Cambios en el mercado inmobiliario de París: impacto de las medidas de Anne Hidalgo y el enfoque del nuevo alcalde para facilitar la vivienda asequible y el retorno de los parisinos

El ayuntamiento implementará un impuesto para las viviendas desocupadas, además de edificar 60.000 nuevas viviendas de protección en toda la ciudad, incluyendo los barrios más acomodados

París, en Francia (Adobe Stock).

La renovación de París destaca como una de las más destacadas a nivel mundial. Recientemente, sus habitantes ratificaron esta dirección al elegir un nuevo alcalde, sin modificar el rumbo político. La socialista Anne Hidalgo ha podido ser reconocida por grandes infraestructuras y proyectos, como la organización de los Juegos Olímpicos en 2024, pero su legado principal será la peatonalización y la expansión de carriles bici, junto a otras medidas orientadas a combatir el cambio climático, que han eliminado las emisiones contaminantes para priorizar la salud y la convivencia en las calles. Todo esto, en conjunto con Emmanuel Grégoire, uno de sus colaboradores más próximos y desde el pasado 22 de marzo, actual alcalde de la capital francesa.

Sin embargo, la convivencia y la salud en la ciudad también dependen de disponer de vivienda digna. En este contexto, si Hidalgo dio pasos iniciales, Grégoire pretende avanzar aún más. En años recientes, el ayuntamiento ha intensificado su intervención para frenar el aumento de precios y ampliar el parque de vivienda protegida, aumentando su proporción en París del 13% al 25% en apenas diez años, con la meta de alcanzar el 30%. Además, promueve este tipo de viviendas en áreas acomodadas para evitar la segregación y el desplazamiento de rentas bajas fuera del centro, fenómeno presente en capitales como Madrid, incluso en zonas medias. Hidalgo también reguló el mercado de alquiler, aplicando mecanismos de control o límites de precios dentro de sus competencias.

Con esta y otras medidas, tales como la adquisición pública de inmuebles o la transformación de oficinas y aparcamientos en espacios residenciales, el ayuntamiento actúa directamente en el mercado. Lo mismo ocurre con las restricciones impuestas a los pisos turísticos, reduciendo el límite máximo anual de 120 a 90 días, detectando y cerrando miles de alojamientos turísticos ilegales, que vuelven así a integrarse al mercado residencial convencional. Cabe destacar que Hidalgo no demonizó al sector privado, sino que consideró esencial su colaboración para alcanzar las metas, reconociendo la imposibilidad de que los recursos públicos puedan afrontar solos esta gran crisis.

Emmanuel Grégoire asume la Alcaldía de París junto a Anne Hidalgo. (Julien de Rosa/Reuters)

Impuesto para viviendas sin uso

Grégoire, quien lidera una coalición de socialistas, ecologistas y comunistas que derrotó a la conservadora Rachida Dati, apunta ahora a las 300.000 viviendas desocupadas y segundas residencias en París. Los dueños han amenazado con abandonar el mercado o deshacerse de estos inmuebles, algo que el nuevo alcalde quiere evitar. Le Figaro, en un reportaje dedicado al tema, entrevista a un ejecutivo retirado que posee cuatro apartamentos en la ciudad. Tres los cedió en nuda propiedad a sus hijos y vendió el cuarto recientemente. Según el artículo, París ha dejado de ser atractiva para los inversores, sobre todo tras el anuncio de un aumento impositivo para quienes adquieren propiedades sin residir en ellas.

Le Monde refleja con precisión esta intención del alcalde, quien pretende mostrar a quienes buscan vivienda que su compromiso de campaña no quedará solo en palabras. Este martes, presidió una reunión clave con su equipo para abordar los principales asuntos iniciales. Entre ellos, destaca la casi coincidencia entre las 300.000 viviendas vacías —para las cuales establecerá un impuesto elevado— y los 320.000 parisinos en lista de espera para acceder a vivienda pública. Grégoire planea construir 60.000 viviendas durante su mandato, además de prohibir los alquileres turísticos profesionales gestionados por asociaciones de propietarios y crear una brigada de protección para defender a los inquilinos frente a abusos y garantizar sus derechos.

Sin embargo, esto no representa un escenario ideal ni convierte a París en un destino asequible para comprar o alquilar. La situación, no obstante, comienza a cambiar y a producir resultados esperados. Asimismo, envía un mensaje a quienes sostienen que no cuentan con margen de maniobra. Primero Hidalgo, y ahora Grégoire, quien ha señalado críticas a la lentitud de algunas reformas durante la gestión anterior, están logrando que los pisos vacíos ingresen al mercado, permitiendo que los parisinos retornen a una ciudad que durante años los expulsó, incluso en los barrios históricos y monumentales, donde de forma progresiva también desaparecen los tubos de escape.

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