El impacto del traslado a España de la Colección Gelman, destacado patrimonio del arte mexicano

"El abrazo de amor del Universo, la Tierra (México), yo, Diego y el señor Xólotl", una obra de la pintora mexicana Frida Kahlo. Forma parte de la colección de Jacques y Natasha Gelman.

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Un convenio que permitió el traslado a España de la Colección Gelman, considerada una de las colecciones más relevantes del arte mexicano del siglo XX, ha generado debate en México.

Se trata de cerca de 160 piezas de renombrados artistas mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Estos cinco pintores, en particular, cuentan con una protección estatal especial bajo la Declaratoria de Monumento Artístico.

“Esto implica que la colección no solo tiene un valor artístico incuestionable, sino que incluye alrededor de treinta obras que el gobierno mexicano está obligado a proteger”, señalaba una carta pública de marzo suscrita por más de 400 personas del ámbito cultural.

El mayor temor de los firmantes y otros sectores sociales radica en que estas obras sean trasladadas y no regresen definitivamente a México.

La controversia creció tanto que este lunes la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió el acuerdo y aseguró que la Colección Gelman retornará al país en 2028 “como lo estipula la ley”.

“No se venderá, ni se exhibirá en un solo lugar por un largo periodo; simplemente estarán dos años recorriendo diferentes países del mundo antes de regresar a México”, afirmó Sheinbaum.

Este miércoles se informó también el aplazamiento del traslado de las obras, a solicitud del gobierno mexicano, retrasando la apertura de un nuevo espacio cultural en España donde la Colección Gelman será la pieza central.

Colección Gelman Santander

En enero, la Fundación Banco Santander comunicó que asumiría la gestión de las 160 obras que reunió el matrimonio Jacques y Natasha Gelman entre 1941 y 1998.

De hecho, ahora la colección lleva oficialmente el nombre de Colección Gelman Santander, aunque los dueños reales siguen siendo los Zambrano, una familia de Monterrey reconocida por fundar y dirigir la multinacional Cemex.

La inquietud surgió días después, cuando el periódico español El País difundió una entrevista con Daniel Vega Pérez, director del nuevo centro cultural que Santander planea inaugurar en la capital de Cantabria, norte de España, denominado Foro Santander.

En la programación inicial está incluida la Colección Gelman.

Vega Pérez comentó que la normativa mexicana sobre la exportación temporal de estas obras es “flexible” y sugirió que la intención sería que la colección contara con una “presencia permanente, pero dinámica” en el Foro Santander.

También explicó que la ley concede licencias temporales de exportación, con la obligación de retornar a México habitualmente cada uno o dos años, pero calificó las renovaciones de dichas licencias como un “mero trámite”.

La carta pública firmada por integrantes del ámbito cultural expresaba: “No creemos que la legislación de nuestro país sea flexible ni que se pueda modificar arbitrariamente sin transparencia respecto a esas flexibilidades”.

La obra "Autorretrato con monos" de la pintora mexicana Frida Kahlo también forma parte de la Colección Gelman

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La controversia se intensificó aún más la semana pasada tras conocerse los plazos del acuerdo entre Fundación Banco Santander, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de México (INBAL) y la familia Zambrano.

De acuerdo con el documento, el convenio estará vigente hasta el 30 de septiembre de 2030, “con posibilidad de extensión mediante prórroga de mutuo acuerdo”.

El viernes, Santander aclaró que “ningún pacto firmado contempla (…) el traslado definitivo de la colección fuera de México”, y aseguró que las piezas volverán al país en 2028, conforme a la legislación nacional.

Luego de la reafirmación de Sheinbaum respecto al retorno en 2028, Foro Santander anunció que la apertura del centro cultural, prevista originalmente para finales de junio, fue aplazada hasta septiembre a instancias del gobierno mexicano.

Este requerimiento obedeció al “éxito” que ha tenido la exhibición de las piezas emblemáticas de la Colección Gelman que actualmente se muestra en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, según fuentes diversas.

Además, se pretende que dicha muestra continúe durante la Copa Mundial FIFA, que México organiza junto a Estados Unidos y Canadá entre junio y julio.

De mano en mano

En un inicio perteneciente a los coleccionistas Jacques y Natasha Gelman, una pareja de inmigrantes de Europa del Este que se establecieron y casaron en México en 1941, esta colección es una de las más destacadas en el país.

Incluye piezas clave del arte moderno mexicano de la primera mitad del siglo XX, si bien los especialistas destacan que el núcleo principal lo conforman 18 obras de Frida Kahlo.

“Este conjunto, que representa toda la carrera artística de Frida, abarca diez pinturas, siete dibujos y un grabado, entre los cuales sobresalen autorretratos icónicos como Diego en mi pensamiento, Autorretrato con collar y Autorretrato con monos”, comunicó la Fundación Santander.

"Diego en mi pensamiento", de Frida Kahlo

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Tras el fallecimiento de Jacques (1986) y Natasha (1998) Gelman, el acervo fue confiado a un albacea, el curador estadounidense Robert Littman, amigo cercano de la pareja.

La colección fue exhibida internacionalmente hasta que en 2008, debido a diversas disputas legales sobre su propiedad, se detuvieron las exhibiciones en México.

Algunas obras continuaron apareciendo temporalmente en distintos lugares a nivel mundial, pero la polémica resurgió en 2024 cuando el gobierno mexicano impidió una subasta en Sotheby’s de varias piezas de la colección.

Posteriormente, se reveló que la familia Zambrano había adquirido la colección en 2023.

“No se cuestiona que el cambio de dueño sea un asunto privado; sin embargo, el destino de las obras amparadas por esos decretos (…) concierne a toda la sociedad”, indicaba la carta pública.

Incluso se subrayaba: “El caso que más preocupa es el de Frida Kahlo, dado que sus obras constituyen el corazón de esta colección y su protección legal es la más estricta de toda”.

La misiva describía la situación como “una falla institucional que demanda respuestas”.

Actualmente, el gobierno de México parece estar ofreciendo esas respuestas.

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