Rafael, especialista en recursos humanos: “No es necesario ser amigo de tus colegas, sino contar con aliados en el trabajo”

El psicólogo explica por qué evitar siempre conflictos y asumir cargas ajenas lleva al desgaste, y cómo construir alianzas estratégicas permite compartir presión y mejorar el bienestar profesional

Trabajadores en una oficina (Freepik)

En ambientes laborales caracterizados por exigencias continuas, competencia y la necesidad de adaptarse, no basta con completar tareas o acumular logros personales. Cada vez resulta más claro que la manera en que se gestionan las relaciones profesionales afecta directamente al bienestar, al desempeño y a la viabilidad de una carrera a largo plazo. En este escenario, comprender cómo interactuar con los demás en el trabajo es fundamental tanto para asegurar la estabilidad laboral como para facilitar la rutina semanal.

“No se requiere ser amigo de los compañeros de trabajo. Lo esencial es tener aliados”, puntualiza Rafael Alonso, psicólogo experto en recursos humanos, en una publicación acerca del tema. Alonso afirma que la tendencia a cargar con responsabilidades ajenas y evitar conflictos puede percibirse como profesionalismo, pero a mediano plazo conduce al agotamiento. “He observado en numerosas ocasiones cómo las personas se queman en su empleo porque pretenden hacerlo todo por sí mismas”, destaca, señalando un error habitual: el aislamiento.

Este aislamiento no siempre resulta evidente. Con frecuencia se disfraza de compromiso o una supuesta eficiencia individual que, en verdad, esconde dificultades para delegar, compartir preocupaciones o trazar límites. No expresar lo que incomoda, aceptar tareas fuera de responsabilidad y querer agradar a todos genera una presión constante. Según Alonso, quienes actúan así terminan exhaustos mientras otros que se apoyan entre sí resisten mejor las exigencias laborales. “Mientras tú cargas solo, hay otros que están conectados, que se informan, se protegen y se apoyan ante la presión”, advierte en un video de su cuenta de TikTok (@rafabienestarlaboral).

Apoyo mutuo y transmisión de información

Esta diferencia en la forma de relacionarse trae consecuencias prácticas: quienes crean redes internas suelen tener mayor acceso a información relevante, reciben soporte en momentos difíciles y distribuyen mejor la carga laboral. En contraste, el profesional aislado está más expuesto a errores, sobrecarga y desgaste emocional, aun cuando su desempeño individual sea elevado.

Asimismo, el psicólogo especialista en bienestar laboral y ex responsable de RRHH en varias compañías, establece una distinción clara entre amigos y aliados. “Un aliado no es alguien con quien simplemente compartes salidas. Es una persona que comprende el funcionamiento del entorno y comparte contigo la visión sobre cómo deberían ser las cosas”, define Alonso.

Trabajo equipo oficina trabajar (freepik)

Este matiz es especialmente importante en organizaciones complejas, donde la información no siempre circula de manera transparente y donde las decisiones pueden afectar aspectos no visibles. Contar con alguien que señale cambios, confirme intuiciones o aporte perspectivas diferentes puede marcar la diferencia entre anticipar un problema o responder con retraso.

Cómo hacer “aliados” en el trabajo

Para quienes buscan construir este tipo de relaciones, Alonso expone tres pasos fundamentales. El primero: compartir información útil sin exagerar. Se trata de aportar datos relevantes, como alertar sobre cambios o situaciones que impactan a otros. “De este modo dejas de ser uno más y te conviertes en alguien en quien confiar”, indica.

El segundo paso consiste en brindar apoyo en momentos de presión. Las verdaderas alianzas, remarca el psicólogo, nacen cuando alguien reconoce el trabajo ajeno o lo respalda en situaciones tensas. “Si cubres a alguien en una reunión, validas su desempeño o lo apoyas en momentos de tensión, eso no se olvida”, afirma.

Finalmente, Alonso recomienda elegir cuidadosamente a los aliados. No se trata de llevarse bien con todos, sino de identificar personas coherentes y discretas. “Es preferible contar con dos aliados firmes que con diez conexiones superficiales”, concluye.

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