El PP considera inevitable repetir el pacto a la extremeña en las elecciones generales debido a la ausencia de límites entre Vox y otros partidos.

«Lo esencial es que Vox haya accedido a aprobar cuatro presupuestos. Eso resulta muy desmoralizador para el PSOE», explican los ‘populares’

Alberto Núñez Feijóo, el pasado miércoles, rodeado de periodistas en el Congreso de los Diputados.

En el congreso del PP celebrado en julio de 2025, Alberto Núñez Feijóo se comprometió a no formar un gobierno de coalición si, en las elecciones generales, el PP más Vox alcanzaban una mayoría absoluta, tal y como señalaban todas las encuestas privadas. Apostó entonces por un Ejecutivo en solitario respaldado por apoyos parlamentarios. Sin embargo, tras el acuerdo firmado en Extremadura, ese compromiso empieza a perder firmeza. En aquel momento, la encuesta de Sigma Dos para este diario estimaba 147 escaños para el PP y únicamente 44 para Vox. Siete meses después, en febrero, las cifras cambiaban a 135 para el PP y 64 para Vox, que continuaba en ascenso. La brecha entre ambos se había reducido significativamente, pasando de 103 a 71 escaños de diferencia.

Fue precisamente en febrero cuando Alberto Núñez Feijóo tomó una decisión clave. Una semana después del mal resultado en Aragón y ante la dificultad de contener a Vox, el presidente del PP optó por modificar su estrategia. Asumió que era necesario gobernar junto a Vox en las comunidades autónomas y elaboró un «documento marco» para definir las negociaciones con Santiago Abascal. Además, empezó a contemplar que lo mismo debería ocurrir en las generales de 2027. Por ello, en su entrevista del 15 de febrero con este diario, declaró que, aunque prefería gobernar en solitario, añadió: «Si los electores me envían otro mensaje y debo matizar, tendré que hacerlo. Soy un demócrata que respeta los resultados electorales».

Tras el pacto de gobierno con Vox en Extremadura —que tiene una clara intención de marcar tendencia a nivel nacional y sirve como modelo para otras coaliciones—, desde el PP consideran «inevitable» una coalición estatal en el futuro. «El acuerdo en Extremadura demuestra y envía el mensaje de que la mayoría de derechas es inevitable», señala un dirigente cercano a Feijóo, quien añade: «Los votos deben respetarse. Con este pacto ya no se hablará de una batalla interna en la derecha, sino de la alianza entre PP y Vox frente a Sánchez. El debate se centra en el cambio y se reduce el ruido entre PP y Vox. Ya no existen fronteras entre Vox y los demás».

Si Vox forma una alianza con el PP, entonces sólo se contemplan dos escenarios: Sánchez o Feijóo. «Ahora la elección es entre carne o pollo, como en los menús de los aviones», bromea un asesor del líder de la oposición.

«Se apaga el ruido entre PP y Vox y se centra el debate en el cambio»

El primer acuerdo autonómico de gobierno de esta nueva etapa incluye un compromiso de estabilidad presupuestaria para cuatro años, y a la vez concede espacio ideológico a los de Abascal con medidas que los populares no habían planteado hasta ahora de esta manera, como la «prioridad nacional» en las ayudas sociales y en el acceso a vivienda pública. Sin embargo, en Génova explican que lo que está escrito en la medida difiere de la práctica: las ayudas se concederán según el arraigo, no por nacionalidad.

Para diferentes fuentes del núcleo duro del PP consultadas por este diario, este pacto representa un primer paso hacia una suma en las generales.

«Lo esencial es que hayan aceptado aprobar cuatro presupuestos. Eso resulta muy desmoralizante para el PSOE, porque Vox ya no debería representar una amenaza constante de inestabilidad. Esto es un trampolín hacia Génova, si Juanma logra la mayoría absoluta», comenta un dirigente del PP, aunque fuentes oficiales de Génova moderan las expectativas: «¿Esto determinará el resultado de las generales? Sí, pero no tanto, porque con Vox, 12 meses es mucho tiempo y todo cambia rápido: pueden abandonar [la coalición extremeña] y producirse una ruptura definitiva», advierten.

En el equipo de Feijóo insisten en que la competencia principal es contra el PSOE y no contra Vox. «Nuestro planteamiento es crecer arrebatando votos al PSOE. Para gobernar, necesitamos transformar cuatro escaños del bloque de Sánchez en cuatro nuestros. Es esencial seguir luchando por el centro. Nunca ha sido nuestra intención competir con Vox por la derecha. Nuestro potencial de crecimiento se encuentra más en el centro», reiteran. No obstante, la realidad es que el PP ha desplazado a la derecha su discurso migratorio, para disputar votos limítrofes con la formación de extrema derecha.

«Vox ha acercado el acuerdo al 17-M para perjudicar a Juanma Moreno»

De cualquier manera, en la dirección nacional del principal partido de la oposición confían en que el «desgaste» que supone tener que «gestionar» reduzca las expectativas demoscópicas de la formación de Abascal. «Ahora el electorado debe asimilar el pacto, y luego ellos moderarán el voto. Seguro que gobernar desgastará a Vox».

¿Por qué? Porque «ya no podrán presentarse como el dique frente al bipartidismo corrupto». «No podrán decir que son la novedad frente a lo viejo y corrupto. Ya no son los puros que están fuera y no se manchan. A Vox le costará gestionar. Es su prueba de fuego», apuntan las fuentes populares.

Otra consecuencia del acuerdo entre Guardiola y Óscar Fernández es su repercusión en la precampaña andaluza. El candidato del PP, Juanma Moreno, se ha distanciado del pacto con el argumento de que aspira a gobernar en solitario nuevamente, sin tener que asumir ningún «sapo» de Vox, según explica uno de sus principales asesores.

«Vox ha acercado los acuerdos a nuestras elecciones con la intención de perjudicar a Juanma Moreno y, por ende, beneficiar al PSOE y a Montero, además de que la gente tenga fresca la imagen de utilidad de Vox con Guardiola y Azcón investidos. Podrían haberlo hecho en febrero y lo han dejado para mayo», añaden los populares andaluces.

El plan del PP se divide en tres fases. La primera, replicar el pacto en Aragón y Castilla y León sin más obstáculos. La segunda, que Moreno revalide su mayoría y supere de nuevo a Vox. La tercera, forzar a Abascal a integrarse en el sistema partidista funcional, para que deje de ser el outsider que llegó a arrebatar casi 1,5 millones de votos al PP y se convierta en un ticket de «cambio» junto a los populares.

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