Los blancos lograron mantener una mínima esperanza frente a un Bayern claramente superior, y el entrenador madridista tendrá que corregir varios detalles en Múnich, tanto por obligación como por necesidad.
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«Estamos vivos, a un solo gol de nivelar la eliminatoria». Ese fue el resumen que ofreció Álvaro Arbeloa minutos después, aliviado tras comprobar que el Real Madrid había resistido en el partido de ida frente a un Bayern de Múnich con ventaja clara.
El Bernabéu recibió a un conjunto de primer nivel, posiblemente el máximo favorito —sin menospreciar la mística y la historia del propio Real Madrid— para levantar la Champions League esta temporada, pero el equipo blanco logró aferrarse a una mínima oportunidad para llegar con vida al encuentro de vuelta.
El gol de Mbappé redujo los efectos negativos en un encuentro que, casi milagrosamente, acabó con apenas tres tantos. El Bayern dejó escapar oportunidades en la ida y permitió que la eliminatoria siguiera abierta para la próxima semana.
Harry Kane celebra su gol ante el Real Madrid. REUTERS
Para lograrlo, Arbeloa deberá gestionar diferentes aspectos, ciertamente. Algunos serán imprescindibles, como encontrar soluciones para suplir la baja de Tchouaméni, quien cumplirá sanción por acumulación de tarjetas amarillas.
En otras áreas tendrá que trabajar con mayor detenimiento. La defensa, sobre todo las bandas con Carreras y Trent, resultaron ser un auténtico problema. Por esos flancos el Real Madrid sufrió, aunque la falta de efectividad del Bayern evitó una eliminación temprana.
El ‘nuevo’ espíritu europeo
Está bien reconocido que el Real Madrid no debe descartarse prematuramente en la Champions League. Numerosos ejemplos lo avalan, y el Bayern tampoco logró resolver el acertijo, pues los blancos llegaron vivos al final.
Sin embargo, lo que antes representaba el Real Madrid como el equipo de las remontadas, ahora parece más bien el Real Madrid que lucha por sobrevivir. Al menos, esto fue lo que se vio en la ida de cuartos de final de la Champions League.
Estadísticas del Real Madrid – Bayern.
Se presagiaba un desastre con el 0-2 y el temible arranque del segundo tiempo. Ahí, el equipo de Arbeloa evitó milagrosamente encajar más goles, y en ese momento la presencia del Real Madrid en Europa estuvo cerca de esfumarse.
Gracias a esa forma de aferrarse a lo imposible en momentos delicados, los blancos lograron reaccionar y rescataron la esperanza con el gol de Mbappé. Ese tanto puede ser decisivo para la eliminatoria, al menos para llegar a Alemania con la idea de que la clasificación hacia semifinales sigue siendo viable.
El gran problema de la defensa
A pesar de haber resistido e incluso poder haber sacado un mejor resultado, el Real Madrid no mostró una actuación convincente en el primer partido de la serie. El rol de favorito correspondía al Bayern, y los alemanes confirmaron su dominio en el Bernabéu con una identidad de equipo sólida.
Los problemas se evidenciaron principalmente en dos puestos, los laterales. Trent tuvo dificultades pese a entregar la asistencia a Mbappé, y la actuación de Álvaro Carreras resultó especialmente complicada.
Carreras, cabizbajo en el partido ante el Bayern. REUTERS
El lateral izquierdo del Real Madrid fue una vía abierta para el Bayern. Olise se movió con total libertad, realizó numerosas maniobras destacadas y completó un encuentro sobresaliente. Aunque los blancos tenían claro el peligro que representaba el francés, su actuación fue impresionante, a pesar de no haber anotado.
Carreras estuvo presente en casi todos los momentos negativos del partido. Incluso recibió pitos en el Bernabéu tras fallar un control sencillo, probablemente consecuencia de los nervios acumulados.
Trent charla con Güler. REUTERS
Ahora Arbeloa debe reflexionar cuidadosamente sobre las alternativas para esta posición de cara a Múnich. Si Mendy se recupera a tiempo, podría entrar en el equipo titular después de lo ocurrido. Aunque Carreras no fue el único problema, pues los fallos recurrentes en la salida de balón también afectaron el desempeño del equipo.
Tchouaméni, baja fundamental
Arbeloa ya está considerando cómo afrontar la vuelta con garantías, aunque sabe que no podrá contar con un elemento clave. Tchouaméni recibió una cartulina amarilla que implica sanción, por lo que el pilar del medio campo estará ausente.
Entre las opciones, el nombre que surge de inmediato es el de Camavinga. Probablemente sería la elección más coherente con el once habitual que viene usando Arbeloa, pero el rendimiento del francés ha decaído y no genera total confianza.
La alternativa sería incluir a Jude Bellingham desde el inicio, enviando así un mensaje de ambición desde el comienzo, pensando en la remontada. Esta opción podría poner en riesgo el equilibrio en el centro del campo, sobre todo frente a un rival que amenaza con y sin posesión, aunque los buenos minutos del inglés justifican su opción.
Revisar la puntería
El Real Madrid cayó probablemente con justicia, aunque fue el equipo blanco quien más tiros a puerta realizó.
El equipo de Arbeloa no se rindió ni mucho menos. Luchó, planteó batalla, y puede considerar que con un poco más de precisión la historia podría haber sido diferente.
Neuer, criticado antes del partido en el Bernabéu, fue clave para el Bayern en la victoria en Madrid. Detuvo varias opciones claras de Mbappé y Vinicius, y salió notablemente reforzado.
Mbappé, en el suelo durante el partido ante el Bayern. REUTERS
A pesar del debate incomprensible en las últimas horas sobre Mbappé, el francés volvió a confirmar que es el pilar ofensivo del Real Madrid. Sus cifras son claras y con mayor acierto su actuación podría haber sido destacada.
Una vez más, al Real Madrid le toca ajustar su puntería y mejorar la coordinación entre sus jugadores de ataque. Así podrá presentarse en Múnich con opciones reales de desafiar al potente Bayern y soñar con alcanzar las semifinales. Al fin y al cabo, como señala Arbeloa, sólo hay un gol de diferencia.

