En la conversación participaron la directora de Gabinete de Feijóo y representantes del partido de Abascal

Tras seis horas, PP y Vox en Extremadura concluyeron su reunión en Mérida, la segunda ocasión en la que participaron líderes nacionales, con el objetivo de pactar la gobernabilidad en la región y evitar la repetición electoral. Ambas fuerzas expresaron satisfacción después del encuentro, que se desarrolló desde las 9:00 hasta poco después de las 15:00 horas. Aunque acercaron considerablemente sus posiciones, el acuerdo aún no está cerrado al 100%.
El comunicado difundido por Vox a los medios coincidió exactamente con el emitido por el PP de Extremadura.
Al concluir la reunión, Vox informó que «las negociaciones se encuentran en una etapa avanzada y, en un ambiente de cooperación y responsabilidad, tanto PP como Vox se están concentrando en definir y elaborar las medidas y políticas prioritarias necesarias para iniciar el nuevo mandato, así como en establecer los plazos y la financiación para su viabilidad».
Según el comunicado de la formación de Abascal, ambas partes «quieren mostrar su satisfacción por el curso de las conversaciones y confían en resolver pronto los asuntos pendientes, para alcanzar el mejor acuerdo posible que garantice la estabilidad política e institucional que necesita Extremadura».
La jornada de trabajo celebrada este viernes, con una duración de seis horas, «se alinea con las reuniones previas de las últimas semanas, la mayoría de ellas sin repercusión pública, pero siempre en un marco de comunicación, colaboración y mutuo entendimiento».
Esta fue la segunda reunión a alto nivel —con la presencia de dirigentes nacionales de ambas formaciones— entre el PP y Vox para tratar de cerrar el acuerdo definitivo de gobernabilidad en Extremadura y evitar así la repetición electoral. El encuentro nuevamente tuvo lugar en Mérida, en la Asamblea de Extremadura, al igual que el 24 de marzo pasado, con el plazo límite del 3 de mayo para que la candidata del PP, María Guardiola, se presente nuevamente en un pleno de investidura buscando el respaldo de Vox.
Los protagonistas de la reunión fueron los mismos que en el encuentro previo a Semana Santa. Por parte del Partido Popular asistieron presencialmente la presidenta en funciones de la Junta, María Guardiola, y el secretario general del PP extremeño, Abel Bautista, además de la directora de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, Marta Varela. En esta ocasión no participó el secretario general del PP, Miguel Tellado, quien se encontraba en Málaga por las elecciones andaluzas.
Por parte de Vox asistieron a la reunión el líder de la formación en Extremadura, Óscar Fernández Calle, y, según múltiples fuentes, podrían haber intervenido de forma telemática la secretaria general adjunta, Montserrat Lluis, el portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero, y el portavoz nacional de Energía, José María Figaredo.
El encuentro estuvo precedido por un ambiente de máxima discreción, condición siempre requerida por Vox para avanzar en las negociaciones, que desde el punto de vista programático estarían muy cerca de cerrarse.
En el pleno celebrado ayer en la Asamblea de Extremadura, la tensión entre ambas formaciones volvió a hacerse patente. Así, Óscar Fernández Calle, portavoz del Grupo Parlamentario de la formación de Abascal, culpó al PP de la actual situación política en la región, y lanzó un «triple» para eliminar a Vox de la ecuación, sin lograrlo, ya que su formación creció de cinco a once diputados. Añadió: «Si hay nueva presidenta, que eso Dios dirá porque estamos en manos del Altísimo, será porque nosotros queramos y así lo decidamos».
Este clima tenso entre las dos derechas ha sido una constante durante casi dos años desde que Vox rompió con todos los gobiernos autonómicos que compartía con el PP. Por tanto, un pacto en Extremadura, de concretarse, sería el primer acuerdo de este tipo que la formación de Abascal firma con el partido de Feijóo. Dicho acuerdo llegaría justo antes del comienzo de la campaña electoral en Andalucía, cuyo inicio coincide además con el fin del plazo establecido para que PP y Vox cierren un pacto que evite que Extremadura tenga que volver a las urnas.

