Emilio Delgado, miembro de Más Madrid, afirma que la izquierda necesita reconsiderar las condiciones para integrarse en un gobierno

Junto a Rufián, es una de las voces que más está sacudiendo la conciencia de la izquierda para comprender por qué pierde votos y qué debe hacer para volver a conectar con los barrios y los jóvenes. / «Considero seriamente la posibilidad de ser candidato a la Comunidad de Madrid, me lo están solicitando»

Emilio Delgado, diputado de Más Madrid.

Emilio Delgado (Madrid, 1976) ha surgido recientemente como una de las voces más influyentes que está removiendo la conciencia de la izquierda para entender el motivo de la pérdida de votos y qué acciones tomar para recuperar el pulso y reconectar con los barrios y la juventud. Sectores donde asegura que la derecha crece con fuerza debido al abandono sufrido.

El diputado autonómico de Más Madrid, citado por EL MUNDO en el corazón de Vallecas, mantiene un discurso y una perspectiva propias, reflexionando en esta entrevista sobre el contexto político actual de su espacio, abriendo debates hasta ahora ocultos en la narrativa oficial de las formaciones que conforman Sumar. Por ejemplo, plantea si hubiera sido mejor no entrar en un gobierno con el PSOE dada la actual descompensación de fuerzas, y si hubiera resultado más efectivo apoyar desde fuera, como lo hacen ERC o Bildu, para presionar a Pedro Sánchez a adoptar ciertas medidas.

Su conversación con Gabriel Rufián el 18 de febrero en Madrid movilizó a la izquierda alternativa al PSOE e impulsó nuevos debates sobre la dirección en este ciclo electoral. En lo personal, Delgado contempla su futuro en 2027 en la Comunidad de Madrid con la intención de derrotar a Isabel Díaz Ayuso y se está tomando «muy en serio» la posibilidad de presentarse como candidato de Más Madrid en dichas elecciones, lo que podría implicar disputar unas primarias frente a la ministra Mónica García.

