
Fuente de la imagen, Getty Images
Información del artículo
-
- Autor, Mônica Vasconcelos
- Título del autor, Servicio brasileño de la BBC
- 38 minutos
- Tiempo de lectura: 12 min
El actor aparece solo en el escenario. Apoyado contra una pared, transmite la sensación de alguien sumido en una profunda reflexión. Su ceño fruncido expresa dolor. La voz denota angustia. Las palabras surgen lentamente, en un susurro. "Ser o no ser: esa es la cuestión".
Así inicia David Tennant, escocés, en la versión televisiva rodada por la BBC en 2009, la apertura del tercer acto de la obra "Hamlet", de William Shakespeare.
Resulta complicado evitar los calificativos grandilocuentes. Se trata de la frase más célebre de la pieza teatral más renombrada de Shakespeare, quien es considerado el dramaturgo más prestigioso de la literatura occidental.
Pero, ¿cuál es la historia detrás de esta famosa expresión?
¿Qué hace que "Hamlet" sea tan reconocida? ¿De qué trata? ¿Por qué una multitud de actores ilustres aspiran a interpretar a Hamlet y cuál es la importancia actual de esta obra?
Se procuró responder a estas preguntas con la colaboración de especialistas en Shakespeare y de Sinéad Rushe, directora teatral de interpretación en la destacada Royal Academy of Dramatic Arts (RADA).
Además, se incluye un testimonio de archivo en el que Tennant relata su experiencia al encarnar a Hamlet y el poder "casi trascendental" que poseen los textos de Shakespeare.
Comencemos entonces con algunos datos esenciales sobre la obra y un resumen de su trama.

Fuente de la imagen, DeAgostini/Getty Images
Una historia de venganza, pero con una particularidad
William Shakespeare, originario de Inglaterra, nacido aproximadamente en 1564 y fallecido en 1616, compuso "La tragedia de Hamlet" (nombre completo de la obra) en torno a 1599. Para entonces, ya dominaba el arte teatral y "Hamlet" fue un triunfo inmediato.
Este es el texto más extenso del dramaturgo y existen diversas ediciones de la pieza. Las versiones más detalladas superan las cuatro horas en duración.
Además de "Ser o no ser", Hamlet legó otras citas icónicas, tales como "Algo huele a podrido en Dinamarca" y "Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que sueña tu filosofía".
En términos generales, la trama es la siguiente:
El espectro del rey de Dinamarca solicita a su hijo, el príncipe Hamlet, que cobre venganza por su asesinato. Revela que su asesino fue su propio hermano, Claudio, tío de Hamlet y actual rey, que ahora está casado con Gertrudis, madre de Hamlet. En el límite de la locura —o simulando estarlo— Hamlet medita sobre la vida y la muerte, y trama acabar con la vida de su tío.
Claudio, temeroso por su propia seguridad, también urde un plan para eliminar a su sobrino. La obra culmina con un duelo que termina con la muerte de Claudio, Gertrudis, el adversario de Hamlet y el propio Hamlet. La familia real queda extinguida. Entonces, aparece Fortinbras, príncipe de Noruega, quien asume el trono y toma control de Dinamarca.
Este resumen no deja lugar a dudas: "Hamlet" es (entre otras cosas) una tragedia centrada en la venganza, un motivo muy común en el teatro de la época. Sin embargo, Shakespeare abordó este tema de un modo distinto.
"Desde el punto de vista dramático, la venganza es un gran motor porque implica acción y reacción, estableciendo la estructura de la obra", explicó el profesor Jonathan Bate, de la Universidad de Oxford, en una entrevista concedida a BBC Radio 4 en 2017.
Es decir, al igual que en los filmes de acción actuales, las piezas teatrales con temáticas de venganza en la Inglaterra de Shakespeare eran dinámicas, con múltiples sucesos.
"Pero lo verdaderamente innovador en Hamlet es que, en lugar de enfocarse en las acciones del vengador, la obra frena y ofrece un espacio para la reflexión", continúa Bate.
"Así, los soliloquios y los momentos de introspección abundan más que en cualquier pieza anterior".
El soliloquio es una técnica donde el personaje se dirige a sí mismo en voz alta.
En "Hamlet", este recurso permite que el príncipe de Dinamarca no exteriorice sus pensamientos ante la corte, sino que descubra su alma para la audiencia completa.

