Discusión formal entre los candidatos que compiten por liderar el PSOE en Extremadura tras Gallardo

El término ‘cara a cara’ no es adecuado para describir el debate, único entre los dos aspirantes (Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina) a la secretaría general del PSOE de Extremadura, que tuvo lugar este miércoles por la tarde en la sede central del partido en Mérida. Fue un encuentro de verdadero ‘guante blanco’, sin ataques, sin confrontaciones directas, sin ningún intercambio personal ni ningún intento de desestabilizar a los militantes indecisos que votarán este sábado para elegir al sucesor de Miguel Ángel Gallardo al frente de los socialistas extremeños.

Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina, con el moderador del debate Hernán Álvarez (centro).

Esta actitud ejemplar, buscada intencionalmente, tiene el mérito de evitar las heridas profundas que quedaron abiertas en las dos anteriores primarias ganadas por el ex presidente de la Diputación de Badajoz, cicatrices que todavía duelen notablemente. Sin embargo, también conlleva el riesgo, evidenciado hoy, de no conseguir distinguir las diferencias entre ambos candidatos, que parecieron reflejos exactos uno del otro. Ninguno logró destacarse. Y si algún militante, de existir, hubiera seguido el debate para ayudar a decidir su voto, probablemente se encontraría aún más dubitativo.

No fue posible extraer una idea clara y marcadamente distinta entre ellos: «Me gusta lo que dice Soraya…», fue la frase con la que Sánchez Cotrina inició su réplica a la primera intervención de Vega. «Querido Álvaro…», se dirigió en otro momento la candidata, quien únicamente en el llamado minuto de oro final se atrevió a señalar la diferencia entre ambas candidaturas: su oponente, dijo (término que no encaja en este ambiente de confraternidad), «mira al pasado» mientras que ella «mira hacia el futuro». Eso fue lo más directo que le afirmó Soraya, pues un intento leve de criticar que Sánchez Cotrina desempeña el cargo de secretario provincial en Cáceres y la necesidad de «hacer autocrítica» tras los últimos resultados electorales, quedó sin concluir debido a la intervención del moderador, Hernán Álvarez. Tras esto, Soraya cambió el enfoque en su siguiente participación.

Por su parte, el candidato cacereño defendió la idea de «transformar profundamente la organización, tanto en el fondo como en la forma, incluyendo un relevo generacional, dando paso a los jóvenes…», aunque también moderó sus palabras: «…teniendo en cuenta a quienes nos han acompañado hasta ahora, y en ellos me incluyo, adaptándonos a los nuevos tiempos que enfrentamos».

De modo paralelo, hubo espacio para destacar a Pedro Sánchez y su gobierno, y aunque parece que Ferraz apoya a Sánchez Cotrina, o quizás precisamente por ello, Soraya Vega (de Herrera del Duque, Badajoz) fue quien lanzó un mensaje para proyectar mayor afinidad con la figura de Sánchez: «Estoy orgullosa del gobierno de Pedro Sánchez…». Su rival (palabra imprecisa en este contexto, aunque los seguidores de uno y otro adoptan ese papel detrás del escenario) anunció que pretende «territorializar el partido, llevarlo a las 30 comarcas, implementando una revolución orgánica que alcance a los territorios», mientras que Soraya, que mencionó repetidas veces a Guillermo Fernández Vara, propuso recuperar el respaldo femenino: «El 65% del apoyo perdido en las últimas elecciones fue voto femenino y eso no debe repetirse», afirmó. Ambos coincidieron en que el enemigo común está enfrente, junto a un eventual futuro gobierno de Extremadura (si, como parece, se logra un pacto que podría tardar hasta cuatro meses después de las elecciones): «Hay que enfrentar a la derecha y a la extrema derecha que amenazan los derechos y los servicios públicos».

Esa expresión fue pronunciada por uno de ellos, pero podría haber sido perfectamente dicha por el otro (de hecho, se expresó en términos parecidos) durante un ‘cara a cara’ notablemente falta de tensión, absolutamente opuesto a lo que se anticipa para el sábado, cuando Soraya Vega parte como favorita (principalmente porque el censo de afiliados de Badajoz es considerablemente mayor que el de Cáceres), aunque esta vez el voto en la provincia pacense está fragmentado, a diferencia de lo sucedido con Gallardo; por eso, el cacereño Sánchez Cotrina —ahora respaldado por Ferraz— aún no ha agotado sus opciones y puede sorprender hasta el final. El partido continúa, aunque hoy bajo la etiqueta de ‘guante blanco’.

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