España La última noche que Jésica pasó con Ábalos tuvo lugar en la residencia oficial conocida bajo el código «España»: ahora ambos están convocados nuevamente en el TS
Jésica Rodríguez, antigua pareja de José Luis Ábalos, declarará como testigo fundamental en el Tribunal Supremo en el juicio relacionado con el caso Mascarillas.
La investigación pone de manifiesto que Jésica habitó en un apartamento de lujo financiado por allegados del empresario Víctor de Aldama, presentándose esto como una contraprestación vinculada a contratos públicos.
Jésica fue empleada en empresas públicas adscritas al Ministerio de Transportes sin cumplir funciones reales, circunstancia que la Fiscalía interpreta como un favor otorgado por Ábalos.
La Fiscalía reclama 24 años de cárcel para Ábalos por cargos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación y uso de información privilegiada.
El 10 de julio de 2021 José Luis Ábalos fue destituido por Pedro Sánchez como ministro de Transportes. Aquella noche, el hasta entonces hombre cercano al presidente del Gobierno, estuvo junto a Jésica Rodríguez en su vivienda oficial en el barrio madrileño de El Viso.
Así se desprende de los mensajes localizados en los dispositivos de Koldo García, a los que EL ESPAÑOL tuvo acceso en exclusiva. «Vendrá ‘España’, está en un buen momento», escribió el exministro a su asesor.
Ahora, casi cinco años después de esa última velada con Jésica, su examante testificará en su contra el próximo martes en el Tribunal Supremo.
Ábalos no volvió a encontrarse con Jésica desde la noche en la que fue cesado como ministro.
La comunicación por mensajes entre Ábalos y Koldo ese 10 de julio de 2021 muestra los detalles de la última reunión con «España», el apelativo utilizado en la trama para referirse a la joven.
Este apodo de Jésica hacía referencia al apartamento de alto standing en la Plaza de España de Madrid donde residía, cuyo coste asumía el círculo cercano al empresario Víctor de Aldama.
La conversación arranca con un aviso de Ábalos a Koldo: «Vendrá ‘España'» y pide que se informe a la guardia, en alusión a sus escoltas.
La reacción de Koldo García es inmediata. Como asesor de confianza, intenta disuadirlo. «Jose, es un error», le advierte.
Ábalos, no obstante, insiste. Asegura que Jésica está «de buen rollo», que han estado en diálogo durante un tiempo y que las circunstancias han cambiado. «Ya me han cesado. Solo es conversar», añade.
Koldo eleva el tono y aunque no cuestiona el cese, advierte sobre los peligros: «No le digas nada. Por dios».
El exministro trata de tranquilizarlo. «¿De qué?», responde. Koldo responde con firmeza: «De nada».
Ábalos afirma que no hablará sobre sus «planes» empresariales futuros y recalca: «Ya le he dicho que no sé qué hacer con nada [sic]».
El asesor concluye la charla con una advertencia: «Lo está contando todo por ahí. Por favor, ten cuidado [sic]».
Un rol fundamental
La inquietud expresada por Koldo García toma sentido ahora, a las puertas de la primera audiencia judicial del exministro y su mano derecha.
Jésica Rodríguez no afronta cargos en el caso Mascarillas, pero su rol resulta crucial en el juicio.
Está citada en el Tribunal Supremo como testigo durante la primera sesión, junto a Víctor Ábalos, hijo del exministro, Joseba García, hermano de Koldo, Javier Álvarez, Ignacio Díaz y Ana Araceli Arigita.
Se prevé que testifique en quinto lugar, tras la declaración de Joseba García, en un momento en el que su testimonio ya ha resultado determinante en la fase preliminar.
Rodríguez detalló entonces las condiciones de su residencia y empleo, proporcionando datos que fortalecen la hipótesis de la Fiscalía sobre los beneficios personales que habría recibido José Luis Ábalos.
Si confirma su versión en el juicio, el efecto sobre una posible condena de Ábalos será crucial. Uno de los aspectos centrales gira en torno al apartamento donde vivió Jésica Rodríguez.
Se trata de una vivienda de alto nivel en Madrid, en la zona de Plaza de España, cuyo alquiler, según la documentación recabada en la investigación, fue cubierto por el entorno del empresario Víctor de Aldama entre marzo de 2019 y septiembre de 2021.
Jésica permaneció en el apartamento hasta marzo de 2022 y posteriormente fue Koldo García quien se hizo cargo de los pagos mensuales.
La Fiscalía y las acusaciones sostienen que dicha propiedad formaba parte de las contraprestaciones relacionadas con los contratos de mascarillas otorgados en el periodo pandémico.
La propia Jésica, durante su declaración en fase de instrucción, aseguró que fue Ábalos quien le indicó que eligiera un apartamento a su gusto, seleccionando el de Plaza España «porque estaba cerca de Ferraz».
