El proceso incluirá al menos dos audiencias semanales y contará con más de 90 testimonios. La primera sesión se desarrolló el martes 14 de abril.
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Cinco años después del fallecimiento de Diego Armando Maradona, Argentina enfrenta nuevamente uno de sus mayores enigmas: si el ícono sucumbió a su enfermedad o fue víctima de un sistema médico deficiente que permitió su muerte en un domicilio inadecuado para funcionar como clínica.
El nuevo juicio oral comenzó este martes en los tribunales de San Isidro, donde siete profesionales de la salud enfrentan cargos, y la Fiscalía emitió un mensaje contundente: «Maradona fue abandonado a su suerte, sentenciado a morir».
El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7, compuesto por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, abrió la audiencia escuchando las exposiciones de la acusación y las defensas.
En la sala estuvieron, otra vez frente a la familia del Diez, el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador de enfermería Mariano Perroni, el médico clínico Pedro Di Spagna y la doctora de Swiss Medical, Nancy Forlini, todos imputados por homicidio simple con dolo eventual.
El fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, inició la sesión criticando duramente la labor del equipo médico. Definió a los acusados como un «conjunto de improvisados» y resaltó que la Fiscalía se ha dedicado cinco años a preparar una acusación basada en tres ejes: testimonios, pruebas tecnológicas -incluyendo comunicaciones y registros- y peritajes médicos.
«Existe una necesidad imperiosa: tanto nosotros como la sociedad demandamos la verdad. El derecho a la verdad es un derecho humano fundamental», expresó, antes de detallar el papel que desempeñó cada uno en la internación domiciliaria de Maradona en el country San Andrés, ubicado en Tigre.
Ferrari afirmó que el ídolo «fue dejado a su suerte, sentenciado a morir» y comentó una frase que definió la audiencia: «Maradona empezó a morir 12 horas antes de su fallecimiento real».
Fernando Burlando, abogado de la familia Maradona; Gianina Maradona; Dalma Maradona; y Verónica Ojeda, exesposa de Maradona, durante el juicio
De acuerdo con la tesis fiscal, esas horas previas estuvieron marcadas por señales clínicas ignoradas, controles no realizados y decisiones que privaron al paciente del soporte cardíaco mínimo necesario para alguien con insuficiencia cardíaca crónica.
El fiscal Cosme Iribarren complementó la presentación, detallando los actos y omisiones atribuidos individualmente a cada profesional implicado.
Desde la parte familiar, el abogado Fernando Burlando, representante legal de Dalma y Gianinna Maradona, adoptó un tono más contundente. Su alegato comenzó con una afirmación categórica: «Diego fue asesinado».
Sostuvo que un «actor desconocido» convocó a estos expertos para ejecutar «acciones irracionales» y que, lejos de intentar su recuperación, el equipo médico y de cuidadores aceleró «el fallecimiento del exjugador», a pesar de las posibilidades de supervivencia que, según la querella, todavía existían.
«No se trató de simples negligencias. Señores jueces, intentarán hacer creer que la responsabilidad recae en el paciente, que la culpa es de Maradona», advirtió Burlando, calificando el caso como «la crónica de un crimen destinado a quedar impune».
De esta manera, la querella coincide con la Fiscalía en que el Diez fue objeto de una negligencia sistemática y no de un error médico aislado.
Las defensas, en contraste, plantearon desde el inicio una versión opuesta. Los abogados de Leopoldo Luque pusieron en duda la validez del proceso y criticaron la presión mediática que rodea al neurocirujano. Roberto Rallin afirmó que «este juicio es injusto. Es injusto que el doctor Luque esté en el banquillo de los acusados» y pidió al tribunal que se mantenga firme ante las influencias externas:
«Sabemos que este juicio no devolverá la vida a nadie. Todos deseamos que Diego estuviera con nosotros. Queremos un proceso justo, que resista las presiones mediáticas. Si Diego estuviera vivo, pediría que no se condene a Luque». Cerró con una frase dirigida a los jueces: «Luque es una persona íntegra que debe ser absuelta».
Leopoldo Luque, neurocirujano y médico personal de Diego Armando Maradona
Vadim Mischanchuk, defensor de Cosachov, centró su defensa en el deterioro generalizado de la salud del paciente. «Seamos claros. Además del aspecto médico y científico, existe un informe de autopsia. La defensa demostrará que, lamentablemente, el fallecimiento de Maradona está relacionado con un deterioro progresivo de su salud que eventualmente se volvió irreversible», explicó.
Por su parte, Diego Olmedo, abogado del psicólogo Carlos Díaz, defendió a su cliente señalando que todas sus acciones buscaron mejorar la calidad de vida del exfutbolista: «A lo largo de este juicio demostramos que Díaz actuó con el objetivo de que Maradona tuviera una vida mejor».
Desarrollo del juicio
El proceso, que incluirá al menos dos audiencias semanales y más de 90 testigos, comienza desde cero tras la anulación del primer juicio por el escándalo del documental que involucró a una exjueza del tribunal.
La Fiscalía sostiene que «no permitirá la impunidad de los responsables», mientras que las defensas argumentan que no existió delito y que la muerte fue el desenlace inevitable de un organismo desgastado.
Entre esas dos versiones —la de abandono criminal y la del deterioro irreversible— transcurrirá un juicio cuyo objetivo va más allá de establecer responsabilidades, intentando responder a la gran incógnita de Argentina: cómo murió realmente Diego Armando Maradona.

