El Comunista $my_year $sep $my_month

Pensaba comenzar este texto recontando el número de muertos en esta semana tan sólo en Michoacán y Guerrero. Pero para estas alturas, a todo el mundo –a todo el mundo-, le queda claro que seguirán cayendo cuerpos en México en tanto nadie esté dispuesto a hablar de las causas que han orillado al país a este infierno.

Yo, con el mismo derecho a opinar que tiene, por ejemplo, Eduardo Buscaglia, el mayor experto de la ONU en temas de narcotráfico, también tengo mi opinión sobre la violencia en México. Estoy seguro que la sangre corre porque a alguien, o varios, están felices con la situación ¿Pero cómo se me ocurre decir tremenda cosa? Acaso una absurda obviedad. Bueno, siempre hay quienes. En este caso, los mismos. Básicamente, quienes tienen en el mercado de guerra la vía corta para seguir haciéndose millonarios.

Y no, no son los capos ni los sicarios, aún con sus millones de pesos en la bolsa. Hablo de los dueños de la economía capitalista, los titiriteros. Los encargados de crear ganancias, por ejemplo, con la venta de armas y que la droga tenga un uso políticamente redituable; es decir, poder que a su vez permita sentar las bases para hacer más negocio.

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