¿Qué sucede con la izquierda, que atraviesa una crisis?La izquierda no está en crisis por la pérdida de votos, sino porque desconoce las razones de dicha pérdida. Precisa hallar un propósito que trascienda al PSOE. No se trata de aceptar lo que propone el PSOE y sumar dos puntos de preferencia, sino de forjar un camino propio. Esto supone articular liderazgos, propuestas territoriales y ejes discursivos propios. Debe comenzar a partir de experiencias exitosas, que hoy corresponden a las izquierdas territorializadas, que mantienen o incrementan su apoyo. Ejemplos son Chunta, Compromís, Más Madrid… La izquierda estatal es la que enfrenta una penalización mayor.¿La crisis se debe a la falta de ilusión o a la desconexión con los barrios?La derecha ha penetrado en espacios que tradicionalmente no eran suyos. Proviene de ámbitos elitistas y ha logrado posicionarse en áreas muy populares. Al hacerlo, constató que ni siquiera tenía que competir mucho, porque la izquierda ya no estaba presente allí. Se refiere a ciertos barrios, a las fiestas populares, al fútbol, a las parroquias o al asociacionismo vecinal. Además, la economía orientada al sector servicios ha provocado un declive en la sindicalización, y esa otra arena de encuentro pierde fuerza. Esto se suma a una tendencia de la izquierda a concentrarse en el debate sobre cómo presentarse a elecciones, en lugar de para qué hacerlo.¿No considera que el principal problema es que la gente vive peor que antes de los gobiernos de Sánchez? Que, pese a ciertos avances, hoy resulta más complicado acceder a una vivienda o cubrir la cesta de la compra.No opino que la calidad de vida haya empeorado. Las cifras macroeconómicas son positivas y los beneficios empresariales se mantienen elevados. Sin embargo, esto no se traslada a una mejora general en la calidad de vida por tres razones: la cuestión de la vivienda, un modelo productivo muy arraigado en sectores de bajo valor añadido y la inflación. El Gobierno ha actuado en estas áreas, pero no con la suficiente intensidad, y la gente lo nota. En cuanto a la vivienda, la solución está más en manos de las comunidades autónomas. Poseen un marco regulatorio insuficiente pero positivo, que el PP en las comunidades no ha querido aprovechar. Donde se regula el precio del alquiler, la situación mejora. También faltan una transición energética más rápida y una reindustrialización. El Gobierno avanza en la dirección correcta, aunque muy lentamente. La derecha propone medidas contrarias, que agravarian la situación.La indignación la canalizaba la izquierda y ahora lo hace la derecha.Hay una generación que solo conoce gobiernos de izquierdas. Al término del ciclo electoral, la izquierda alternativa debe reevaluar bajo qué condiciones participar en un gobierno. Algunos actores políticos han conseguido logros apoyando desde fuera, como Bildu o ERC. Posiblemente no sea aconsejable en todos los casos permanecer en el gobierno y asumir desgaste si no se logran políticas a largo plazo que transformen realmente la vida de las personas. Se requiere una reevaluación al respecto. Mientras, es necesario reconectar con sectores a los que no se está llegando, como los jóvenes entre 18 y 24 años. La izquierda debería abandonar el tono sermoneador y tender la mano. Existe claramente una reacción machista ante el auge del feminismo, que la derecha explota mediante su dominio en algoritmos y una gran financiación. La izquierda debe reflexionar sobre qué mensajes transmitirles. No solo que son machistas, sino que el feminismo beneficia también a los hombres, pues lo que favorece la libertad de las mujeres promueve la igualdad masculina. Hay que trazar horizontes deseables, no limitarse a reprender o moralizar.Propone ampliar el ámbito y abordar temas tabú como la seguridad.No debe convertirse en un emblema, pero tampoco evadirlo. Cuando se aspira a sociedades sin desigualdad, también se aborda la seguridad. El indicador es que haya quien se sienta seguro en el barrio de Salamanca y no en Vallecas. La derecha emplea un discurso culpabilizador relacionado con la migración. La izquierda debe enfatizar en la prevención. Prevenir la delincuencia atacando la exclusión social es mucho más económico. Hasta que un niño comete un delito, nadie le presta atención. Después intervienen la policía, la fiscalía, jueces o empresas que gestionan centros de menores. Si la intervención ocurre antes, resulta más beneficiosa y económica.¿Y respecto a la inmigración?Es una cuestión de ciudadanía, derechos y obligaciones. La inmigración sostiene a las sociedades modernas en lo laboral y social. No existen grandes problemas de convivencia; si aparecen, se gestionan a través de la mediación vecinal, políticas públicas y, en última instancia, el Código Penal, como para toda la población. La derecha plantea una batalla entre penúltimos y últimos, culpando a los inmigrantes de problemas que no les corresponden, sino que derivan de la desigualdad. Los problemas recurrentes en ciertos barrios están vinculados a bajos ingresos, dificultades de integración y deficiencias en los servicios públicos, que ocasionan conflictos vecinales. Estos problemas existían antes de la llegada de la inmigración. Por tanto, focalizar en las personas migrantes implica instrumentalizarlas y usarlas como chivos expiatorios para evitar abordar la desigualdad.¿Por qué la cuestión de la vivienda afecta más a Sánchez que a Ayuso?Nadie espera soluciones en vivienda de Ayuso, pero sí de Sánchez. Ayuso es el brazo político del lobby inmobiliario y para ella el aumento de precios es un éxito. Ha situado a Madrid como la ciudad con los precios de compra y alquiler más altos de España. Sus dos únicas medidas han sido el plan Vive, donde más viviendas se han devuelto que retenido, y una oficina antiokupas que recibe seis llamadas diarias, el 20% provenientes de otras comunidades. Por ello, ha utilizado su mayoría para bloquear todas las iniciativas presentadas para mejorar la situación, como el alquiler indefinido, el desincentivo a la especulación o la ampliación del parque público. El Gobierno ha impulsado iniciativas insuficientes como la ley de vivienda, que Ayuso ni siquiera ha aceptado a pesar de que, aunque tímidas, mejoran la situación, como ocurre en Barcelona o Navarra.¿Comentó antes que tal vez en la próxima legislatura sea conveniente no entrar en el Gobierno?Es imprescindible evaluar las condiciones para entrar. Si se ingresa con fuerza suficiente para imponer políticas específicas, tiene sentido. Si se accede sin fuerza, solo para respaldar al socio mayoritario, quizá no sea conveniente y resulte mejor permanecer fuera.Delgado, junto a un mural del Rayo en Vallecas.

