Expertos destacan que el gesto de Lamine hacia Flick y su molestia con Atlético se deben a su fama temprana

Lamine Yamal, durante el partido contra el Atlético de Madrid. El atacante azulgrana ha sido blanco de críticas por su comportamiento tras la victoria en el Metropolitano, un triunfo que dejó media liga prácticamente asegurada para los culés.

Más información: El Barça se asegura media Liga y Lamine Yamal se muestra molesto: el desaire a sus compañeros y a Hansi Flick en la celebración

Más allá del gol de Lewandowski y la victoria en el Metropolitano, que dejó La Liga casi sentenciada para el Barça, el momento que ha generado polémica es otro: Lamine Yamal no celebró el 1-2 y caminó en solitario mientras sus compañeros estallaban de alegría, además de la actitud posterior hacia Hansi Flick tras el pitido final.

El extremo de 18 años decidió no unirse a los festejos. Cuando el balón entró en la portería defendida por Musso, Lamine observó la jugada a distancia con una expresión seria, sólo se limitó a chocar la mano con Cubarsí, quien intentó acercarse para animarle, y continuó su camino hacia su posición sin mostrar signos de felicidad.

El partido concluyó, sus compañeros celebraron abrazados sobre el césped, mientras él se dirigió directamente al túnel de vestuarios.

Lo sucedido a continuación encendió las alarmas. De camino al vestuario y acompañado por José Ramón de la Fuente, entrenador de porteros del cuerpo técnico, Lamine se encontró con Hansi Flick.

El entrenador alemán trató de detenerlo, puso una mano en su pecho para felicitarlo por su desempeño, pero el ’10’ ni siquiera se detuvo: le dijo algo con evidente molestia y siguió caminando, señalando con un dedo hacia atrás, como refiriéndose a un suceso ocurrido en el campo. Las cámaras de DAZN captaron todo el incidente.

Flick intentó calmar la situación durante la rueda de prensa: «Estaba un poco enfadado porque fue un partido muy intenso, pero es comprensible. Lamine lo dejó todo en el campo, intentó marcar y asistir… tiene emociones. Ahora está en el vestuario y todo está en orden», explicó el entrenador. Sin embargo, esta versión no convenció del todo a los analistas.

En el Partidazo de COPE, el debate sobre la conducta de Lamine fue el tema principal de la noche. Paco González fue directo y señaló el núcleo del problema: «Me parece terrible convertir el fútbol en un deporte individualista». Esta frase refleja el descontento generalizado ante la imagen de una figura que no logra celebrar un triunfo colectivo debido a su frustración personal.

Manolo Lama mostró una visión más empática aunque igualmente crítica: «La fama le llegó demasiado pronto y debe ser complicado manejarla. No es la primera vez que exhibe gestos desagradables. Demuestra cierto desprecio hacia su entrenador».

Y aquí radica el núcleo del asunto planteado en el programa: Lamine Yamal ha sido un fenómeno mediático desde los 15 años, y afrontar esa presión con sólo 18 no resulta sencillo.

Lamine Yamal se lleva las manos a la cabeza.

Lamine Yamal se lleva las manos a la cabeza. REUTERS

Miguel Rico enfatizó el impacto negativo que estas imágenes pueden provocar en el conjunto: «No puede parecer que exista algún problema dentro del equipo a raíz de la actitud de Lamine».

Esta reflexión hace referencia a los rumores y el ruido que surgen en el entorno azulgrana cada vez que la joven estrella protagoniza este tipo de episodios, desviando la atención de una victoria que, en teoría, debería ser motivo de celebración colectiva.

El análisis más severo vino de Roberto Palomar, quien no dejó espacio a interpretaciones: «Su gesto me pareció una forma muy inapropiada de empañar una victoria del Barça». Tres puntos obtenidos en el Metropolitano, siete de ventaja en la Liga, y toda la atención centrada en la ira de un jugador de 18 años que no pudo —o quiso— estar a la altura del momento.

No es un hecho aislado. Ya ocurrió cuando Flick le dio descanso frente al Rayo Vallecano, o en La Cerámica, cuando respondió con gestos a los abucheos de la grada.

El patrón se repite, y los comentaristas del Partidazo de COPE coincidieron en una explicación común: la enorme fama que recayó sobre Lamine Yamal antes de que tuviera las capacidades emocionales para gestionarla. Talento excepcional. Madurez todavía en desarrollo.

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