El informe de la UCO indica una comunicación constante entre la entonces presidenta de Baleares y el exasesor de Ábalos.

«Al parecer, me envió algún mensaje, no lo recuerdo ni tengo constancia de ello». Así se expresó la presidenta del Congreso, Francina Armengol, sobre sus intercambios con Koldo García cuando él era la mano derecha de José Luis Ábalos en el Ministerio de Transportes y ella ejercía como presidenta del Gobierno balear. Estas declaraciones se encuentran en un escrito dirigido al Tribunal Supremo, cuya lectura pública marcó el inicio el pasado día 7 del juicio sobre la trama de las mascarillas.
Estas palabras pronunciadas en el Salón de Plenos contrastan con el contenido del informe que la Guardia Civil entregó ayer a la Audiencia Nacional. El documento detalla 65 mensajes de texto intercambiados entre Francina Armengol y Koldo García.
«Seis años después, no recuerdo todas las comunicaciones que se produjeron en aquellos momentos», afirmó Armengol en su escrito al tribunal, agregando: «Confirmo que nunca he hablado con el señor García ni con ninguna otra persona sobre expedientes de compra con empresa alguna».
Sin embargo, la verdad sobre esos mensajes es diferente. El primero identificado por la UCO es una presentación del asesor, fechada el 25 de abril de 2020. «Buenos días presidenta, ayer la llamé. Caí en la cuenta que quizá no tiene mi móvil. Soy Koldo García, estoy con José Luis Ábalos. Si puede, por favor, me llama cuando pueda, gracias [sic]». La confianza crece rápido, porque al día siguiente Armengol ya le solicita algo: «Por cierto, ¿sabes si alguien vende mascarillas infantiles?». Y recibe al instante un «te lo arreglo». En pocos meses la relación se estrecha aún más. En agosto, ella facilita al asesor del ministro el número móvil de su consejera de Sanidad. «Vale cariño, te mantengo informada de todo», responde Koldo.

Armengol evitó un interrogatorio oral comprometedor sobre su relación con los acusados al ampararse en su condición, durante los hechos investigados, de presidenta autonómica, uno de los cargos a los que la ley concede el privilegio de declarar por escrito. Tanto acusaciones como defensas objetaron que este formato impide la repregunta, pero el Supremo afirmó que la normativa es clara.
La presidenta no solo ha intentado restar importancia a su vinculación con Koldo García en su escrito al Alto Tribunal, sino también en múltiples intervenciones en comisiones de investigación relacionadas con la trama y la pandemia. Por ejemplo, en la del Senado expresó: «Soy una persona muy accesible y, sí, he hablado en numerosas ocasiones con asesores y jefes de gabinete. Supongo que se refiere a mi etapa como presidenta del Gobierno de Baleares. He dicho, y lo reafirmé en la comisión de investigación ante el Congreso de los Diputados y en Baleares, que conocía al señor Koldo García y no descarto haber tenido probablemente comunicaciones con él».

Además de los mensajes, el informe incluye una decena de menciones a posibles llamadas entre ambos. «Semanas después, el 25 de julio de 2020, a primera hora de la mañana, Armengol contacta con Koldo. ‘¿puedes hablar?’. A lo que Koldo responde ‘sí, sí, claro’». El 30 de octubre se registra otra consulta: «¿puedes hablar a primera hora de la mañana?». No parece una conversación fácil de olvidar, ya que «una hora más tarde», según la Guardia Civil, envía al asesor del ministro una «Propuesta de controles sanitarios en Puertos y Aeropuertos».
Inclusive se registra una propuesta para una videollamada, cuando Armengol se entera de que Ábalos estará en Ibiza y pide a Koldo «una reunión con él». «Lunes a las 19.00 videollamada o presencial, como te venga mejor», responde el asesor olvidado.