Reconoció que fue Koldo el encargado de gestionar la contratación con «un tal Alberto». Alberto es Alberto Escolano, socio de Víctor de Aldama y el empresario responsable del pago del apartamento durante dos años y medio.
«Koldo me indicó que hablara todo con Alberto», declaró Jésica Rodríguez, señalando así a Ábalos como quien facilitó que Aldama costeara la vivienda.
Aldama abonó en total 32 mensualidades de 2.700 euros a una inmobiliaria que gestionaba el apartamento.
La UCO calcula en 88.000 euros la suma pagada por el empresario, mediante sociedades vinculadas, como contraprestación a Ábalos por los contratos de mascarillas.
Empleos en el sector público
Otro aspecto relevante es la vinculación de Jésica con empresas públicas.
La Fiscalía sostiene que Ábalos ordenó su contratación en Ineco y Tragsatec, ambas dependientes de su ministerio.
La investigación indica que Jésica fue empleada en estas empresas durante varios meses sin acudir a su lugar de trabajo.
En Ineco, trabajó entre febrero de 2019 y febrero de 2021, percibiendo más de 34.000 euros sin desempeñar funciones.
Luego, tras ese contrato, pasó a Tragsatec, donde permaneció siete meses con un sueldo aproximado de 9.500 euros y tampoco realizó labores.
Ella misma admitió esto en su declaración durante la instrucción, lo que impulsó nuevas líneas de investigación y colocó a Ábalos en una situación comprometida por posible malversación.
La averiguación también reveló que Joseba García, hermano de Koldo, se encargaba de completar los partes laborales de la examante de Ábalos.
Además, la investigación de la UCO sacó a la luz numerosos mensajes de WhatsApp entre Koldo e Isabel Pardo de Vera para tramitar la contratación de Jésica en las empresas públicas.
La importancia de su declaración en el juicio es múltiple. Permite enlazar la esfera personal del exministro con el uso de recursos públicos y también con la actividad de la red empresarial dirigida por Aldama.
Para la Fiscalía, este caso ejemplifica la mecánica de los beneficios: un apartamento, un empleo y una conexión directa con decisiones políticas.
De acuerdo con la investigación, internamente Jésica era conocida en Ineco y Tragsatec como «la sobrina de Ábalos». Esta etiqueta refuerza la percepción de trato preferencial.
También declaró que viajaba mensualmente con Ábalos durante su periodo en el ministerio.
EL ESPAÑOL dio a conocer en febrero de 2025 el viaje de Ábalos y Jésica a Rusia. En la agenda del ministro, la joven figuraba como «asesora de Ineco» y se alojaron en un hotel de lujo en Moscú.
Asimismo, la pasada semana este medio publicó en exclusiva un vídeo que Jésica envió a Ábalos por su 60º cumpleaños, con imágenes de sus viajes junto al entonces ministro.
Fotografía, vídeos y mensajes se alternan a lo largo de los 2 minutos y 19 segundos del vídeo, que muestra destinos internacionales y escenas personales de la pareja.
Se observan imágenes en Granada, Moscú, Toronto, Bruselas, Abu Dabi, Dubái, Bilbao y Madrid. También aparecen momentos más íntimos: ramos de flores entregados por Ábalos, el gato que compartían y escenas cotidianas.
Además, el vídeo certifica que se conocieron en el apartamento de Atocha 25, residencia turística que Víctor de Aldama contrató en noviembre de 2018 para una «fiesta con señoritas».
«Aquí fue», comenta Jésica junto a una foto donde está recostada en el sofá, junto a la chimenea de ese apartamento pagado por Aldama.
Aldama afirmó ante el juez Leopoldo Puente que Koldo García le informó que Ángel Víctor Torres visitaría el apartamento en compañía de Ábalos. Sin embargo, el actual ministro sostiene que esa noche no estaba en Madrid y que viajó al día siguiente a la capital para asistir a un acto del PSOE.
Inicio del juicio
El proceso judicial tendrá lugar del 7 al 30 de abril, con más de 75 testigos y una veintena de peritos. La Fiscalía solicita 24 años de prisión para Ábalos.
Se le imputan delitos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación y uso de información privilegiada.
Para Koldo García se piden 19,5 años, y para Víctor de Aldama siete años, con atenuante por colaboración. Está previsto que los acusados declaren el 28 de abril.
Actualmente se juzga solo una parte del caso, mientras otras ramificaciones, como la correspondiente a obra pública, continúan en la Audiencia Nacional.
El juicio en el Supremo marca un punto crucial, especialmente por el papel de los testigos.
Dentro de ellos, Jésica Rodríguez tiene un rol central. Su testimonio puede corroborar el relato de la Fiscalía. Luego de lo declarado en instrucción, su posición es decisiva para una posible condena contra Ábalos.
La conversación del 10 de julio de 2021 ya lo anunciaba. Koldo temía que «lo contara todo». Cinco años después, ese temor llega al Supremo como prueba fundamental.

