Es la primera vez que la consorte del príncipe Haakon aparece públicamente con un catéter

La princesa Mette-Marit de Noruega protagonizó este viernes 10 de abril un hecho inédito al asistir de forma pública a un evento llevando con plena naturalidad un catéter de oxígeno conectado a un dispositivo portátil. La fotografía, tomada durante la presidencia de una recepción a los atletas paralímpicos de Milán-Cortina 2026, abre un nuevo capítulo en cuanto a la transparencia sobre su salud, mostrando el apoyo respiratorio que requiere por la fibrosis pulmonar que padece.
En marzo pasado se informó que Mette-Marit había sido inscrita en la lista de espera para un trasplante de pulmón, medida adoptada por su equipo médico tras constatar un deterioro que se registró antes de las últimas fiestas navideñas. Según se comunicó entonces, la progresión de la enfermedad obligó a la princesa a utilizar dispositivos de oxígeno en ciertos momentos. Por ahora, no hay fecha definida para la operación ni seguridad sobre cómo afectará esto a su estado general.
Las primeras imágenes de la princesa usando el dispositivo de oxígeno surgieron en una salida privada hace aproximadamente cuatro semanas, aumentando la inquietud sobre la evolución de su enfermedad. Sin embargo, poco después participó en un acto oficial junto a los reyes de Bélgica sin necesidad del aparato. No obstante, en esta última aparición pública, el catéter estuvo visible sin ocultamientos, conectado a un equipo portátil que un asistente militar llevaba a poca distancia, mientras Mette-Marit mostraba una conducta cercana y amable con los presentes.

Mette-Marit de Noruega con oxígeno en un acto público
La elección de la princesa de utilizar el oxígeno en público coincidió con la recepción a los atletas paralímpicos, donde actuó como anfitriona en condiciones de salud notablemente delicadas. A pesar de su vulnerabilidad respiratoria, la heredera manifestó con su presencia y comportamiento la intención de normalizar el empleo de tecnología de asistencia en contextos institucionales. Este acto no solo cumplió funciones protocolares, sino que también representó el respaldo de toda la familia real ante una situación compleja, marcada tanto por la enfermedad de Mette-Marit como por los problemas legales de su hijo Marius Borg, para quien la fiscalía solicita siete años y siete meses de prisión, a la espera de la resolución definitiva.
*En desarrollo

