Perspectivas tras la ruptura de las negociaciones de paz entre EE.UU. e Irán: escenarios futuros

Mohammad Bagher Ghalibaf y JD Vance.

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    • Autor, Redacción*
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 49 minutos
  • Tiempo de lectura: 8 min

Tanto Irán como Estados Unidos acudieron a la negociación afirmando haber salido victoriosos del conflicto.

Con esa premisa, ya resultaba evidente que "cualquier acuerdo iba a ser complicado", explica Joe Inwood, corresponsal de la BBC.

Estados Unidos e Irán se retiraron de Pakistán sin lograr un pacto que ponga fin a la confrontación iniciada el pasado 28 de febrero, cuando Israel y EE.UU. atacaron a la República Islámica, y que Teherán respondió expandiendo el conflicto por la región.

No obstante, la posibilidad de diálogo no se ha descartado por completo.

De hecho, ambas naciones consiguieron sentarse frente a frente durante 21 horas, un avance significativo, y la reunión entre el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, constituyó el encuentro de mayor rango desde la Revolución Islámica de 1979.

Cabe recordar que el último acuerdo entre las partes se logró tras casi 18 meses de negociaciones.

Durante esas 21 horas abordaron "temas de fondo", indicó Vance en una breve conferencia de prensa al amanecer del domingo, antes de retornar a Washington.

Sin embargo, agregó, Teherán se mostró reacio a aceptar las "líneas rojas" impuestas por EE.UU. y afirmó que dejaron sobre la mesa una "última propuesta".

Por su parte, Ghalibaf señaló que la delegación iraní "presentó iniciativas con visión de futuro, pero la contraparte no logró, en definitiva, ganarse la confianza del lado iraní en esta ronda".

Desconfianza mutua

El recelo entre las partes es evidente, aunque tanto Vance como Ghalibaf evidencian que el diálogo sigue vigente, aunque en forma limitada.

En realidad, las conversaciones indirectas detrás de escena continuaron vía Pakistán tras la salida de los representantes principales de Islamabad, según informó Azadeh Moshiti, corresponsal para Asia meridional de la BBC, enviada especial a la capital pakistaní para cubrir las negociaciones.

Ni Estados Unidos ni Irán han confirmado oficialmente esta información; como en ocasiones anteriores, ha sido difícil discernir la naturaleza exacta de los diálogos entre intermediarios, agregó.

Mohammad Bagher Ghalibaf da la mano al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.

Fuente de la imagen, Reuters

"Podría indicar que aún queda abierta la ventana para la mediación y los diálogos informales", sugiere Moshiti.

Desde la perspectiva iraní, tampoco se esperaba un acuerdo en una sola jornada, confirmó un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán.

Además del ambiente de desconfianza y la complejidad inherente a las negociaciones, también está la dificultad de "distinguir los hechos de las narrativas que cada lado promueve para su audiencia nacional", indica la corresponsal.

El corresponsal de asuntos internacionales de la BBC, Sebastian Usher, apunta que aún no está claro "si se han establecido las condiciones para extender las negociaciones durante la tregua de dos semanas, ni hasta qué punto las partes están dispuestas a ceder para lograr un pacto que responda a sus intereses y a los del resto del mundo".

Puntos clave: Ormuz y el programa nuclear

Hay varios asuntos fundamentales en juego.

Según Estados Unidos, Irán no accedió a ceder en uno de los aspectos que consideran esenciales: su programa nuclear.

El propio Donald Trump publicó este domingo en Truth Social que "la reunión fue positiva, se logró consenso en la mayoría de puntos, pero no en el único realmente crucial: la cuestión nuclear".

Por el momento, no se conocen detalles exactos sobre las propuestas relacionadas con las capacidades nucleares iraníes presentadas en la mesa.

El plan de 15 puntos que Trump filtró en las semanas recientes pedía, entre otras cosas, que Irán desmantelara sus principales instalaciones nucleares, cesara el enriquecimiento de uranio dentro del país, trasladara sus existencias de uranio enriquecido al extranjero y aceptara inspecciones internacionales estrictas.

"En muchos aspectos —continuó Trump— los puntos acordados son preferibles a prolongar las operaciones militares, pero ninguno es tan importante como evitar que individuos tan volátiles y difíciles tengan acceso a la energía nuclear".

Donald Trump.

Fuente de la imagen, Reuters

Estas declaraciones del presidente estadounidense sugieren que Washington podría aceptar lo alcanzado hasta ahora siempre que se cierre un acuerdo relacionado con el programa nuclear.

Otro punto crítico ha sido, sin duda, la reapertura del estrecho de Ormuz.

Irán ha bloqueado esta vía marítima clave —por donde transita el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial— desde el inicio del conflicto, empleándola como una herramienta de presión contra su adversario.

Teherán anunció su intención de establecer nuevas normas para el tránsito marítimo en el estrecho. Medios sugieren que el plan incluye cobrar tarifas de hasta US$2 millones por barco, cuyos ingresos se compartirían entre Irán y Omán, ambos países costeros del estrecho de Ormuz.

Para los estados del Golfo Pérsico que exportan sus hidrocarburos a través de esta ruta, tal medida resulta inadmisible.

La reapertura del estrecho se convirtió en una prioridad para Trump.

"Irán se comprometió a reabrir el estrecho de Ormuz y, deliberadamente, no lo ha hecho. Esto generó ansiedad, interrupciones y sufrimiento en distintas naciones y personas alrededor del mundo", escribió el presidente en Truth Social. "Tal como prometieron, es urgente que inicien el proceso para liberar esta vía internacional de navegación, y rápido".

Señales alentadoras

¿Se descarta, por tanto, una escalada desde Washington, al menos de momento, considerando que Trump ha adoptado una postura más paciente y estratégica?

Así lo sostienen algunos expertos, que indican que Irán aún tiene influencia sobre Estados Unidos, especialmente por la prolongada interrupción del comercio global, la supervivencia de sus líderes y aliados, así como las reservas de uranio enriquecido existentes.

La agencia de noticias Tasnim citó una fuente que señaló que "Irán no tiene urgencia para negociar". Además, la fuente enfatizó que "la responsabilidad ahora está en Estados Unidos".

"La enseñanza principal aquí es que la fuerza militar no ha llevado a los iraníes a una postura en la que se sientan presionados a conceder", señala Azadeh Moshiti, corresponsal para Asia meridional de la BBC.

Nicholas Hopton, exembajador británico en Irán, considera que es posible obtener señales positivas de lo ocurrido en Islamabad.

"Parece que ambas partes afrontaron la situación con un enfoque constructivo —dijo Hopton a la BBC—. Mantuvieron conversaciones durante un periodo sorprendemente amplio. El formato permitió tanto análisis técnicos detallados como declaraciones más generales".

Un soldado pakistaní vestido con uniforme de camuflaje pasa junto a una valla publicitaria sobre las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán en Islamabad.

Fuente de la imagen, Farooq Naeem / AFP via Getty Images

A pesar de que en Islamabad se presentaron demandas "maximalistas" y persiste una brecha significativa entre las partes, ambas parecen tener la expectativa de continuar las negociaciones, señaló el exembajador.

"Este eventual acuerdo —si finalmente se alcanza— probablemente incluirá nuevos elementos y será más complejo que el firmado en 2015", sostuvo, aludiendo al pacto logrado con Irán durante la presidencia de Barack Obama.

*Con información adicional de Lyse Doucet, Sebastian Usher, Nick Ericsson, Joe Inwood y Azadeh Moshiti.

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