Un sendero sencillo esconde uno de los paisajes más impresionantes del Pirineo, donde el agua y la montaña asumen el protagonismo. Entre bosques y praderas, es una visita obligada para los amantes de la naturaleza
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Existen senderos que, sin requerir una preparación física intensa, logran concentrar algunos de los paisajes más destacados del Pirineo aragonés. Dentro de este grupo sobresale un recorrido circular de senderismo en Aragón que, con una extensión de algo más de seis kilómetros y un trayecto accesible, permite sumergirse en un entorno compuesto por praderas, rocas, vegetación y cascadas. Su fórmula de ruta sencilla, ambiente montañoso y diversos puntos fotogénicos ha convertido este paseo en uno de los favoritos para quienes buscan rincones pintorescos próximos a Benasque sin afrontar un trayecto demasiado exigente.
Se trata de la Ruta de las Tres Cascadas de Ardonés, ubicada en Cerler, una excursión circular que inicia en el propio pueblo y que acerca al caminante a las cascadas de Ardonés, El Clotet y la Mascarada. El punto de partida está indicado con señalizaciones y marcas en amarillo y blanco, junto a la pradera, y comienza en un sendero empedrado que conduce hasta la ermita de San Pedro Mártir, patrón de Cerler. Desde ahí, el recorrido prosigue hacia la planca del Molino, sobre el río Ardonés, acercándose así a la primera caída de agua, la más impactante de todo el trayecto. La ruta tiene una longitud aproximada de entre 6,3 y 7 kilómetros, un desnivel acumulado que oscila entre 262 y 327 metros y puede realizarse en un tiempo estimado de dos horas y cuarto a tres horas, dependiendo del ritmo y las paradas.
Las tres cascadas y aspectos a considerar durante la ruta
El principal atractivo del recorrido es la cascada de Ardonés, una de las más impresionantes del itinerario. Conforme el senderista avanza por el valle, el entorno gana en interés y el sonido constante del agua acompaña buena parte del trayecto. Junto a esta primera cascada existe un puente o pasarela desde la que se atraviesa al otro lado, aunque ese lugar requiere precaución: el terreno puede encontrarse húmedo, rocoso y resbaladizo debido a la fuerza del agua. Justamente por esta razón, en el tramo corto de descenso hay instalado un cable que ayuda a asegurar el paso. Más adelante se encuentran las otras dos cascadas, El Clotet y la Mascarada, con un caudal menor en determinados momentos, pero integradas en un entorno que mantiene la belleza visual de toda la ruta.
El regreso a Cerler transcurre por espacios más abiertos, entre pastizales y con amplias panorámicas del valle, lo que aporta diversidad a una excursión que suele recomendarse por su equilibrio entre facilidad y belleza. Es aconsejable planificar bien la salida, verificar el estado del sendero y las condiciones meteorológicas, y no salirse nunca del trazado señalizado. También se recomienda llevar agua, calzado apropiado y extremar la precaución en la zona más húmeda próxima a la cascada principal. Con todo esto, esta ruta de senderismo en Cerler se consolida como uno de los recorridos más atractivos del valle de Benasque para quienes desean naturaleza, vistas panorámicas y la constante presencia del agua en movimiento.
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