Las claves
María Jesús Montero vincula su dimisión en el Congreso a asumir la Presidencia de la Junta de Andalucía.
Mantendrá su asiento en el Congreso hasta que jure su cargo en el Parlamento andaluz y afirma que no desea perder su puesto como funcionaria.
No especifica si continuará como diputada andaluza en caso de no obtener la Presidencia, lo que genera dudas sobre su futuro político.
Montero resalta su compromiso con Andalucía y sostiene que el PSOE aspira a ganar los comicios, pese a los pronósticos en contra.
Desde que llegó a Andalucía para afrontar la batalla del 17-M, María Jesús Montero busca disipar la idea de que cumple un encargo incómodo. «Un trámite», según palabras del presidente Juanma Moreno.
La exvicepresidenta del Gobierno central hizo su aparición en Sevilla destacando la relevancia de que «la mujer más poderosa de la democracia» utilizase el AVE para competir por la Junta. Sin embargo, para muchos sigue siendo un viaje de ida y vuelta.
Esas sospechas se fortalecían al comprobar que Montero no renunciaba a su escaño en el Congreso de los Diputados. Ella explica que fue para no perder su plaza de funcionaria, aunque la normativa vigente le permitiría conservarla sin ocupar el asiento en la Cámara Baja.
La candidata del PSOE-A para la Presidencia andaluza seguirá siendo diputada nacional al menos hasta que jure su cargo en el Parlamento andaluz.
Así lo confirmó durante una entrevista con la cadena SER en Sevilla: «Me comprometí a renunciar a mi escaño (en el Congreso) para no perder esa reserva de plaza una vez que asuma el cargo en el Parlamento andaluz».
No obstante, Montero introdujo una condición adicional asegurando que esto ocurrirá cuando «sea presidenta, porque no seré diputada sino presidenta«.
En consecuencia, la secretaria general de los socialistas andaluces ni confirma ni descarta un eventual retorno a Madrid si no consigue la Presidencia. Tampoco aclara si permanecerá como diputada andaluza si no resulta elegida, aunque sus declaraciones sugieren lo contrario.
Lo que defiende con firmeza es la importancia de conservar un escaño, argumentando que «aprobé unas oposiciones hace más de veinte años, con mi esfuerzo y dedicación, y no pienso renunciar a mi plaza».
Una candidata que «sale a ganar»
Montero proyectó una imagen de compromiso con su candidatura: «Se dijo (desde el PP) que no iba a presentarme a la Junta y aquí estoy«. Manifestó que vino a «servir a Andalucía y a mi partido».
«Siempre que asumo un cargo, trabajo como si fuera para quedarme mucho tiempo y considerando que es mi misión final», añadió una candidata sorprendida por el «cariño de la gente».
En ese contacto directo con la ciudadanía encuentra razones para la esperanza frente a las encuestas, que colocan al PSOE en la reválida de sus 30 escaños, en el escenario más optimista, o en una bajada hasta los 27.
El partido apuesta al voto oculto que no refleja las encuestas. «El PP pretende instalar la idea de que esto está decidido, lo que es una falta de respeto a la democracia. Nuestro partido sale a ganar«, afirmó Montero.
La socialista recordó que Andalucía es una comunidad habituada a sorprender en las urnas. Puso como ejemplo emblemático la candidatura de Javier Arenas en 2012.

