Desde finales de abril, la Unión Europea exigirá que todos los cargadores de portátiles usen conexión USB-C, eliminando otros tipos de cargadores.

A partir de finales de abril todos los cargadores de portátiles desaparecerán en la UE: la carga será obligatoriamente USB C

Desde el 28 de abril, todos los portátiles comercializados en la Unión Europea deberán incorporar un puerto USB C como medio de carga mediante cable, sin importar el fabricante, coste o formato.

Esto se cumple porque en esa fecha entra en vigor la Directiva 2022/2380 de la UE, que fue aprobada en diciembre de 2022 y concedió más de tres años para que los fabricantes ajustaran sus productos y solventaran los retos técnicos relacionados con la carga de alta potencia.

Dicha regulación obliga a que todos los dispositivos electrónicos usen un cargador estándar, designando al USB C como el puerto común, argumentando que «los consumidores europeos han sufrido demasiado tiempo con cargadores incompatibles acumulados en sus cajones».

Hasta ahora, existía una gran variedad de conectores, como mini-USB, micro-USB, Lightning, MagSafe o conectores cilíndricos, pero con esta normativa se impone un estándar para todos. Aunque ya se ha transformado el mercado en teléfonos inteligentes, tabletas, cámaras, auriculares, altavoces portátiles, consolas, lectores electrónicos, teclados, ratones y GPS, los portátiles aún estaban pendientes.

No obstante, a finales de este mes concluye el período de adaptación y desde entonces todos los dispositivos recién lanzados deberán contar con USB C como puerto de carga. Una consecuencia de esta medida, partiendo del hecho de que actualmente la mayoría posee cargadores USB C, es que muchos nuevos portátiles podrían venderse sin cargador incluido.

Si bien la legislación no exige que las marcas eliminen el cargador en la caja, sí estipula que debe ofrecerse la opción sin él. De hecho, algunas firmas como Apple ya han tomado la decisión de comercializar el cargador por separado.

Es importante destacar que, aunque el cargador del móvil sea USB C y pueda conectarse al portátil nuevo, no contará con la potencia adecuada para cargarlo. Esto sucede porque un cargador de teléfono suele tener una capacidad de 20-30 vatios, mientras que uno para ordenador requiere como mínimo 65 vatios, y los modelos de mayor potencia entre 90 y 100 vatios.

Estos cargadores suelen resultar más costosos que los de móviles y suelen encontrarse por precios que arrancan alrededor de 40 a 50 euros, según sus características, lo que representa un desembolso adicional importante, aparte del coste del propio equipo.

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