Jésica Rodríguez testificó ante el Tribunal Supremo que fue contratada en las empresas públicas Ineco y Tragsatec sin llevar a cabo labor efectiva alguna, y que Ábalos estaba al tanto de esta situación.
Rodríguez reconoció haber percibido 44.000 euros como auxiliar administrativa y que habitaba en un apartamento de lujo cuyo alquiler corría a cargo de un empresario vinculado con un socio de Víctor de Aldama.
Las directivas de Ineco y Tragsatec confirmaron que Jésica no completó los procedimientos habituales de selección y que su puesto fue asignado debido a su conexión con el entorno del ministro.
El fiscal solicita cinco años de prisión para José Luis Ábalos y cuatro para su asistente Koldo García por malversación de fondos públicos en este asunto.
«Ábalos tenía pleno conocimiento de todo. Sabía que yo no iba a trabajar, pero no intervenía». Jésica Rodríguez, quien mantuvo una relación sentimental con José Luis Ábalos durante su etapa como ministro de Transportes en el primer Gobierno de Pedro Sánchez, y que fue ‘colocada’ en dos empresas públicas, a la que proporcionaron un piso de lujo en Madrid, la llevaron a viajes oficiales y le regalaron múltiples obsequios, lo acusó duramente ayer en el Tribunal Supremo, en una declaración frente a la que la defensa sólo pudo intentar desacreditarla personalmente.
Resultó sorprendente escuchar en la solemne sala del Tribunal preguntas del tipo «¿no fue usted una captación facilitada por Víctor de Aldama para Ábalos? ¿es cierto que se dedica a la prostitución?«.
Esta cuestión tiene poca o ninguna relación con los hechos presuntamente delictivos que se examinan en el juicio contra el otrora influyente dirigente del PSOE. Sin embargo, el presidente de la Sala Penal, Andrés Martínez Arrieta, permitió que el abogado defensor, Mariano Turiel, «reformulara» la pregunta a pesar de las objeciones del letrado de la acusación popular, Alberto Durán.
Entonces, el letrado empleó un eufemismo: «¿Su actividad profesional está relacionada con una contraprestación económica a cambio de servicios sexuales?».
Jésica mantuvo la compostura: «Le respondo. No. Soy dentista colegiada«.
– Pero en 2019 no ejercía como dentista, estaba en formación, insistió el abogado defensor
– En 2019 trabajaba como azafata de imagen.
La imagen de la ex pareja de Ábalos fue la única que no se mostró directamente en la transmisión interna durante su declaración. Fue la única testigo a la que no enfocaron de frente mientras hablaba.
Antes de ese momento, Jésica permaneció varias horas en los pasillos del Tribunal Supremo, cubierta con gafas oscuras y mascarilla. Aunque fue citada por la mañana, no prestó declaración hasta las 15:30 horas.
Los fiscales vieron reforzada la hipótesis de que tanto Ábalos como su asistente, Koldo García, incurrieron en malversación de fondos públicos al hacer que Jésica trabajara primero en Ineco y luego en Tragsatec sin desempeñar función alguna en dichas empresas públicas.
Por este motivo, el fiscal solicita para José Luis Ábalos cinco años de cárcel y cuatro para García.
«Ábalos me comentó que sería conveniente que, mientras estudiaba la carrera, trabajara porque me ayudaría a cotizar», declaró a preguntas del fiscal jefe anticorrupción, Alejandro Luzón.
«Nunca llegué a trabajar en Ineco», reconoció. «Tuve una reunión con Joseba García [hermano de Koldo y también empleado en Ineco], me enseñó su pequeña oficina en Chamartín, tomamos un café, le pregunté qué debía hacer y me dijo que nada, así que me fui. Koldo me había explicado que estaba bajo la tutela de Joseba».
Jésica completaba algunos partes de trabajo de forma telemática y Joseba le realizaba «otros muchos».
En cambio, en Tragsatec ni siquiera elaboró partes. «No tengo recuerdos de mi etapa en Tragsatec. Puedo describir los colores de la plataforma de partes de Ineco, pero no los de Tragsatec», declaró.
Rodríguez afirmó que no sabía que Ineco y Tragsatec eran empresas públicas, y cobró un total de 44.000 euros como auxiliar administrativa supuestamente.
– Entonces usted recibía salario sin trabajar, resumió Turiel.
– Cobré y esperaba que Koldo o Joseba me indicaran qué debía hacer, respondió.
Durante su relación con Ábalos, Jésica residió en una vivienda de lujo en el edificio Torre de Madrid, ubicado en la Plaza de España. Las acusaciones sostienen que el alquiler, por un importe de 2.700 euros mensuales, fue pagado por un empresario asociado a Víctor de Aldama, Luis Alberto Escolano, quien lo confirmó ayer.
«Pensaba que era Ábalos quien pagaba, lo mismo que los pasajes de viaje o las comidas, pero no hacía ese tipo de preguntas», reconoció Jésica.
Otras dos mujeres reforzaron la versión de la acusación.
Ana Araceli Arigita, responsable de selección de personal temporal en Ineco, indicó que Jésica Rodríguez no completó el procedimiento estándar de reclutamiento que aplica esa empresa pública de ingeniería.
Manifestó que no recuerda la contratación de Jésica dado que no llegó a concluirse el proceso de selección habitual, que incluía entrevistas, evaluación de requisitos y verificación de la experiencia del candidato.
Aunque finalmente fue contratada, dicha decisión no pasó por la responsable de selección.
«No sé quién tomó la decisión de no seguir el proceso habitual», afirmó.
«Una evidente irregularidad a nivel superior»
Virginia Barbancho, responsable de proyectos en Tragsatec encargada de supervisar el trabajo de Jésica Rodríguez, aseguró que al ser contratada le comunicaron que era «la sobrina de Koldo, asesor del ministro».
Este detalle no le preocupó inicialmente porque Jésica cumplía con los requisitos para el puesto de auxiliar administrativa en un proyecto que Tragsatec realizaba para Adif.
El responsable del proyecto en Adif, Ignacio Zaldívar, le informó tiempo después que Jésica era «sobrina del ministro», lo que le generó inquietud porque no logró que Jésica cumplimentara sus partes de trabajo.
«Observé que ella no fichaba regularmente. Me decía que tenía problemas técnicos, envié un técnico para solucionarlo, pero seguía sin fichar. Se lo comuniqué a Ignacio Zaldívar y no actuó», declaró Barbancho.
Más tarde, Zaldívar la contactó. «Me dijo que la presidenta de Adif [Isabel Pardo de Vera] le había indicado dejar en paz a Jésica. ‘Olvídate de ella’, me ordenó», expresó.
Barbancho abandonó su cargo poco después. Su sucesor, al descubrir que había alguien vinculado al ministro que no trabajaba, le escribió «esto es una evidente irregularidad a nivel superior».

