En el PSOE confían en que los casos ‘Kitchen’ y Ábalos eclipsen los mensajes que apuntan a la candidata andaluza, aunque admiten que un «batacazo» es posible.

La descripción es clara y significativa. Los whatsapps de Pedro Saura y José Luis Ábalos, en los que señalan a María Jesús Montero como la principal «imputada» políticamente por el rescate de Plus Ultra, «son un clavo más en su ataúd». Así lo admite resignado un alto cargo del PSOE que prevé un «desastre» para su partido en las elecciones andaluzas del 17 de mayo. «Este es otro clavo en el ataúd que representa para ella ser la número dos de Pedro Sánchez. Su problema fundamental es que ser la número dos de Sánchez aquí implica castigo. Ella tuvo que aceptar la financiación singular para contentar a ERC, y eso es letal en Andalucía», explica.
Todos los líderes socialistas consultados reconocen que las expectativas para la candidata a las elecciones andaluzas del 17 de mayo no son precisamente altas, y que los mensajes revelados por EL MUNDO solo profundizan en la idea de que la ex vicepresidenta lleva un lastre político considerable. La financiación a medida para Cataluña, la amnistía, la cesión de competencias migratorias a solicitud de Puigdemont, la condonación de deuda como peaje a Junqueras… y ahora, el rescate millonario y bajo sospecha de la aerolínea que contaba con un solo avión cuando fue rescatada. Además, apenas operaba vuelos: apenas dos en los dos meses previos a la ayuda estatal, en enero y febrero de 2021.
En marzo de ese mismo año, Ábalos se desmarcó del rescate, y en agosto, cuando se liberó el préstamo a Plus Ultra, su ex secretario de Estado, Pedro Saura, insistió nuevamente en que los ministerios responsables de esa operación eran Economía y, sobre todo, Hacienda, aunque ambos intentaban desviar la atención con «animadversión» hacia Transportes, para evitar ser señalados por la prensa.
El 10 de agosto de 2021, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), dependiente de Hacienda, desembolsó 34 millones comprometidos en el plan de rescate, tras la autorización del Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid para entregar el dinero en forma de préstamo participativo. Ese día, a las 21:05 horas, Saura le escribió a Ábalos: «En el tema Plus Ultra, quienes lanzaron balones fuera fueron Economía y Hacienda, que querían quitarse de en medio, pero son los imputados». Se refería a Montero y a la entonces vicepresidenta Nadia Calviño.
Montero reacciona a los whatsapps internos con Ábalos sobre Plus Ultra: "Tengo poco que decir"
Estos mensajes evidencian la división del Ejecutivo en torno al controvertido rescate de Plus Ultra y apuntan a Montero como responsable última. Cinco años después, este rescate está más cuestionado que nunca, aunque Montero continúa defendiendo su idoneidad. Lo hizo recientemente en un desayuno informativo del Fórum Europa. Tras reiterar que tenía «poco que decir» respecto al intercambio de opiniones entre Saura y Ábalos sobre las ayudas a empresas, Montero defendió la contribución del Fondo de Ayuda a las Empresas Solventes, que «salvó en España a 30 empresas con 60.000 empleos». Sin embargo, esa cifra resulta engañosa: Plus Ultra sólo representaba 350 de esos 60.000 empleos directos y recibió 53 millones de euros.
«No hay nada más que decir, salvo que algunos intenten proyectar una realidad distinta a la verdadera», afirmó la líder socialista andaluza, señalando que todos los informes del rescate eran «favorables».
Pero eso no basta para eximirla completamente de responsabilidad política. El clavo ya está clavado. En el PSOE se manejan dos hipótesis. Algunas voces confían (y esperan) que el caso Kitchen y el caso Koldo eclipsen el caso Plus Ultra, mientras otros creen que las encuestas no reflejan la magnitud de la crisis que se avecina en lo que fue un feudo importante.
Entre los primeros, la idea principal es que «estos casos no tendrán tanta repercusión porque la gente ya asume el y tú más y acaba cansándose». Si alguien puede beneficiarse de ese escenario es Vox, que atraviesa un momento interno complicado y no cuenta con el apoyo de la coyuntura internacional. Al contrario, la figura de Trump le perjudica.
No obstante, todos los socialistas consultados reconocen en privado sus malas expectativas: «A María Jesús, todos los casos le afectan. También Plus Ultra». «Creo que las encuestas no reflejan lo fuerte del batacazo que podemos sufrir. La situación del partido está muy fracturada y eso puede manifestarse en una falta de movilización. Ella es una mala candidata, no hay duda. Pero si además su nombre se vincula a un caso de corrupción, ya tenemos los ingredientes completos», añade un socialista crítico con la ex ministra de Hacienda.
En Moncloa son más optimistas, aunque con precaución: «Le irá mejor que a Juan Espadas y su intención de voto aumentará antes de las elecciones. Pedro le ayudará a movilizar y nos volcaremos con ella. Algo mejorará, sin duda». Espadas consiguió el 24% de votos y 30 escaños. La última encuesta de Sigma Dos, a finales de febrero, pronosticaba un 21% y entre 24 y 27 diputados. Eso sí, en las últimas dos semanas, otros sondeos han vuelto a situar al PSOE en torno al 24%.
Las encuestas internas del PP de Juanma Moreno también prevén un mal resultado para Montero, que solo podría mitigarlo si se produce «un trasvase» final de votos desde la izquierda. Además, indican que la mayoría absoluta del PP no está asegurada, ya que entre 15.000 y 20.000 votos están en juego y los ‘restos’ —el último escaño de cada provincia— se decidirán por un número muy reducido de papeletas. La fuerza de Manuel Gavira, candidato de Vox, será decisiva. Aunque el candidato real de la formación de extrema derecha, como en todas las elecciones autonómicas, será Santiago Abascal.
Finalmente, sus propios compañeros del PSOE-A critican a Montero por manifestar que debía ser valorada por ser «la mujer con más poder en toda la democracia» y que dejó esos méritos para «bajar» a Andalucía «a rescatar a los ciudadanos andaluces». «Eso no es habitual», se adjudicó el mérito. «Eso no tiene justificación; si lo dijera un dirigente del PP, lo atacaríamos sin cesar», resume un correligionario suyo.

