La ciencia detrás del uso de esperma de salmón y excrementos de pájaros en populares rutinas virales de cuidado de la piel

Retrato en primer plano de una joven aplicándose crema en las mejillas y la frente.

Fuente de la imagen, Getty Images

    • Autor, David Cox
    • Título del autor, BBC Future
  • 34 minutos
  • Tiempo de lectura: 8 min

En la Clínica You & I de Seúl, Corea del Sur, entre los procedimientos más populares para mejorar la textura cutánea se encuentra la inyección de fragmentos microscópicos de ADN de esperma de salmón en la dermis, la capa media de la piel que contiene vasos sanguíneos, nervios y glándulas.

«El propósito no es aumentar volumen como con un relleno, sino preparar o bioestimular la piel, favoreciendo un ambiente dérmico más saludable y facilitando su regeneración», detalla Kyu-Ho Yi, médico estético de la clínica y profesor adjunto en la Universidad de Yonsei.

Aunque parezca poco común, Yi señala que esta idea surge del campo de la medicina regenerativa y la cicatrización, donde los fragmentos de ADN extraídos de peces atrajeron atención por su capacidad para activar la reparación de tejidos en personas con cicatrices faciales producidas por heridas de combate.

La evidencia científica disponible aún es limitada, pero ciertos estudios indican que estas terapias, basadas en polinucleótidos purificados provenientes del esperma de salmón, podrían contribuir a disminuir la visibilidad de las líneas de expresión.

Se ha comprobado que «mejoran la hidratación, la firmeza, la textura y las arrugas cutáneas», afirma Joshua Zeichner, profesor asociado de dermatología en el Hospital Mount Sinai de Estados Unidos, quien también ha colaborado como consultor para marcas de cuidado facial. «No está claro quién propuso inicialmente este uso, pero de todos modos está en aplicación».

Con Corea del Sur destacándose como referente en estética dentro del fenómeno conocido como K-Beauty, los presuntos beneficios de las inyecciones de esperma de salmón y otros peces se han difundido globalmente, promovidos por numerosas celebridades como Charli XCX y Jennifer Aniston.

Su aceptación ha crecido junto a otros tratamientos con nombres peculiares, tales como mascarillas faciales elaboradas con excremento de pájaro y procedimientos «vampiros» para el rostro.

Pero la pregunta es: ¿realmente funcionan estas terapias innovadoras y poco convencionales para el cuidado de la piel?

Belleza ancestral

Una breve revisión histórica revela que el cuidado cutáneo posee una tradición extensa y variada de métodos que podrían parecer extraños.

Se comenta que la reina egipcia Cleopatra se bañaba en leche de burra agria. En Myanmar, por siglos, las mujeres aplican una pasta llamada thanaka, hecha con corteza de árbol molida, tanto con fines estéticos como para proteger la piel contra el daño solar.

Un remedio romano, famoso por ser macabro, consistía en triturar las vísceras de un pequeño cocodrilo para eliminar imperfecciones.

No obstante, la dermatología moderna conservaría algunos de estos antiguos tratamientos, pues ingredientes como la cúrcuma, la hierba tigre y las algas marinas se emplean actualmente debido a sus propiedades antiinflamatorias e hidratantes.

Compradores y visitantes exploran los stands durante la jornada inaugural de la Seoul Indie Beauty Show 2026 en el hotel Coex Magok inn Gangseo-gu, en Seúl, el 26 de marzo de 2026.

Fuente de la imagen, Getty Images

En 2022, un estudio valoró varias prácticas cutáneas de la Italia del siglo XII, documentadas por la reconocida médica medieval Trota de Salerno.

Los autores descubrieron que muchos de los ingredientes mencionados, como las habas y el vinagre, hoy se consideran efectivos para la limpieza facial, exfoliación y tratamiento de piel seca. Por ejemplo, el ácido tartárico, un extracto del aceite de tártaro, es un componente habitual en cosméticos actuales.

Tratamientos faciales de geisha y mascarillas menstruales

El cuidado facial no se limita a plantas, hierbas o minerales naturales. El llamado «tratamiento facial de geisha» implica utilizar excremento de ruiseñor, desinfectado con luz ultravioleta intensa, mezclado con productos químicos como exfoliantes e iluminadores, para aplicarlo como mascarilla.

Esta técnica centrada en el coprolito se originó hace siglos en Japón, cuando se descubrió que las heces del ruiseñor japonés servían como quitamanchas textiles.

Como resultado, las artistas japonesas comenzaron a usar sus excrementos para aclarar la piel y remover el maquillaje.

Actualmente, este método se ofrece en varias clínicas internacionales como opción para iluminar la piel, y podría contar con fundamentos científicos sólidos. Zeichner explica que los ruiseñores depositan cantidades elevadas de urea en sus heces, una sustancia con propiedades suavizantes que se incluye regularmente en cremas humectantes.

Además, el excremento contiene altas concentraciones del aminoácido guanina. «Se ha demostrado que los aminoácidos aportan beneficios hidratantes y de luminosidad», comenta Zeichner.

