Gabriel Rufián lanzó una desafiante crítica hacia la dirección de ERC, señalando directamente a Oriol Junqueras y a parte de su grupo parlamentario.
En el evento junto a Irene Montero, Rufián reafirmó su compromiso con el independentismo y el progresismo, aunque dejó claro que no piensa seguir estrictamente los discursos oficiales.
El representante de ERC aboga por alianzas en la izquierda y destaca a Irene Montero como líder natural de una renovada izquierda, en medio de tensiones internas.
Durante el diálogo, Rufián y Montero expusieron diferencias sobre inmigración y seguridad, aunque coincidieron en la importancia de la unidad de la izquierda frente al avance de la derecha.
Inicialmente previsto para debatir el futuro de la izquierda, el acto derivó en una especie de monólogo centrado en el porvenir de Gabriel Rufián, quien ya no oculta el enfrentamiento que mantiene con la dirección de ERC.
El encuentro en Barcelona con la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, arrancó con Rufián mostrando su «orgullo» de militante, recordando que es «independentista» y «progresista». Sin embargo, a lo largo del acto lanzó críticas hacia Oriol Junqueras.
También cuestionó a quienes integran parte de su grupo parlamentario, que no comparten su acercamiento a partidos de izquierda a nivel nacional, ni su idea de que el partido predominante concurra en todas las provincias, lo que podría dejar a ERC sin presencia en Barcelona, permitiendo a los Comunes concentrar todo el voto a la izquierda del PSOE.
Rufián afirmó que no estaba presente para «recitar argumentarios», sino para «interpretar el momento histórico», y manifestó que está dispuesto a «irse a casa».
En su opinión, la izquierda enfrenta un periodo complicado en España frente al avance del PP y Vox, aunque criticó que «más daño hace callarte y cobrar a fin de mes«. Esta crítica iba dirigida a sus colegas de bancada que desaprueban su gira por diferentes ciudades con el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, y ahora con Irene Montero en Barcelona.
No es la primera ocasión en que Rufián amenaza con abandonar. Hace casi diez años aseguró que dejaría el Congreso en «18 meses» y que devolvería su escaño para volver a «la República Catalana».
Una década más tarde, Cataluña sigue sin independencia, pero Rufián sigue activo en Madrid.
A lo largo de estos años, Rufián ha perfeccionado su estilo, y su acercamiento a Podemos o a algunas formaciones de Sumar genera desconfianza dentro de ERC. Incluso, este jueves reconoció que algunas voces independentistas ahora lo acusan de «botifler» (traidor).
El representante de Santa Coloma también criticó que cierto sector del separatismo catalán no sea tan duro con la líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, como con Vox. «Son fascistas, pero son nuestros fascistas», ironizó, para luego afirmar que «una estelada [bandera independentista] no los convierte en menos fascistas».
Rufián elogió a Irene Montero, asegurando que representa a la «nueva izquierda» de manera natural. Este reconocimiento ocurre justo cuando Sumar carece de liderazgo claro y sin figuras en el horizonte.
Para el portavoz de ERC, la exministra sería «la diputada idónea para enfrentar a un Gobierno de PP-Vox». En este ranking, Rufián se sitúa como un seguidor cercano. «Quizás yo», agregó con falsa modestia.
Afirmó que «no desea gobernar España» pero valora la formación de alianzas y grupos interparlamentarios. No obstante, afirmó que sin acuerdos ni colaboraciones en la izquierda, todo esto tiene un alcance limitado. «¿Y todo para qué? ¿Para marcharnos en cuatro años?».
Irene Montero valoró el apoyo de Rufián a la unidad, destacando que «existe un deseo de izquierda» y «de no rendirse».
La exministra pidió «recuperar la brújula moral» y «los principios» como herramientas clave para frenar a la derecha. Estas palabras son más moderadas que las emitidas por la mañana en la cadena Ser, donde expresó su voluntad de compartir lista en el futuro con el portavoz de ERC en el Congreso.
Montero minimizó el componente independentista que representa Rufián, aspecto que podría restar votos en otras regiones del país. «Ser patriota es defender políticas feministas, garantizar que vivamos y no se nos asesine, y evitar trabajar hasta la extenuación. Eso es decir: ¡Viva España!».
Ambos evidenciaron sus diferencias respecto a inmigración.
Durante la discusión, el catalán solicitó que la izquierda aborde temas de seguridad e inmigración, mientras que Montero respondió que ya lo hace defendiendo «papeles para todos». Esto no parecía satisfacer a Rufián, pero para evitar un conflicto mayor, evitó entrar en polémicas.

