El entrenador bávaro, exjugador del Manchester City, es inversor en Rezzil, una startup de Mánchester enfocada en el entrenamiento deportivo de alto rendimiento.
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Mientras sus futbolistas se preparan para los cuartos de final de Champions contra el Real Madrid, Vincent Kompany lleva años organizando otro tipo de partido: el del fútbol como industria.
El técnico belga del Bayern Múnich es, desde hace tiempo, uno de los escasos entrenadores de alto nivel que ha decidido con determinación construir una carrera empresarial fuera del césped, y el nexo que une todo es la misma idea que impulsa su trabajo en el vestuario: aplicar inteligencia para conseguir victorias.
El origen se encuentra en Mánchester. Durante su etapa como capitán del City y en el mejor momento de su carrera, Kompany se inscribió en el MBA a tiempo parcial en la Alliance Manchester Business School. Cinco años compatibilizando entrenamientos, desplazamientos y compromisos deportivos con cursos académicos, proyectos y análisis estratégicos.
En 2017 se graduó con calificación de mérito. Su tesis, lejos de ser un simple trabajo académico, se centró en la ventaja de jugar en casa en la Premier League y en cómo los clubes pueden monetizar ese factor como un recurso económico. Hoy, esa idea la aplica también desde la dirección técnica.
«El núcleo del negocio de cualquier club es claro: lograr el éxito deportivo», declaró en una entrevista tras finalizar sus estudios. «Los ingresos provienen de una fuente vinculada al negocio, pero no definen su esencia», agregó.
Esta afirmación sintetiza bien su doble enfoque: Kompany integra ambos mundos, no los separa. El MBA no fue simplemente una aspiración pendiente ni un capricho, sino un instrumento para entender el sector en el que se desenvuelve.
Con esta base consolidada, dio el paso hacia la inversión. Junto con Gary Neville —dejando atrás cualquier rivalidad de los derbis mancunianos— apostaron en Rezzil, una startup de Mánchester especializada en entrenamiento deportivo de élite mediante realidad virtual.
Vincent Kompany, durante un partido del Bayern Múnich Reuters
La plataforma recrea situaciones reales de partido, simula el comportamiento del balón y los espacios en ambientes inmersivos, y permite entrenar la toma de decisiones y el posicionamiento sin requerir un campo físico.
No es simplemente un videojuego: Rezzil ha suscrito un convenio de cuatro años con la Premier League para desarrollar el producto Premier League Player, una experiencia oficial en VR con licencia de la competición.
La elección de Rezzil no es fortuita. En el recorrido de Kompany siempre hay un vínculo que une los datos, el rendimiento y el negocio: entrenó en una de las plantillas más analíticas bajo Guardiola, estudió los modelos económicos de los clubes y ahora invierte en tecnología que puede transformar la forma de entrenar y consumir el fútbol.
Junto a él en Rezzil aparecen también Thierry Henry, Michail Antonio y Tyrone Mings, lo que convierte a la empresa en algo más que una startup con rostros futbolísticos: representa la inversión colectiva de exjugadores que confían en que la realidad virtual será tan común en centros de entrenamiento como el GPS o el vídeo analítico.
Mientras prepara al Bayern para imponer su juego frente al Real Madrid, Kompany se posiciona simultáneamente en el tablero del fútbol venidero.

