El campo español enfrenta contratos que no alcanzan a cubrir sus costes de producción, mientras las tiendas incrementan sus márgenes de ganancia en la venta directa a los consumidores

Los ganaderos y agricultores en España perciben hasta cinco veces menos de lo que los consumidores desembolsan en los supermercados por sus productos frescos. Esta situación, habitual en el sector, conlleva que a menudo el campo español formalice contratos con pérdidas, poniendo en peligro la seguridad alimentaria del país y llevando a la quiebra a numerosos productores.
De acuerdo con datos de la asociación de consumidores Facua, en marzo el kilo de cebolla tenía un precio medio en supermercados de 2,16 euros, lo que representa un alza del 13,50% respecto al mismo mes del año anterior, cuando costaba 1,90 euros. Sin embargo, aunque los consumidores pagan más de dos euros por kilo, los agricultores solo reciben menos de cuarenta céntimos por cada kilo.
Concretamente, según el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) elaborado por la organización agraria COAG, los agricultores obtienen 0,35 euros por kilo de cebolla en origen, mientras que en destino el consumidor abona 1,85 euros, resultando en una diferencia del 429% y un índice IPOD de 5,29, que indica cuántas veces se incrementa el precio desde el origen hasta el consumidor final.

El limón, uno de los productos más afectados
Situación similar ocurre en otros sectores agrícolas, por ejemplo en las aceitunas de mesa, donde el precio promedio en origen es de 1,25 euros por kilo, cantidad que perciben los agricultores, mientras que en destino el costo se eleva a 7,79 euros por kilo, reflejando una diferencia IPOD de 6,23 y un incremento porcentual del 523%.
El limón también figura entre los productos más perjudicados: el agricultor recibe 0,59 euros por kilo en origen, en tanto que el consumidor paga 2,96 euros, generando una diferencia IPOD de 5,02 y un margen porcentual de 402%. Otro cítrico con diferencias significativas es la naranja. En origen el agricultor obtiene 0,38 euros por kilo, mientras que en destino el precio asciende a 1,95 euros, reflejando un IPOD de 5,13 y una brecha porcentual del 413%.
Dentro del sector ganadero, el área más afectada es la del cerdo, donde los productores reciben 1,22 euros por kilo, pero los consumidores abonan en el supermercado 6,85 euros por kilo. La diferencia IPOD entre origen y destino es de 5,61, con un incremento porcentual del 461%. Por su parte, el sector del cordero registra que el granjero obtiene 5,77 euros por kilo, frente a un costo en destino de 6,85 euros, con un IPOD de 5,61 y un aumento de precio del 295%.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la implementación de un conjunto de medidas para fomentar el relevo generacional «urgente» en la agricultura y ganadería española, con la creación de Tierra Joven, una plataforma destinada a informar y movilizar tierras agrícolas. (Europa Press/La Moncloa)
El aumento se produce en los supermercados
En el ámbito porcino, gran parte de las explotaciones se integran dentro del sector integrado (un convenio mediante el cual la empresa suministra cerdos, alimentación y servicios veterinarios, mientras que el ganadero aporta instalaciones y mano de obra), razón por la que las repercusiones de factores externos, como el alza del combustible, se gestionan de forma diferente, dado que el pago al ganadero por cada cerdo está previamente establecido.
“Nuestro coste oscila entre un 38 y 40%. En ese margen es donde el ganadero experimenta la pérdida. Si le pagan 1,27 euros por kilo en lugar de 1,40, la diferencia de 13 céntimos, multiplicada por una media de 120 kilos por cerdo en matanza, representa una pérdida importante para el propietario de los animales”, explicó Jaume Bernis, responsable del sector porcino de COAG.
Según Bernis, la brecha entre el precio que perciben los ganaderos y el que abonan los consumidores finales se produce en la última etapa, concretamente en las grandes superficies y supermercados. El animal pasa primero por el matadero, luego por la sala de despiece, luego llega a diversos suministradores y, finalmente, a los puntos de venta. “Es ahí donde debería reflejarse una reducción, dado que son quienes cuentan con mayores márgenes de beneficio”, indicó.
Respecto a los costes asumidos por los trabajadores en el sector porcino, Bernis detalló que, debido a que se trata de ganaderos integrados, la empresa proveedora se encarga de suministrar los animales, así como de financiar el pienso, medicamentos y el servicio veterinario, quedando a cargo del ganadero los gastos energéticos, la gestión de las granjas, el seguro para la recogida de cadáveres, la mano de obra y otros costes variados.

La cebolla y la patata no alcanzan a cubrir los costes de producción
La cebolla, cuyo precio para los agricultores es de 0,35 euros por kilo, no logra cubrir los costes de producción, los cuales han aumentado en todos los sectores ganadero y agrícola debido al encarecimiento del combustible, fertilizantes y otros insumos, consecuencia del cierre del Estrecho de Ormuz en Oriente Medio.
Además, los agricultores advierten que la producción de este año será menor que en temporadas precedentes, debido a las afectaciones producidas por el mildiu. “El año está siendo muy complicado y, si la situación no varía, la campaña de cebolla podría repitir un resultado desastroso”, expresó con preocupación Vicente José Sebastià, responsable de la sectorial de hortalizas en Asaja Comunidad Valenciana.
En cuanto a la patata, cuyo precio remitido al agricultor es de 0,40 euros por kilo, frente a los 1,98 euros en supermercados (un 395% más), se señaló que la entrada de patatas en desuso desde Francia y la competencia desleal de países terceros como Egipto, Marruecos e Israel, han provocado una reducción del 15% en la superficie cultivada a nivel nacional, por lo que no se espera una sobreproducción que justifique una caída adicional en los precios para los agricultores.

