Los fenómenos meteorológicos y el análisis probabilístico proporcionan datos sobre temperatura, precipitaciones y viento para las horas siguientes
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Antes de salir de casa, es importante consultar el pronóstico del tiempo en Barcelona para las próximas horas de este 22 de abril.
Durante la jornada, la temperatura alcanzará un pico máximo de 22 grados, la probabilidad de lluvia será del 2%, con una cobertura nubosa del 49%, mientras que los vientos máximos alcanzarán los 26 kilómetros por hora.
Respecto a los rayos UV, se prevé que el nivel máximo llegue a 8.
En la noche, la temperatura descenderá hasta 16 grados, con una probabilidad de precipitación del 8% y nubosidad del 28%, mientras que las rachas de viento alcanzarán los 33 kilómetros por hora.

Barcelona se localiza al noreste de España, en la costa mediterránea de la península ibérica, donde predominan dos tipos climáticos: el mediterráneo continental y el subtropical húmedo.
El clima mediterráneo continental se presenta principalmente al sur de Barcelona, distinguiéndose por inviernos moderados y veranos secos y cálidos.
Por su parte, la temporada de lluvias en este patrón climático ocurre mayormente en invierno o en las estaciones de transición.
Mientras tanto, el clima subtropical húmedo se encuentra en la zona norte de la región, caracterizándose por inviernos fríos o moderados y veranos cálidos y húmedos.
En este clima, no existe una temporada de lluvias definida, dado que las precipitaciones se distribuyen equitativamente durante todo el año.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de España, la temperatura máxima en Barcelona se aproxima a 30 grados centígrados y se registra en los meses de julio y agosto.
Respecto a la temperatura mínima, la Aemet señala que suele estar por debajo de cero grados centígrados entre diciembre y enero.
Los meses con mayor intensidad de precipitaciones en Barcelona corresponden a septiembre y octubre. En cuanto a días de nieve, son escasos, con un promedio que no supera los 10 al año.

Los cuatro climas de España
España se distingue por ser un país con alta insolación, alcanzando unas 3 mil horas de sol anuales. Las temperaturas en esta nación mediterránea son moderadas, aunque existen diferencias notables entre estaciones y regiones.
Aunque Amet documenta hasta 13 tipos climáticos en España, son en esencia cuatro los predominantes: oceánico, mediterráneo de veranos frescos, mediterráneo continental y estepario frío.
El clima oceánico se caracteriza por ser templado, con veranos frescos y precipitaciones abundantes y regulares durante todo el año.
Este tipo aparece mayoritariamente en el norte y oeste de Galicia, en el Cantábrico, Sistema Ibérico, noreste de la meseta norte y en buena parte de los Pirineos, exceptuando las zonas más elevadas.
El mediterráneo de veranos frescos, como su nombre indica, presenta veranos secos y frescos y inviernos fríos o templados, con la mayor parte de las precipitaciones concentradas en invierno o estaciones intermedias.
Este clima abarca gran parte de la meseta norte, el interior de Galicia y múltiples áreas montañosas del centro y sur peninsular. En Canarias, se extiende por el interior de las islas La Palma, El Hierro, La Gomera y Tenerife, además de las zonas altas de Gran Canaria.
El mediterráneo continental se caracteriza por inviernos templados y lluviosos junto con veranos secos y cálidos.
Este patrón climático afecta buena parte de la península ibérica y las Islas Baleares, principalmente en la mitad sur y las regiones mediterráneas costeras, exceptuando las áreas áridas del sureste.
Por último, el estepario frío posee inviernos muy fríos y veranos que varían entre templados y cálidos, acompañados por bajas precipitaciones.
Este clima se distribuye en el sureste peninsular, el valle del Ebro, la meseta sur, además de algunas zonas de Extremadura, Baleares y el centro de la meseta norte. También se encuentra en todas las islas del archipiélago canario.
La primavera y el otoño registran las condiciones climáticas más agradables en España, facilitando actividades al aire libre de forma casi continua.
Las temperaturas máximas se producen en julio y agosto, meses que resultan ser los más cálidos y secos del país.
Mientras tanto, las temperaturas mínimas se registran en enero y febrero, coincidiendo con los periodos de mayor precipitación, sobre todo en el norte de España.
