Apagar tu termo diariamente puede incrementar el costo de tu factura eléctrica

Este dispositivo emplea una resistencia eléctrica que calienta el agua hasta alcanzar una temperatura específica. Durante esa fase inicial, el consumo energético es alto, ya que opera a máxima potencia Imagen de archivo de un operario arreglando un termo eléctrico

El consumo eléctrico en los hogares constituye una de las principales inquietudes para muchas familias, especialmente en contextos donde los precios de la energía son elevados. En este entorno, surgen una gran variedad de consejos para reducir el coste en la factura de la luz, aunque no todas las recomendaciones resultan igual de efectivas.

Uno de los consejos más difundidos se relaciona con el uso del termo eléctrico, un electrodoméstico común en numerosos domicilios. No obstante, según se expone en un vídeo viral de un especialista en calefacción (@hnosperez.com), apagarlo diariamente o durante ausencias breves podría no ser la estrategia más adecuada, llegando incluso a incrementar el gasto y el consumo eléctrico en lugar de disminuirlo.

La explicación se fundamenta en el funcionamiento del propio termo. Este aparato cuenta con una resistencia eléctrica que calienta el agua hasta alcanzar una temperatura determinada. Durante esta etapa inicial, el consumo energético es elevado, ya que el sistema trabaja a plena capacidad, generalmente entre 1.400 y 1.500 vatios.

Sin embargo, una vez que se ha alcanzado la temperatura deseada, el termo entra en una fase de mantenimiento durante la cual apenas consume energía, dado que solo necesita compensar pequeñas pérdidas de calor. En este punto reside la clave del consumo energético.

Están diseñados para conservar el calor

Cuando el termo se apaga cada vez que se sale de casa, el agua almacenada comienza a enfriarse gradualmente. Esto implica que, al volver a encenderlo, el aparato debe repetir todo el proceso de calentamiento desde cero, utilizando una vez más su potencia máxima. Este ciclo constante de enfriamiento y recalentamiento puede ser menos eficiente que mantener el agua caliente de forma continua, especialmente si las ausencias son breves, como durante una jornada laboral o un fin de semana.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó cuatro décimas su tasa interanual en julio, alcanzando el 2,7%, por un efecto base vinculado a la caída del precio de la electricidad en el mismo mes de 2024 y al encarecimiento de los carburantes, en menor medida, según los datos difundidos este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE). (Fuente: Agencia uno / Europa Press)

Asimismo, es importante destacar que los termos eléctricos están diseñados para conservar el calor durante períodos prolongados. Gracias a su aislamiento, la pérdida de temperatura no es inmediata, lo que reduce la necesidad de que la resistencia se active de forma continua. Esto permite que el consumo en modo mantenimiento sea relativamente bajo en comparación con la energía requerida para calentar el agua desde frío.

Otro aspecto relevante es la frecuencia de uso. En viviendas donde el consumo de agua caliente es diario, apagar y encender el termo repetidamente puede generar picos de consumo que se reflejan en la factura. En contraste, mantenerlo encendido permite distribuir el gasto energético de manera más constante. Esta diferencia puede parecer pequeña a corto plazo, pero a lo largo del mes impacta significativamente en el coste total, especialmente en hogares con varios integrantes.

No obstante, esto no implica que el termo deba permanecer encendido en todo momento. En ausencias prolongadas, como vacaciones extensas, sí puede ser recomendable desconectarlo para evitar un consumo innecesario durante días o semanas. El equilibrio se encuentra en ponderar el tiempo fuera con el coste energético de volver a calentar el agua.

También influyen otros factores, como la capacidad del termo o el aislamiento de la vivienda. Un termo de mayor volumen requerirá más energía para calentar el agua, aunque podrá conservarla caliente durante más tiempo. De igual modo, una buena instalación puede minimizar las pérdidas de calor y optimizar el rendimiento global del sistema. Por ello, más allá de decidir apagar o mantener encendido el termo, resulta crucial considerar el conjunto de elementos que determinan el uso doméstico de la energía.

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