarta vez y ahora que finalmente puedo, el sistema está colapsado», explicó. Su situación en papel es impecable: dos años cotizados en hostelería, vida laboral acreditada, carnet de conducir homologado, documentos apostillados, marido con residencia y su hija mayor ya regularizada. «Solo faltamos mi hija pequeña y yo, tengo todo, absolutamente todo», insistió mientras acomodaba documentos no entregados.

El fallo produjo un efecto inmediato. Las citas estaban programadas cada 20 minutos, pero al no atender la primera, las demás quedaron atrapadas detrás y la mañana se acumuló sin margen para recuperar, con usuarios sin saber si mantendrían su turno o lo perderían.

Desde CCOO, el diagnóstico fue más amplio y señala un inicio precipitado tanto en lo técnico como en la organización. «Se implementó con formación a último momento y, en muchos casos, telemática, sin tiempo real para que el personal practicara con el sistema», critica Isaac de las Heras, del sindicato en Correos, atribuyendo el colapso a la combinación de un programa nuevo sin fase de pruebas y un elevado volumen de citas desde primera hora.

A ello se suma, según detalla, un despliegue limitado que concentró la presión en pocos puntos. «Correos dispone de más de 2.300 oficinas en toda España y se habilitaron unas 300 o 350; en la provincia solo Vigo y Pontevedra, lo que obliga a muchos a desplazarse y genera cuellos de botella desde el inicio». Además, el representante sindical indica la falta de refuerzos específicos y ausencia de un periodo piloto para corregir fallos antes del inicio, aunque añade un matiz de previsión. «Es un proceso complejo, con gran volumen y múltiples requisitos; los primeros días suelen ser de ajustes. Lo normal es que con el tiempo y la práctica, el sistema se estabilice y funcione con normalidad».

Mientras tanto, las esperas se pautan por historias personales. Diana, entre papeles y la niña en brazos, lo resumió con mezcla de cansancio y determinación: «Es una pena que pase esto, pero permaneceré aquí lo que haga falta. Es una oportunidad única y esto es mi vida».

A pocos metros, Pedro y Amanda, brasileños de 29 años y con tres en España, esperaban con dos niños pequeños que corrían intentando entretenerse entre la espera y el cansancio. «Trabajamos en negro porque debemos llevar comida a casa; o trabajas o pides ayuda y preferimos trabajar», explicaron, él en construcción y ella en limpieza. Salieron de Brasil por inseguridad y ahora buscan estabilidad. «Vinimos a España para trabajar y vivir tranquilos, queremos los papeles para hacerlo legal, cotizar y tener respaldo si ocurre algo».

Sevilla

En Sevilla, una cola gigantesca rodea este lunes el edificio donde se encuentra el registro general del Ayuntamiento de Sevilla, en Prado de San Sebastián. Marroquíes, sudamericanos, nigerianos y muchos inmigrantes de otras nacionalidades esperan para solicitar el certificado de vulnerabilidad, uno de los documentos exigidos por el Gobierno para acceder a la regularización extraordinaria recién puesta en marcha.

El registro municipal no emite el informe de vulnerabilidad, pero recoge las solicitudes de los inmigrantes y las remite a los servicios sociales del Ayuntamiento para su atención. Los sindicatos municipales han denunciado el «colapso» de esta oficina, aunque el Ayuntamiento sostiene que funciona con «normalidad» y hay tiempo suficiente para atender las solicitudes porque el plazo termina en junio.

Mientras tanto, en el Consulado de Marruecos, en la isla de la Cartuja de Sevilla, unas veinte personas esperaron poco tiempo y fueron atendidas con rapidez. En esta sede pueden solicitar el certificado de no antecedentes penales y otros trámites relacionados con el pasaporte. Dos marroquíes que viajaron desde un pueblo de Córdoba consiguieron cita para las 11:00 horas. «Sí, hoy nos atenderán y saldremos con todo resuelto», afirmó Bouazza a EL MUNDO.

En el Consulado de Colombia hoy no hay filas. Allí se atiende con cita previa y los trámites del certificado de penales pueden realizarse en línea. En la web oficial se detallan los pasos para formalizar esta solicitud. Según indicaron a este diario, no hay colapso ni se prevé avalancha.

Colapso en Palma

El Ayuntamiento de Palma de Mallorca ha estado colapsado durante toda la jornada por la gran cantidad de solicitudes, especialmente de certificados de vulnerabilidad.

Desde el consistorio informaron que las dependencias municipales llevan cuatro días sobrecargadas, sin capacidad para atender las más de 5.300 solicitudes registradas.

Colas en una oficina municipal de Palma este lunes.

«Todo indica que el volumen de solicitudes seguirá aumentando en los próximos días, agravando una situación que el Ayuntamiento no puede manejar solo», comunicaron desde la institución municipal.

Denuncian la falta de coordinación y planificación del Gobierno de España, a quien exigen que brinde apoyo y asuma la tramitación, atribuyendo el desconocimiento sobre el número de personas que pueden acogerse a esta regularización, informa Eduardo Colom.

En algunas filas se vivieron momentos de tensión, incluso llegando a denunciarse una agresión.

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