Las apariciones ponen de manifiesto las diferentes formas en que la Familia Borbón expresa su sentimiento penitente.

Un palco, un barrio popular de Madrid y una de las corridas de toros más significativas del calendario taurino han sido los tres escenarios seleccionados por los seis integrantes de la Familia Real —los Reyes, la Princesa, la Infanta y los Eméritos— para sus apariciones durante la Semana Santa. Estos tres puntos tan distintos evidencian las variadas formas de asumir el compromiso con el servicio público que implica pertenecer a la institución española más relevante.
Hasta el año 2020 y durante más de veinte años, la Familia Real tenía fijada una aparición cada Domingo de Resurrección, cuando todos asistían a la misa en la catedral de Palma. Esta tradición, que Felipe VI heredó, se mantuvo los primeros años de su reinado. Sin embargo, en 2020 y 2021, la pandemia interrumpió esta costumbre. Los Reyes aprovecharon esta pausa para romper con la tradición y en 2022 optaron por visitar un centro de acogida para refugiados ucranianos el Sábado Santo. Así se instauró una práctica diferente: la Familia Real reservó la misa para un ámbito privado y centró sus apariciones en otros actos. En 2023 siguieron la Pasión Viviente de Chinchón y en 2024 participaron en una procesión en la madrileña calle Alcalá. El año 2025 transcurrió con normalidad, pero hace dos días los Reyes y sus hijas acudieron al barrio madrileño de Carabanchel para unirse a la procesión del Silencio, a pie de calle y sin protocolos.

Esta imagen contrastó con la de la Reina Doña Sofía al día siguiente. La madre de Felipe VI, que continúa sin faltar al concierto organizado por la fundación Proyecto Hombre en la Catedral de Palma, viajó a Cartagena para asistir a la procesión de la Real y muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que celebraba su 425 aniversario. Pasó dos días en Murcia en compañía de sus hijas, las Infantas Elena y Cristina, quienes también el año pasado acompañaron a su madre a una procesión en Madrid.
Esta ha sido una Semana Santa que marca la rehabilitación de las Infantas por parte de sus padres. Doña Cristina estuvo el sábado en el palco del Metropolitano, junto al presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, presenciando el encuentro del club rojiblanco frente al Barcelona. Este acto fue a título personal, sin constar en la agenda oficial de la Casa Real, ya que no es miembro activo de la Familia Real.

En cambio, Juan Carlos I sigue incluido oficialmente; ayer protagonizó una aparición que rememora que todavía mantiene las mismas convicciones que hace seis años, cuando su hijo suspendió su asignación y renunció a su herencia, paso previo a su salida de España rumbo a Abu Dhabi, donde reside desde entonces. El Rey emérito acompañó a Doña Elena en la corrida del Domingo de Resurrección en La Maestranza de Sevilla. Durante el evento, el público le brindó una ovación acompañada de vivas, y los tres toreros —Morante de la Puebla, Andrés Roca Rey y David de Miranda— le dedicaron los toros. Fue una jornada que pudo traerle memorias de otra época, un día festivo que conquistó a los aficionados taurinos, pero que a su vez le distanció aún más de la promesa de una «monarquía renovada para un tiempo nuevo» que su hijo expresó en su proclamación y que frecuentemente pone en práctica. La última muestra de ese compromiso se vio el Sábado Santo, durante una procesión a pie de calle en un barrio periférico de Madrid, sin vítores ni brindis.