Hace mes y medio tuvo aquella charla con Rufián sobre la izquierda. ¿Ha cambiado algo tras sus reflexiones?Por supuesto. Hubo un antes y un después. Impulsó el proceso de Sumar y aceleró numerosos debates. No solo sobre la fórmula electoral, sino también acerca de qué se debe hacer para ampliar la base social. No es cuestión de juntar todos los votos actuales, porque eso no basta. Se trata de sumar nuevos votos que faltan.Rufián hablará el jueves con Irene Montero. ¿Qué espera de ese encuentro?No lo sé. Considero positivo que se realicen los encuentros necesarios o aquellos que se consideren importantes para debatir en torno a la situación de la izquierda, la posibilidad de ampliar la base electoral y mejorar los resultados en las próximas elecciones. Hay un proyecto que pretende gestionar un mundo en crisis, el proyecto de la extrema derecha. Un proyecto que se ha estado estructurando y financiando durante décadas y que entiende perfectamente que la llegada de la inteligencia artificial, la automatización y la robotización están poniendo en crisis los modos tradicionales de distribución de la riqueza y el empleo asalariado. Esto generará más protestas y tensiones sociales, y la extrema derecha busca gestionar ese mundo de forma autoritaria. Tenemos la obligación de articular una respuesta acorde a esta realidad. Por eso, son bienvenidos todos los encuentros e iniciativas para sumar voluntades.¿Es posible recuperar a Podemos para la unidad?Podemos debe realizar una reflexión seria y plantearse cómo un partido que estuvo cerca de superar al PSOE ha pasado a obtener solo un 0,7% de los votos. Esto responde a dinámicas que dificultan mucho la colaboración con esta fuerza política.Hablamos de una izquierda sin liderazgo. Ahí se explica el fenómeno Rufián. Pero ha habido una líder. ¿Dónde falló Yolanda Díaz?Va más allá de la persona de Yolanda. Sumar cometió un error al intentar crear un partido único que reemplazara a las fuerzas territoriales que la integran. Se trata más bien de federar lo existente y hacerlo funcionar, en vez de intentar refundar una izquierda estatal centralizada una vez más.Dado que ERC o Bildu rechazan una alianza global, ¿ve a Rufián liderando una candidatura unitaria?No lo sé; eso hay que preguntárselo a él.¿Le gustaría liderar este espacio? ¿Aspira a ser ese candidato?No, mi foco está en Madrid. Lo que me interesa ahora es reconectar con los sectores populares que nos han permitido ampliar y mejorar resultados electorales. Mi objetivo es desalojar a la derecha en la Comunidad de Madrid.¿Aspira a ser el candidato de Más Madrid frente a Ayuso en 2027?Es una posibilidad que valoro con seriedad. Cada vez más personas dentro del partido, en cargos públicos y externas, me solicitan dar ese paso. Cuando se convoquen las primarias tomaré una decisión definitiva. Por ahora, mi labor es estar con la gente, recorrer barrios, ampliar la base social y generar las condiciones para expulsar a los gobiernos del PP de la Comunidad de Madrid, que resultan perjudiciales.Si hay primarias, ¿se presentará?Cuando se convoquen, daré una respuesta definitiva. Es una opción que tomo con gran seriedad. Considero que esas primarias deben ser lo más abiertas posible. Es importante que la gente se sienta llamada a participar y que le sea fácil hacerlo. Históricamente en Más Madrid bastaba con inscribirse. Esto genera entusiasmo, masividad y condiciones para la victoria.¿Cuál es su proyecto? Ayuso ha convertido a los madrileños en meros figurantes en su propia región. Ha modelado un Madrid basado en la idea de Miami, donde lo relevante son los turistas y los millonarios especuladores inmobiliarios. Esto genera un problema porque, al considerar la vivienda un activo financiero, la gente pasa a ser un inconveniente y se les desplaza fuera. Actualmente, 200.000 madrileños abandonan la región anualmente al no poder permitirse vivir donde trabajan. Mi proyecto es poner Madrid al servicio de los madrileños. Un Madrid que no se base únicamente en el sector servicios ni en un decorado para atraer la Fórmula 1, ni para que Ayuso se tome fotografías, sino un Madrid que apueste por servicios públicos de calidad y por la recuperación de la industria madrileña. Quiero reindustrializar Madrid bajo un enfoque ecológico, asegurar servicios públicos adecuados, promover vivienda accesible y un Madrid pensado para sus habitantes.

Scroll al inicio