Soraya Vega parte como favorita, pero dentro del partido consideran que podría producirse una «sorpresa» y que sea Álvaro Sánchez Cotrina quien finalmente se imponga.

Los afiliados del PSOE de Extremadura decidirán el 11 de abril quién tomará el liderazgo del partido, que quedó vacante tras la dimisión de Miguel Ángel Gallardo en diciembre, luego del peor resultado electoral en la historia de la región. Independientemente de si las primarias, convocadas para esa fecha, las gana Soraya Vega o Álvaro Sánchez Cotrina, los dos únicos candidatos que han alcanzado la fase final, esta federación continuará siendo, junto a la de Castilla-La Mancha, la única fuera de la órbita cercana a la dirección nacional.
En septiembre de 2024, cuando Pedro Sánchez ordenó fortalecer la estructura interna aprovechando un calendario aparentemente libre de elecciones durante más de un año, transmitió a su Ejecutiva que deseaba «alinear posiciones en los territorios» para «evitar discrepancias internas» respecto a la estrategia marcada por su núcleo duro. Lo logró en Andalucía, Madrid y Aragón al situar a tres de sus ministros – María Jesús Montero, Óscar López y Pilar Alegría -, y en Castilla y León con el alcalde de Soria, Carlos Martínez, quien, aunque no oficialista, contó con el respaldo de la cúpula de Ferraz.
Exceptuando el caso perdido de Castilla-La Mancha, donde Emiliano García-Page es el único dirigente autonómico del partido que gobierna con mayoría absoluta y además uno de los líderes más críticos, solo escapó a este intento de armonización Extremadura. Allí se llegó a especular sobre colocar al actual vicepresidente primero del Gobierno y entonces responsable de Economía, Carlos Cuerpo, que ni siquiera posee carnet de afiliado. Gallardo ganó las dos primarias realizadas en un lapso de 10 meses frente a las candidatas preferidas por el mando federal, Lara Garlito primero y Esther Gutiérrez después, con el apoyo mayoritario de Badajoz – que representa el 63% de los militantes – a pesar de perder en ambas ocasiones en Cáceres.
Ferraz también intentó imponer en esta ocasión un liderazgo de consenso alrededor de Blanca Martín, presidenta de la Asamblea regional en la legislatura anterior, quien contaba con el apoyo del responsable de la gestora que dirige temporalmente el partido, José Luis Quintana, pero fue rechazada rotundamente por los dos aparatos provinciales. Así, finalmente se enfrentarán en las urnas dos políticos con un resultado incierto, que no son conocidos por su afinidad con la dirección madrileña, aunque tampoco se les considera antisanchistas.

«Lo lógico sería que Soraya ganase por un margen estrecho, pero podría surgir la sorpresa y vencer Álvaro«, señalan fuentes del PSOE extremeño consultadas por este periódico. «Por primera vez las elecciones están muy abiertas y cualquiera puede resultar vencedor. Hay partido», enfatizan.
En esta elección, la división provincial es menos marcada que en las primarias anteriores. Cotrina (Cáceres, 1986) es secretario general del partido en su provincia y además cuenta con el respaldo de los alcaldes pacenses de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, y Olivenza, Manuel José González. También ha sumado a su candidatura a Martín, que aunque es originaria de Plasencia, dispone de respaldo en la capital, donde ha sido diputada regional desde 2015.
Por su parte, Vega (Herrera del Duque, Badajoz, 1987), ex portavoz socialista en la Asamblea regional, cuenta con el apoyo de una parte considerable de la base electoral que respaldaba a Gallardo, aunque no de manera uniforme. Por ello, el respaldo del tercer aspirante, Ramón Díaz Farias, senador y alcalde de Villanueva del Fresno (Badajoz), quien no logró reunir los avales necesarios para participar en las primarias, pudo haber sido determinante, pero esta semana ha informado que no apoyará a ninguno de los dos candidatos.
«No creemos que ningún grupo sea capaz de movilizar al 100% de sus militantes en favor de uno u otro candidato», explican fuentes de la federación extremeña. Ambos cuentan con el respaldo de los presidentes de las diputaciones de sus provincias respectivas, los últimos bastiones de poder institucional que mantiene el partido tras perder el Gobierno autonómico en 2023, y se han responsabilizado mutuamente de pertenecer al aparato anterior.

Cotrina, quien está desplegando una campaña más intensa, ha declarado que se presenta como un referente de «un tiempo nuevo», dispuesto a «romper» con el pasado para actualizar el partido conforme a las «nuevas demandas de la sociedad» y que pretende mantener una «voz autónoma» frente a la dirección de Madrid al manifestar desacuerdos, como señaló en una entrevista en Cope. Por su parte, Vega advirtió mediante su cuenta de X que «es incompatible postularse a la Secretaría General y beneficiarse de los recursos institucionales para hacerlo», y que su «fuerza radica en la base».
Cuando concluya la renovación del liderazgo del PSOE de Extremadura tras Gallardo, quien en mayo tendrá que responder judicialmente por la supuesta creación irregular de un puesto para el hermano de Sánchez en la Diputación de Badajoz, Ferraz podría enfrentarse a un nuevo foco de inestabilidad consecutiva: Montero no ha asegurado que permanecerá en Andalucía si la magnitud de la derrota electoral supera las estimaciones actuales, lo que podría desencadenar otra disputa interna por la sucesión en la federación con mayor número de afiliados en España.

