Juanma Lorente, abogado, explica las consecuencias de usar la dirección laboral como lugar de recogida de paquetes personales

Aunque parezca un gesto inocuo, en realidad depende en gran medida de las políticas internas de cada compañía FOTO DE ARCHIVO: Un repartidor empujando un carrito con cajas de Amazon en una calle comercial del centro de Málaga, España. 28 de abril de 2022. REUTERS/Jon Nazca

La recepción de paquetes personales en el lugar de trabajo se ha vuelto una práctica habitual, aunque no siempre queda claro si puede ocasionar inconvenientes con la empresa. En este marco, el abogado Juanma Lorente ha detallado qué establece la legislación respecto a esta situación y bajo qué circunstancias podría implicar una sanción. Aunque podría parecer un acto sin importancia, depende fundamentalmente de las normas internas vigentes en cada empresa y de cómo se haya manejado esta práctica previamente.

Según indica el propio experto, la cuestión esencial radica en si hay o no una prohibición explícita. “Si la empresa no incluye en sus normas la prohibición de utilizar sus oficinas como dirección de entrega, teóricamente no puede objetar nada”, aclara. En otras palabras, cuando no existe una regla definida, el trabajador no estaría incumpliendo ninguna obligación, fortaleciendo así el principio de seguridad jurídica dentro del ámbito laboral.

No obstante, el panorama cambia completamente si la empresa ha establecido regulaciones al respecto. En ese supuesto, la advertencia es contundente: “Si está prohibido y aun así lo realizas, queda claro que no estás respetando las normas de la empresa, que podrá aplicarte una sanción.” Aquí interviene el poder disciplinario del empleador, que puede actuar si el empleado infringe reglas previamente establecidas y conocidas.

Sin embargo, no todo es tan automático. Juanma Lorente introduce una aclaración importante vinculada al comportamiento anterior de la empresa. “Si se dice que está prohibido, pero nunca se ha notificado y llevas dos años haciéndolo, se interpreta que la empresa lo está aceptando”, señala. Este aspecto es fundamental, ya que permite inferir una aceptación tácita de esta conducta.

La clave: tolerancia empresarial

Este concepto, conocido como tolerancia empresarial, implica que la empresa no puede imponer sanciones inesperadas por una práctica que ha permitido durante un período prolongado sin advertencias. De hecho, el abogado lo ejemplifica claramente: “No podrá aprovechar el decimoquinto paquete que llega para decirte: ‘esto está prohibido’.” Esto significa que no se pueden modificar los criterios sin un aviso previo cuando antes se ha tolerado dicha conducta.

En la práctica, esto obliga a las empresas a mantener coherencia. Si desean impedir el uso de sus instalaciones para recibir paquetes personales, deben informar de manera clara y anticipada a los empleados. A partir de entonces, podrán exigir el cumplimiento de la norma y aplicar sanciones ante incumplimientos. Sin esa comunicación, la situación permanecerá en un área poco definida.

Otro punto relevante es el impacto que esta práctica puede ocasionar en la organización laboral. Aunque recibir un paquete ocasional no suele causar conflictos, su uso frecuente puede interferir en el funcionamiento normal del centro de trabajo. La presencia constante de mensajeros o la acumulación de paquetes puede considerarse un uso inadecuado de los recursos empresariales.

Por ello, más allá de la legalidad estricta, también influye el sentido común. Cada empresa posee su propia cultura y nivel de tolerancia; por lo tanto, lo que en un entorno puede ser común, en otro puede ser mal visto. En sectores con elevados requisitos de seguridad o control, esta práctica puede estar aún más restringida.

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