Aldama revela presunto acuerdo corrupto en obras con comisiones, desde la foto con Sánchez hasta la vivienda en Castellana

El empresario afirma que el presidente del Gobierno reconoció estar «al tanto de todo» lo que él estaba realizando

Víctor de Aldama abandona el Supremo junto a su abogado, José Antonio Choclán, el pasado día 7.

La declaración de Víctor de Aldama será la culminación del primer juicio importante por corrupción asociado al sanchismo y la gravedad de una posible condena contra la antigua cúpula de Transportes aún depende de la fortaleza y credibilidad de su testimonio.

Cuando el empresario salió de prisión preventiva en noviembre de 2024, dirigió una directa advertencia al presidente del Gobierno como ningún otro investigado en casos de corrupción política lo había hecho antes. «Que no se alarme, tendrá pruebas de todo lo que se ha dicho», aseguró a la prensa al salir de Soto del Real. Poco después cumplió con su promesa, a pesar de la intensa campaña oficial que lo presentó como el nuevo Pequeño Nicolás.

Más de un año después, la Fiscalía Anticorrupción, pese a lo que Pedro Sánchez calificó de «menuda invención», reconoce la colaboración prestada en forma de declaraciones y entrega de documentos, aplicándole una significativa reducción en la petición de pena comparado con el resto de los acusados.

Queda por resolver, en cambio, si aún posee la prueba concluyente que siempre ha amenazado con revelar y que, según su criterio, desencadenaría la inmediata dimisión del presidente del Gobierno, con quien, tal como reveló EL MUNDO, fue fotografiado en la zona privada de uno de los mítines del PSOE, en aparente complicidad.

Aldama explicó, siguiendo la estrategia diseñada por su abogado José Antonio Choclán, que entregó comisiones en efectivo tanto al ex ministro de Transportes como a su asesor personal, valoradas en más de cuatro millones de euros. La investigación judicial ha confirmado desde entonces que José Luis Ábalos y Koldo García manejaron grandes cantidades de dinero en efectivo de origen incierto. Por eso, la versión de Aldama resulta clave para inclinar la balanza hacia los indicios de comisiones frente a los recientes y poco fundamentados argumentos, como los de la defensa de Koldo, que sostiene que todo el dinero en metálico procedía de reintegros de gastos del PSOE.

El empresario relató la existencia de un amaño continuado en los contratos de obra pública en Transportes y presentó manuscritos del antiguo colaborador de José Luis Ábalos que hacen referencia a la adjudicación de contratos. Al menos uno de estos escritos tiene la cara de Koldo sobreimpresa, quien llegó a negar que la caligrafía fuera suya a pesar de su evidente selfie.

Las pesquisas también han confirmado indicios del amaño de obras a cambio de comisiones. Existen grabaciones de Koldo donde algunos de los protagonistas principales hablan sobre la distribución del botín y mencionan las mismas empresas señaladas por Aldama. Además, en otra de estas cintas, el asesor le revela a José Luis Ábalos un plan para asegurar la jubilación de ambos mediante un contrato manipulado en Transportes, pese a que ya habían abandonado el Ministerio.

Sin embargo, Aldama fue más lejos y señaló la existencia de un «cupo vasco» controlado por Santos Cerdán que, en ese momento, parecía un alto cargo sin mácula.

La investigación también sugirió que el ex secretario de Organización estuvo involucrado en las gestiones de contratos, que compartía la copropiedad de la constructora Servinabar, que competía en concursos públicos incluso con Acciona, y que recibía comisiones sobre las cuales insistía en que no quedara ningún rastro («Koldo, que no quiero que hables de esto, que no se mencione», le llegó a reprender). Fue además el primero en admitir haber recibido un sobre con dinero en efectivo cuando nadie sospechaba de él.

Víctor de Aldama reveló asimismo que el jefe de Gabinete de María Jesús Montero le había facilitado el aplazamiento del cobro de una deuda tributaria a través de una gestión privilegiada coordinada en un bar frente al Ministerio de Hacienda. Este hecho también ha sido confirmado, falta comprobar si además le pagó en mano, tal como hizo con Cerdán.

Contrato del piso de la Castellana para Ábalos.

Presentó el contrato de alquiler con opción a compra de un piso de lujo en la Castellana con la firma de Ábalos, a un precio reducido a la mitad. La autenticidad de esta evidencia es indudable y el Supremo ya la considera un fuerte indicio de cohecho.

Reconoció la operación de obsequio de un chalé para Ábalos, admitió y documentó el pago del alquiler de un apartamento en la Plaza de España de Madrid para la ex pareja del ministro, y describió con detalle el episodio del viaje a España de la venezolana Delcy Rodríguez. También demostró que colaboró tanto con las Fuerzas de Seguridad del Estado como con servicios de inteligencia estadounidenses. Existen imágenes de la Unidad Antiterrorista de la Guardia Civil condecorándolo por su cooperación y la organización, entre otros eventos, de cacerías para altos mandos del FBI y del CIA.

No obstante, queda pendiente la confirmación definitiva ante el tribunal de estos y otros eventos y que la Justicia pueda aclarar el misterio central de esta historia. Es decir, si todo ocurrió, como afirmó Aldama, en el backstage del Teatro La Latina. En esa ocasión, según su versión, Koldo capturó una imagen de ambos y el presidente del Gobierno le dijo: «Estoy al corriente de todo lo que haces y te lo agradezco enormemente».

De ser así, no solo estaríamos ante una de las mayores colaboraciones en casos de corrupción política en la historia de España, sino también frente al desenlace definitivo de esta trama.

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