EL ESPAÑOL analiza la remota posibilidad de que los ciclistas profesionales entrenen acompañados de guardaespaldas debido a su exposición constante al público. En esta ocasión, hablan Iván Romeo, Jesús Herrada y Luis Ángel Maté.
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26 de enero de 2026. Jonas Vingegaard, considerado uno de los mejores ciclistas actuales, se prepara para descender La Fuente de la Reina, un puerto que había ascendido durante uno de sus entrenamientos en la región de Málaga.
Percibe la incómoda presencia de un ciclista aficionado que intenta seguir su rueda, pegarse a él y grabarle con el teléfono móvil. Entonces, acelera, pero con tan mala fortuna que acaba sufriendo una caída.
El ciclista danés queda ensangrentado, aunque afortunadamente todo parece ‘chapa y pintura’. No presenta fracturas, pero pone de manifiesto un problema serio: la enorme presión a la que están sometidos durante sus entrenamientos los ciclistas profesionales más destacados.
Jonas Vingegaard crashed during training on Monday. Fortunately, he is okay and did not sustain any serious injuries.
In general, as a team we would like to urge fans on bikes to always put safety first. For both your own and others’ wellbeing, please allow riders to train and… pic.twitter.com/S6BTX34YeI
— Team Visma | Lease a Bike (@vismaleaseabike) January 27, 2026
Al día siguiente, su equipo, Visma Lease a Bike, denunció la situación y reclamó respeto. Pero en una época en que cualquiera desea publicar todo en redes y presumir de rodar junto a un profesional, este problema se agrava.
El propio Vingegaard alimentó el debate semanas después con esta reflexión: «Quizás debamos salir a entrenar con guardaespaldas». EL ESPAÑOL recoge opiniones de varios ciclistas de alto nivel sobre esta posibilidad.
Mano a mano con los ídolos
Se suele decir que el ciclismo cuenta con el escenario natural más hermoso del mundo gracias a los paisajes que atraviesan las carreras. Es un deporte peculiar que, además, permite a aficionados en bicicleta cruzarse con los mejores corredores en la misma carretera.
España se ha convertido en una suerte de ‘meca’ del ciclismo durante la pretemporada, gracias al clima templado en la zona valenciana y en las islas Baleares y Canarias. La mayoría de los equipos elige realizar concentraciones con todos sus ciclistas en el país.
And the author of that Strava post sent also this video. pic.twitter.com/m24oFpsLms
— Lukáš Ronald Lukács (@lucasaganronald) January 26, 2026
Por ello, durante varias semanas, las redes sociales se llenan de aficionados que coinciden con profesionales y que, en ocasiones, exceden límites razonables.
En la era de la viralidad a cualquier costo, algunos no dudan en pegarse a las ruedas de los ciclistas en plena actividad, grabar varios minutos e incluso intentar entablar conversación directamente.
La situación se ha descontrolado hasta tal punto que en 2025 Tadej Pogacar lució un maillot con el mensaje «por favor, no molestar», mostrando una cámara fotográfica tachada con una señal roja de prohibición.
La logística del guardaespaldas
No es extraño que los ciclistas cuenten con apoyo durante sus sesiones de entrenamiento. En ocasiones, particularmente en Latinoamérica, los corredores llevan detrás una moto que les protege del tráfico pesado, pero ahora la situación cambia de perspectiva.
¿Cómo podrían los corredores estar acompañados por un guardaespaldas? ¿Alguien en bicicleta que los cubra? ¿Un coche o una moto al seguirlos? Son muchas incógnitas, además del coste adicional que esto implicaría para los presupuestos de los equipos.
Jesús Herrada, con el Burgos Burpellet BH. BURGOS BURPELLET BH
«Es posible. En Latinoamérica sucede que algunos llevan una moto detrás como medida de seguridad», explica Jesús Herrada, ciclista profesional del Burgos Burpellet BH y triple ganador de etapa en La Vuelta.
Con un toque de humor, Iván Romeo, la joven promesa del ciclismo español, comenta: «Si no es mi padre, no lo veo probable», sonríe ante EL ESPAÑOL.
«Es complicado. Hay corredores que cuentan con alguien en moto durante sus entrenamientos, pero no es sencillo implementarlo», señala el vallisoletano del Movistar Team, participante del Tour de Francia este verano.
Iván Romeo, en el Tour
Luis Ángel Maté también opina: «En cuanto a logística, no existen problemas. Dado el presupuesto de los equipos, no sería un inconveniente, aunque en la vía pública no pueden impedir que cualquiera circule junto a otros. La carretera es de todos y nadie puede prohibir pasear libremente», comenta el exciclista.
La obsesión por las redes
Compartir carretera con un profesional no es algo nuevo para los aficionados, pero últimamente, debido a las redes sociales, el problema se ha incrementado por el deseo de documentar y compartir esas experiencias.
«El ciclismo tiene un componente de tranquilidad que es su atractivo. Tal vez Tadej Pogacar lo valore mucho más; en mi caso, no me interrumpen tanto todavía», dice con humor Iván Romeo, quien ha visto crecer su exposición pública por sus buenos resultados recientes.
Luis Ángel Maté apela al sentido común: «Entiendo la emoción al ver a los ídolos, pero por encima de todo está el respeto hacia las personas», declara.
Su postura es clara: «Nunca se me ocurriría, aunque tuviera delante a mi mayor ídolo, interrumpirle mientras hace su trabajo o actividad. Es una cuestión básica de educación y sentido común. No comprendo cómo alguien puede acosar a otra persona».
Luis Ángel Mate.
Las reflexiones de ‘El Lince’ llegan a un punto profundo: «Que alguien vea a un ídolo y no lo observe con sus propios ojos, sino a través de un dispositivo electrónico, debería hacernos pensar».
«Sería bueno darle menos importancia a algoritmos, números e inteligencia artificial, y centrarnos más en las experiencias reales», concluye Maté.
Jesús Herrada destaca una cuestión fundamental: la educación. «Lo primero es ser educado. Tanto para quien intenta colocarse a rueda como para cualquier usuario de la vía. Lo primero es pedir permiso para engancharse, entendiendo que el ciclista está trabajando», afirma el conquense.
«Publicar todo en Internet está causando mucho daño. Te graban o piden un selfie mientras pedaleas. Yo decía: ‘Si quieres una foto, paramos y la sacamos tranquilamente'», añade Jesús Herrada.
En este mundo obsesionado con las métricas, todos intentan maximizar su alcance. Aunque las redes son valiosas para marcas y personas, es necesario bajar la importancia de algoritmos y números para valorar lo auténtico.
Actualmente, parece lejano que los ciclistas más destacados salgan a entrenar con guardaespaldas privados por carretera, pero si los aficionados más entusiastas continúan ahuyentando a los profesionales, esta situación podría cambiar en un futuro cercano.

