El juicio de 72 horas que desafió el mandato inicial de Pedro Sánchez

Las tres sesiones de vista oral en el Supremo relacionadas con el ‘caso Koldo’ han reflejado un ambiente de corrupción que desmiente las promesas con las que el líder socialista llegó al Gobierno.

Ábalos y Koldo, tras el abogado Marino Turiel, en el Supremo.

«La corrupción debilita la confianza en la vigencia del Estado de Derecho cuando se extiende sin control o cuando no existe una respuesta política proporcional al daño causado. En última instancia, la corrupción destruye la confianza en las instituciones y, especialmente, en la política cuando no se da una reacción firme basada en la ejemplaridad». Estas declaraciones fueron realizadas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el 31 de mayo de 2018 en el Congreso de los Diputados durante la moción de censura contra el Partido Popular. En ese discurso, el líder del PSOE aseguró repetidamente una «regeneración democrática» para España.

Ocho años después, las primeras tres jornadas del juicio en el Tribunal Supremo contra quien fuera su mano derecha, el todopoderoso José Luis Ábalos —quien le ayudó a ganar las primarias del Partido Socialista recorriendo el país en un Peugeot— han significado un duro golpe para el Gobierno y el PSOE. La vista oral ha dejado al descubierto la corrupción que se instaló en el núcleo del Gobierno y el partido bajo la dirección del ex secretario de Organización y también ex ministro de Transportes, mediante pagos de comisiones, sobornos de empresarios, prostitución, nepotismo, y bolsas con fajos de dinero.

Desde el pasado martes, Ábalos está siendo juzgado por delitos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, uso de información privilegiada y malversación de fondos públicos. El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, solicita para el ex dirigente socialista una pena de 24 años de cárcel; para su ex asesor Koldo García, 19 años; y para el empresario Víctor de Aldama, que ha colaborado con la justicia, un total de siete años de prisión. A continuación se resumen los momentos más destacados que han ocurrido esta semana en el Salón de Plenos del Alto Tribunal.

LOS ENCHUFES A LAS AMIGAS

La primera semana de la vista oral estuvo marcada por los testimonios de las «sobrinas» de Ábalos. En la primera jornada declaró Jésica Rodríguez, quien fue incorporada por indicación del ex dirigente socialista en las empresas públicas Ineco y Tragsatec, dependientes del Ministerio de Transportes. Percibió un total de 43.978 euros por los puestos asignados como auxiliar administrativo en ambas entidades entre 2019 y 2021.

Jésica Rodríguez.

No obstante, durante su declaración, la testigo admitió que no realizó labores en ninguna de las dos entidades y que simplemente le cambiaron el puesto porque «no podía continuar en Ineco más de dos años». «Si yo cambiaba de empresa, era porque el señor Ábalos lo había gestionado», explicó en el Supremo. También detalló que Ábalos le indicó que debía contar con algún empleo mientras cursaba la carrera y que ella le envió «el currículum».

En el transcurso de su testimonio, para proteger su intimidad el tribunal permitió que las cámaras no mostraran su rostro, Jésica Rodríguez también confirmó que la red de corrupción le pagó un piso de lujo en la plaza de España, Madrid, para sus encuentros con el entonces ministro de Transportes. «Me dijo que mirara casas y eligiera la que quisiera». Esa sería su «casita de novios», según afirmó. «Él seguía teniendo la vivienda del Ministerio donde residía con su familia […]. La idea era tener ese lugar para poder estar juntos», añadió. La ex amante reconoció que desconocía quién pagaba el piso, «si era Escolano [en referencia a Luis Alberto Escolano, socio de Aldama] o era Koldo o el señor José Luis, pero todo lo que he visto en mi relación con el señor Ábalos es que daba igual quién pagara porque al final era él quien sufragaba todos los gastos».

Asimismo, Jésica Rodríguez negó haberse dedicado a la prostitución. Confesó que el ex ministro le entregaba dinero en efectivo, pero aseguró que «nunca» solicitó «pagos al señor Ábalos». Al concluir el interrogatorio, el abogado del ex dirigente socialista, Marino Turiel, le preguntó, para asombro de la sala, si había sido una «captación» del empresario Aldama «para Ábalos». Luego insistió el letrado: «¿Es cierto que se dedica a la prostitución?». La testigo respondió de forma rotunda: «No, soy dentista colegiada».

Al día siguiente prestó declaración Claudia Montes, ex Miss Asturias +30, quien explicó que conoció al ex secretario de Organización del PSOE en mayo de 2019 en un mitin en Gijón. «Comenzamos una relación de amistad y luego virtual. Me ayudó a conocer más sobre política».

Claudia Montes.

Montes fue contratada por Ábalos y Koldo en la empresa Logirail, filial de Renfe, donde trabajó desde diciembre de 2019 hasta febrero de 2022. Afirmó que solo dejó de acudir al trabajo por baja médica, aunque reconoció que durante el horario laboral se desplazaba «a la biblioteca de Oviedo para coger libros y aprovechar a leer». «Quería aprender todo sobre trenes», añadió.

