«Satisfacción» en ambas formaciones tras la segunda reunión ‘de alto nivel’ en Mérida

A 23 días de que ‘suene la campana’ (el 4 de mayo vence el plazo legal o se convocarán nuevas elecciones), PP y Vox no cerraron por completo este viernes, o al menos no lo hicieron público, el acuerdo para que María Guardiola sea la presidenta de la Junta de Extremadura. Por razones estratégicas de Vox con vistas a las elecciones en Andalucía o simplemente porque aún faltan detalles por afinar, la segunda reunión no terminó con un anuncio oficial, aunque la «satisfacción» por el avance en las negociaciones es evidente en ambos partidos.
La reunión de este viernes, que duró seis horas, fue el segundo encuentro ‘de alto nivel’, es decir, con la presencia de líderes nacionales de ambos partidos, ya sea presencialmente o mediante videoconferencia, y nuevamente la discreción y sigilo marcaron el cónclave, que tuvo lugar otra vez en la Asamblea de Extremadura.
Antes de Semana Santa, el 24 de marzo, ambos partidos se dirigieron a los medios para destacar la «buena sintonía» existente, aunque quedaron pendientes aspectos programáticos, y además negaron que se discutiera la distribución de funciones en el futuro gobierno. Este viernes, optaron por difundir un comunicado conjunto, pactado, con texto idéntico para ambos, sin añadir ni una palabra más ni una menos.
«Las conversaciones están en una fase avanzada y, en un clima de colaboración y responsabilidad, tanto PP como Vox están centrando esfuerzos en definir y desarrollar las medidas y políticas prioritarias necesarias para iniciar el nuevo mandato, así como en establecer los plazos y la financiación que las hagan factibles», destacaba el comunicado. Además, añadieron: «Ambas formaciones expresan su satisfacción por el progreso en las conversaciones y confían en resolver pronto los asuntos pendientes, con el objetivo de alcanzar el mejor acuerdo posible que garantice la estabilidad política e institucional que Extremadura requiere». En la misma línea, se señaló: «El encuentro de trabajo continúa la serie de reuniones de las últimas semanas, la mayoría sin repercusión pública, siempre en un clima de comunicación, colaboración y mutuo entendimiento».
En Génova existe satisfacción tras esta nueva sesión: «A mediados de febrero, Abascal abría la posibilidad de repetir elecciones en Extremadura. Hoy, parece que Vox descarta esta opción. Estamos muy complacidos de contribuir a que las negociaciones, inicialmente difíciles, estén encauzándose y avanzando hacia un acuerdo», afirmaron fuentes del PP nacional.
Las posturas están muy próximas, aunque aún no se ha hecho oficial: «Será cuando Vox decida», indican fuentes del PP, quienes recuerdan que desean un acuerdo «lo antes posible» para no continuar con esta «agonía» que ya se prolonga más de tres meses desde la noche electoral del 21 de diciembre. Por parte del Partido Popular, asistieron presencialmente a la reunión la presidenta en funciones, María Guardiola, el secretario general del PP extremeño, Abel Bautista, y la directora de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, Marta Varela. En esta ocasión no participó el secretario general del PP, Miguel Tellado, quien se encontraba de visita en Málaga para las elecciones andaluzas.
En representación de Vox, estuvieron presentes Óscar Fernández Calle, portavoz del partido en Extremadura, y, por distintas vías, telemática o presencial, nuevamente participaron la secretaria general adjunta, Montserrat Lluis, el portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero, y el portavoz nacional de Energía, José María Figaredo. El 26 de febrero, Vox canceló ‘in extremis’ el primer encuentro entre ambos partidos tras trascender la realización de la reunión.
LOS ACUERDOS
En la reunión anterior, los principales obstáculos se centraban en temas como violencia de género, igualdad o políticas LGTBI, que eran los últimos puntos a resolver, aunque María Guardiola aclaró esta semana que las negociaciones avanzan bien y que no existe ninguna cuestión mayor que pudiera impedir el pacto. En otros temas, como la eliminación del impuesto autonómico a la central nuclear de Almaraz (Cáceres) o la reducción de subvenciones a sindicatos y asociaciones empresariales, no parecen surgir inconvenientes, considerando que la propia Guardiola ya incorporó en su primer discurso de investidura asuntos relativos a las competencias autonómicas en la Agenda 2030 o en la relación comercial con Mercosur.
Además, Vox no solo ha planteado en las reuniones el cumplimiento de sus demandas, sino también las partidas específicas que deberán habilitarse en los presupuestos para implementarlas durante la legislatura. Este factor, analizado punto por punto, ha prolongado igualmente el acuerdo en estas semanas. Otro aspecto será el momento en que se haga público el pacto, la formación del gobierno, para lo cual habrá tiempo, y que paralelamente podrá negociarse, por encima de lo programático, la posibilidad concreta de contar con una vicepresidencia (para Óscar Fernández) y hasta tres áreas de competencias, entre ellas Agricultura y Medio Ambiente, Seguridad o Industria.
En las filas del PP extremeño se da prácticamente por seguro el acuerdo, aunque para numerosos dirigentes de base y militantes resultaron «extremadamente negativas» las palabras y el tono empleado por el portavoz de Vox en esta comunidad, Óscar Fernández, desde la tribuna de oradores de la Asamblea, cuando recordó a Guardiola que fue presidenta en 2023 «porque nosotros queríamos, ni más ni menos, porque nosotros nos da la gana». Añadió: «Le diré más, y si hay nueva presidenta, que eso Dios dirá porque estamos en manos del Altísimo, será porque nosotros queremos y porque nos da la gana». Así, estiman que esto solo será el inicio de una relación tensa que aguarda a ambas formaciones en un gobierno de coalición durante los próximos cuatro años.