«No obstante, es crucial aclarar que estos tratamientos emplean excrementos de ruiseñor purificados y transformados, no simplemente excrementos recogidos de la calle para aplicarlos directamente en la piel».

Una joven se aplica sérum en el rostro con una pipeta.

Fuente de la imagen, Getty Images

Cabe señalar que numerosos estudios sobre estas técnicas han sido financiados por la industria cosmética o realizados por especialistas vinculados directamente a empresas del sector.

No obstante, los investigadores muestran escepticismo frente a otro tratamiento casero difundido en TikTok: las mascarillas faciales con sangre menstrual.

Aunque un trabajo de 2018 observó que el plasma derivado del flujo menstrual podría acelerar la cicatrización en comparación con el plasma sanguíneo habitual, Beibei Du-Harpur, investigadora en dermatología del King’s College de Londres, no está convencida.

«Ningún médico recomendaría algo semejante», afirma Du-Harpur. «Considero que es una de esas modas de TikTok que surgen por el efecto de sorpresa y la búsqueda de visualizaciones».

Tratamientos faciales «vampiros» y plasma rico en plaquetas

Du-Harpur muestra mayor esperanza sobre el potencial de las inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP), conocidas también como «tratamientos faciales vampiros», para la revitalización cutánea.

Este procedimiento implica extraer sangre del paciente y centrifugarla para separar sus componentes. Así se concentran factores de crecimiento —un conjunto de proteínas que estimulan a las células para crecer, dividirse y repararse— en el plasma, que luego se inyecta mediante microagujas en la piel del rostro.

El interés por utilizar factores de crecimiento autólogos de manera regenerativa abarca diversas áreas médicas, desde tratamiento de osteoartritis y problemas articulares hasta alopecia y cicatrización de heridas.

Aunque la evidencia sobre su impacto en la salud cutánea resulta contradictoria, ciertos estudios demuestran que mejora la elasticidad en personas de 50 a 60 años y disminuye arrugas así como pigmentaciones.

«La respuesta al PRP varía considerablemente según cada individuo», asegura Du-Harpur.

Ella explica que esto se debe a diferencias en las máquinas empleadas para la centrifugación, y a que algunos sujetos poseen mayor o menor concentración, o tipos distintos, de factores de crecimiento en su sangre.

«Así, en unos casos se muestra bastante efectivo y en otros no tanto», concluye Du-Harpur.

El futuro del cuidado de la piel

Aunque incluso las tendencias más inusuales en cuidado facial pueden tener respaldo científico, los expertos consideran que las terapias de próxima generación para la piel buscarán nuevas maneras de optimizar la ingesta de colágeno.

Un reciente estudio financiado por la industria empleó suplementos específicos de aminoácidos diseñados para reemplazar el colágeno.

Estos suplementos no solo mejoraron la textura, hidratación y elasticidad de la piel durante seis meses, sino que también disminuyeron la edad biológica promedio en 1,4 años, según análisis de ADN realizados en muestras de saliva de los participantes.

Los autores concluyeron que este balance especial de aminoácidos no solo favorece la salud cutánea, sino otros aspectos de la salud general.

Los resultados coinciden con investigaciones que indican que la piel desempeña un papel, hasta ahora poco reconocido, en la salud global del organismo, a través de mecanismos como la inflamación, aunque señalan la necesidad de más estudios sobre dichos procesos.

Otras terapias innovadoras investigan formas novedosas de manipular el microbioma cutáneo, las poblaciones microscópicas de microorganismos que habitan el rostro y contribuyen significativamente a la inflamación de la piel.

Dentro de los tratamientos propuestos figuran prebióticos que fomentan las bacterias beneficiosas del microbioma cutáneo, así como postbióticos, compuestos químicos producidos naturalmente por esas bacterias, explica Zeichner.

El año pasado, científicos surcoreanos publicaron el hallazgo de una bacteria presente en la sangre que genera postbióticos potencialmente útiles para reducir inflamación, estrés oxidativo y daño al colágeno en células cutáneas, aunque solo en cultivos celulares.

No obstante, Zeichner subraya que, para consolidarse como opción terapéutica, cualquier régimen nuevo debe demostrar ser más efectivo que las soluciones cutáneas tradicionales disponibles comercialmente desde hace décadas.

«La cuestión sigue siendo: ¿ofrecen realmente estas tendencias mejores beneficios que los productos clásicos para el cuidado de la piel en el mercado?», comenta Zeichner. «Esa es la incógnita».

En lugar de invertir US$500 en una sesión facial para una mejora puntual en hidratación y luminosidad, Zeichner recomienda mantener una rutina constante que incluya protector solar en la mañana para proteger la piel del daño ambiental,

y, por la noche, emplear hidratantes y cremas que ayuden a la reparación, así como ingredientes que estimulen la producción de colágeno, como el retinol.

Este artículo apareció en BBC Future. Puedes leer la versión original en inglés aquí.

Scroll al inicio