Víctor Ábalos declaró al TS que hablaba de café, pero los mensajes de WhatsApp revelan que las «cafeteras» eran en realidad teléfonos móviles seguros.

Víctor Ábalos, junto a una de las cafeteras con las que se comunicaba la trama.

Víctor Ábalos negó ante el Tribunal Supremo haber empleado teléfonos seguros o sistemas de comunicación alternativos con Koldo García.

Los mensajes incautados por la UCO demuestran que la red usaba el término «cafeteras» para designar móviles prepago no rastreables, contradiciendo la versión ofrecida por Ábalos.

Los diálogos reflejan una relación constante, tanto personal como empresarial, entre Víctor Ábalos, Koldo García y otros integrantes del círculo, coordinando viajes, pagos y aspectos logísticos.

A pesar de negar el manejo de dinero encubierto, los mensajes y transferencias bancarias apuntan a posibles entregas en efectivo y vínculos comerciales entre los implicados.

Víctor Ábalos, hijo del exministro de Transportes José Luis Ábalos, rechazó este martes ante el Tribunal Supremo haber usado teléfonos encriptados o sistemas de comunicación seguros con Koldo García.

No obstante, los mensajes incautados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil —a los que ha tenido acceso en exclusiva EL ESPAÑOL— revelan que el primogénito de Ábalos contactó a Koldo en varios números, incluyendo el de su esposa.

Las conversaciones evidencian una relación constante, tanto personal como laboral, utilizando tanto el móvil principal como el secundario del asesor, con múltiples referencias al apelativo «cafeteras», término empleado por la trama para nombrar móviles de prepago no rastreables.

Durante su testimonio, Víctor Ábalos señaló que se comunicaba únicamente vía su móvil principal con Koldo García y negó cualquier uso de sistemas alternativos.

«Ni hablo en clave ni he tenido un teléfono encriptado», afirmó categóricamente.

También explicó que cuando en los mensajes se mencionaba «café», en realidad se refería a café colombiano: «De mis viajes a Colombia, Koldo y otras personas me encargaban café«.

Sin embargo, los chats intervenidos muestran una realidad diferente. El 8 de junio de 2021, Koldo escribe: «Café por favor«, recibiendo una respuesta inmediata de Víctor: «Ok. 1 min».

Conversación entre Koldo García y Víctor Ábalos

Una semana más tarde, el 15 de junio, ambos vuelven a usar el mismo término en varias ocasiones: «Luego tomamos café«, «Café en 25 m«, con respuestas coordinadas.

Conversación entre Koldo García y Víctor Ábalos

La dinámica comunicativa persiste en el tiempo. El 1 de julio de 2021, Koldo escribe: «Café«, y 14 minutos después Víctor Ábalos responde: «Hola. Voy». El asesor cierra la charla con un «Ok».

Conversación entre Koldo García y Víctor Ábalos

Más claro es el intercambio del 1 de junio de 2022, cuando Víctor apunta: «La cafetera no funciona«. Poco después, Koldo responde: «Lo intento yo mañana».

Conversación entre Koldo García y Víctor Ábalos

Para la UCO, estas menciones no se refieren a bebida alguna ni a importaciones de café colombiano, como afirmó Víctor Ábalos. Se trata de móviles prepago, sin acceso a Internet, usados para evitar la interceptación policial.

En los registros en la vivienda de Koldo García, los agentes encontraron al menos 23 dispositivos, muchos de la marca Nokia, además de fotos de otros terminales con números asociados.

EL ESPAÑOL ha accedido a numerosas imágenes de los teléfonos denominados «cafeteras» por Koldo García y Víctor Ábalos, incautados al exasesor del Ministerio de Transportes.

Los dispositivos móviles de Koldo García

Según la investigación, estos teléfonos eran suministrados por el comandante Rubén Villalba, guardia civil vinculado con la red.

El propio Koldo conservaba fotos de las «cafeteras» junto a sus números, que se renovaban periódicamente por razones de seguridad.

Además, Koldo se encargaba de distribuirlos entre otros miembros de la red, como el constructor José Ruz o el primogénito de Ábalos.

En la galería de imágenes de dispositivos asociados a Koldo García predominan fotos de móviles básicos, sin abrir, con su número telefónico anotado a mano en la caja.

Fotografías de las 'cafeteras' de Koldo García con los números apuntados en cada caja.

También son recurrentes las solicitudes para recargar saldo y asegurar el funcionamiento continuo de estos dispositivos.

Aviso de falta de saldo en una de las 'cafeteras' de Koldo García.

El análisis de los móviles confiscados muestra que Víctor Ábalos no solo contactaba con Koldo empleando su teléfono principal.

También utilizaba estos dispositivos alternativos y mantenía comunicación con el denominado «teléfono secundario» del exasesor.

Esta variedad de canales contradice la versión proporcionada en el Supremo, donde el testigo intentó restringir su relación a comunicaciones comunes y transparentes.

Incluso cuando se le preguntó sobre un mensaje en el que decía que iba «a encender», lo justificó como una acción habitual vinculada al uso del ordenador o móvil.

Sin embargo, considerando el contexto, esa expresión coincide con la activación de dispositivos alternativos.

Contactos y respaldo familiar

La vinculación entre Víctor Ábalos y Koldo García no se limitaba a intercambios puntuales. Los mensajes reflejan una colaboración permanente extendida a varias personas de su entorno.