Aunque Ábalos nunca le dijo explícitamente «te he enchufado», Montes no descartó esta posibilidad tras los informes de la UCO. «No quiero faltar a la verdad. Por las pruebas del procedimiento algo han hecho José y Koldo», manifestó.

MANDOS INTERMEDIOS

Para llevar a cabo estos enchufes se necesitaban más colaboradores, desde cargos ministeriales hasta superiores inmediatos de las «sobrinas». Algunos ya han declarado en el Supremo revelando diversas conductas. El caso más claro fue el de Montes. El director general que impulsó su expediente disciplinario —que terminó en despido— por no acudir a su puesto fue destituido y asignado a un cargo sin supervisión sobre la amiga de Ábalos. Su sucesor mostró una actitud más comprensiva, según su propia declaración. No solo comprendió la ausencia al puesto por malas condiciones, sino que mejoró su contrato. El expediente por absentismo —pues ella iba a la biblioteca a leer sobre trenes— nunca prosperó. Un superior directo de Montes declaró que Koldo García le llamó dos veces para «amenazar» a la directiva de Logirail porque «se estaba tratando mal a esta señora y habría consecuencias». La amenaza se cumplió.

EL RESCATE DE AIR EUROPA

La ex pareja de Víctor de Aldama, Leonor González Pano, declaró que el propietario de Air Europa, Juan José Hidalgo, pagó una comisión de medio millón de euros a cambio del rescate de la aerolínea durante la pandemia. El 3 de noviembre de 2020, el Consejo de Ministros aprobó un apoyo económico a Air Europa por 475 millones de euros.

Carmen y Leonor Pano, a la salida del Supremo.

González Pano señaló que fue Aldama quien le contó que él y Koldo visitaron la «casa del dueño de Air Europa, Pepe Hidalgo», para recoger 500.000 euros en gratificación por las gestiones del Ministerio de Transportes justo antes del rescate estatal a la aerolínea. Su madre, Carmen Pano, confirmó este extremo al ser interrogada. En el juicio solo se evalúa que, a cambio de la inyección de fondos públicos a Air Europa, Víctor Aldama, entonces asesor de la empresa, pagó a Ábalos una estancia en un chalé vacacional en Marbella, llamado «Villa Parra», en agosto de 2020.

DINERO EN FERRAZ

En el juicio se han mencionado en dos ocasiones pagos en efectivo en Ferraz: una para recibir dinero y otra para entregarlo. La primera fue explicada por Joseba García, hermano de Koldo e investigado en este caso en la Audiencia Nacional. «¿Ha recogido dinero alguna vez en Ferraz para su hermano o para Patricia [Uriz, esposa de Koldo]?», le preguntó la abogada común, Leticia de la Hoz. «Sí, dos veces que recuerdo y ambas con ese propósito. Me indicaban dónde subir. Yo decía que había quedado con… Celia, podría ser [Celia Rodríguez, trabajadora del PSOE]. Ella me entregaba el dinero».

En teoría, esos fondos correspondían a gastos de partido incurridos por Ábalos y su equipo, que Koldo debía recaudar. Las explicaciones sobre este sistema de reintegro no convencieron al juez del caso Koldo en el Supremo, que ordenó a la Audiencia Nacional profundizar en la investigación.

Aunque ese tribunal investiga estos pagos bajo secreto, fue mucho más comprometida la segunda mención a Ferraz en el juicio. «Se realizaron dos pagos de 45.000 euros cada uno. La primera vez fui en taxi, la segunda con Álvaro Gallego. Al salir del ascensor en la segunda planta había un señor esperándonos […]. No sé para quién era el dinero ni cuál era su finalidad […]. Lo relato tal como ocurrió. Era dinero en billetes de 50 y 100 que se colocaba en una bolsa de plástico blanca, luego doblada y metida en una bolsa de papel marrón». Estas declaraciones las hizo la empresaria Carmen Pano, y el lugar de los dos viajes con el dinero fue la sede del PSOE.

Álvaro Gallego, quien testificó unos minutos antes el jueves, corroboró lo mencionado: «Era una bolsa de plástico transparente dentro de otra con asas marrones. Dentro había billetes. No sé la cantidad, pero se veían fajos. […] Lo observé porque quise, mirando de reojo. De lo contrario, no me dirían si era dinero o caramelos», relató el testigo.

Además, Carmen Pano explicó cómo desde el Ministerio de Transportes se concertó una reunión en el Ministerio de Industria, encabezado por Reyes Maroto, con su jefe de gabinete para obtener la licencia de operador para la empresa Villafuel. La contraprestación fue el chalé en La Alcaidesa (La Línea de la Concepción, Cádiz) para Ábalos. «El ministro quería una casa», afirmó Pano.

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