Entre ellas destaca Patricia Úriz, exmujer de Koldo y administradora de Erikapat Consultoría Internacional SL, la empresa usada por el exasesor para facturar algunos trabajos y comisiones.

Desde febrero de 2019 hasta dos días antes de la detención de Koldo el 20 de febrero de 2024, Víctor mantuvo conversaciones con Úriz para gestionar viajes, pagos y temas logísticos vinculados tanto al exasesor como a José Luis Ábalos.

De hecho, días antes de la detención, Patricia gestionó un nuevo viaje de Víctor a Colombia. El 6 de febrero de 2024, el hijo del ministro escribe: «Hola Patri. ¿Te ha comentado Koldo lo del viaje a Colombia?» [sic].

Un poco más de hora y media después, Úriz le envía la reserva de los vuelos: ida el viernes 16 de febrero de 2024, con salida desde Madrid a las 16:40, y regreso el jueves 22 de febrero de 2024, partiendo de Bogotá a las 14:50.

En total, según la información compartida por la pareja de Koldo García, el precio del viaje sumaba 1.541,60 euros.

Un día antes del vuelo hacia Bogotá, Víctor escribe a Patricia para avisarle: «Ya lo tengo, Patri». Se refería a la tarjeta de embarque para el vuelo del día siguiente.

Las gestiones de Patricia Úriz no se limitaron a eso. El domingo 18 de febrero de 2024, Víctor Ábalos solicita su ayuda para adelantar su regreso a España: «He adelantado mi regreso al miércoles (21 de febrero de 2024), un día antes. Seguro que te ha llegado al correo. ¿Me lo puedes reenviar?» [sic].

Inmediatamente, Úriz le confirma que ya lo ha reenviado: «Ya te lo reenvié en cuanto me avisaste» y justifica el retraso: «Estaba durmiendo a Erika«.

Para concluir el intercambio, Patricia pregunta: «¿Todo bien?» [sic]. Víctor responde detallando su itinerario: «Sí, genial. Mucho calor en Barranquilla, pero mañana ya en Bogotá«.

Conversación entre Patricia Úriz y Víctor Ábalos

Aproximadamente 34 horas después de esta comunicación, agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil registraron la vivienda de Koldo García en Alicante. El asesor de José Luis Ábalos permaneció dos días detenido y fue liberado con medidas cautelares por orden del juez de la Audiencia Nacional el 22 de febrero de 2024.

La participación económica también se refleja en la documentación recopilada.

El 28 de mayo de 2023, la empresa de Víctor Ábalos, External Programmes Consulting SL, efectuó una transferencia de 916 euros a Erikapat. El concepto fue breve: «Pago resto facturas«.

Este movimiento pone en evidencia relaciones comerciales entre ambas partes, pese a que el testigo intentó minimizar sus vínculos con el entorno de Koldo.

José Luis Ábalos, su hijo Víctor, y José López Jaraba, en la reunión en Innpulsa Colombia

El viaje a Colombia

Uno de los acontecimientos más destacados fue el viaje a Colombia en diciembre de 2022, organizado por Víctor Ábalos. La agenda enviada a Koldo García incluía reuniones con altos cargos del país.

En la tabla que Víctor Ábalos compartió con Koldo García figuraban encuentros confirmados con Petro -presidente de Colombia-, Alfonso Prada -ministro del Interior-, Katerin Miranda -presidenta de la Comisión Económica de la Cámara de Representantes- y Jorge Eduardo Londoño -director del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA)-.

En la agenda también estaba incluido el entonces embajador de Venezuela en Colombia, Félix Plasencia, quien acompañó a Delcy Rodríguez durante su controvertida visita a España en enero de 2020, conocida como ‘DelcyGate’.

La agenda del viaje a Colombia enviada por Víctor Ábalos a Koldo García.

El objetivo de estos encuentros era explorar oportunidades comerciales para la consultora de Víctor Ábalos con empresas públicas colombianas.

Ábalos posó junto a su hijo en una reunión con el gerente de INNpulsa Colombia, Hernán Ceballos, entidad pública dependiente del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo del presidente Gustavo Petro.

Aunque no hay documentación que acredite si estas operaciones se materializaron, sí queda reflejado el involucramiento directo de Koldo en la organización de los encuentros.

El exasesor gestionaba contactos, coordinaba reuniones y logística, sirviendo de enlace entre padre e hijo. Incluso solicitó a Víctor que redujera la agenda por exceso de citas: «Te lo cargas cabron [sic]», le advirtió en un mensaje previo al viaje.

Negaciones frente a evidencias

En su declaración, Víctor Ábalos también negó haber manejado dinero opaco para su padre.

Aseguró que todas las ayudas económicas estaban registradas y que incluso pidió un préstamo personal de 20.000 euros tras su divorcio. «No soy custodio de nadie», reiteró ante el tribunal.

No obstante, los mensajes en el sumario crean dudas sobre esa versión. En uno, Koldo dice: «Tu hijo tiene que tener dinero tuyo por cojones», a lo que el exministro responde: «Sí, me va dando 1.000, 4.000».

La Fiscalía y las acusaciones sostienen que estos diálogos apuntan a entregas de dinero en efectivo, hipótesis que el testigo rechazó categóricamente.

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