Fuente de la imagen, Wilfrid Newton/Hulton Archive/Getty Images
A lo largo de cuatro siglos, destacados actores, tanto hombres como mujeres (sí, también mujeres), han aprovechado las poderosas líneas que Shakespeare asignó a Hamlet para demostrar su destreza actoral.
En el siglo XX, algunos de estos intérpretes fueron Laurence Olivier, Ian McKellen, Ralph Fiennes, Keanu Reeves y Kenneth Branagh.
En este siglo, Benedict Cumberbatch ha asumido el desafío. En Brasil, Wagner Moura y Thiago Lacerda respondieron al llamado.
En 2008, David Tennant protagonizó su versión del príncipe danés por invitación de la destacada Royal Shakespeare Company. En 2023, rememoró esta experiencia en una entrevista para la BBC.
"(Hamlet) es uno de esos personajes que, durante el estudio teatral, se sueña con interpretar en algún momento", relata Tennant.
Tal vez por ello confiesa que la invitación lo llenó de temor, aunque no pudo rechazarla.
"Eres consciente de la ilustre estirpe de actores admirados que te precedieron y, claro, es un honor sostener esa antorcha durante un tiempo. Para un actor, es casi como un examen olímpico. Sin duda, es el mejor papel del repertorio".
Continúa Tennant: "Como intérprete, recibes estos textos que son un poco mágicos pero, al principio, complicados porque llevan 400 años. Hay que descifrarlos y no resultan naturales. Necesitan ser traducidos, lo que implica trabajo. Desde el lado del público, sucede algo similar".
"Pero hay algo en esas líneas que, cuando te adentras en ellas y las dominas (…), cuando por un instante sientes que eres tú quien maneja las palabras y no al revés… poseen una cualidad casi trascendental".
Entre estas palabras mágicas destaca la que da título a este artículo.
"Ser o no ser: esa es la cuestión"
La crítica teatral y traductora brasileña Bárbara Heliodora, quien falleció en 2015, realizó la traducción más utilizada de "Hamlet" en Brasil.
Heliodora eligió un estilo coloquial para la icónica frase: "Ser o no ser, esa es la cuestión".
Las líneas siguientes quedaron formuladas así:
"¿Es más noble soportar en la mente
los dardos del destino trágico,
o tomar las armas contra un mar de escollos
y, enfrentándolos, vencer?".
Según la entrada "Ser o no ser" en la Enciclopedia Británica, este monólogo refleja la profunda preocupación de Hamlet por un dilema moral central. ¿Es justificado que Hamlet tome venganza del asesinato de su padre matando a Claudio? También aborda su inquietud sobre los conceptos de existencia, "ser", y muerte, "no ser".
Respecto al significado del monólogo, la enciclopedia señala dos enfoques interpretativos. El primero lo presenta como el miedo de Hamlet a cometer un pecado grave al asesinar a su tío Claudio, lo que condenaría a su alma para siempre.
La segunda interpretación es que Hamlet estaría valorando el suicidio.
Ambas versiones cuentan con defensores y detractores, añade la Enciclopedia Británica. La variedad de matices en el monólogo evidencian la complejidad psicológica de su personaje.
¿Cómo se aborda esta escena desde la dirección teatral?
Eso es lo que BBC News Brasil consultó a Sinéad Rushe, directora irlandesa, quien conversa con la reportera tras una jornada de ensayos con su compañía en un enfoque experimental de "Hamlet" en colaboración con RADA.
En su respuesta, alternando entre encarnar al personaje y hablar de Hamlet en tercera persona, la directora propone una posible lectura del monólogo.

Fuente de la imagen, Peter Hallward
Rushe comenta que lo primordial es entender la situación en la que se encuentra Hamlet. Está solo, ha perdido a su padre, su tío se ha casado con su madre, quien ya no le presta atención. Además, Hamlet percibe una Dinamarca corrupta, incapaz incluso de respetar el período de duelo adecuado tras la muerte del rey.
Desde la perspectiva de Hamlet, el mundo es gris, vacío, carente de esperanza, corrupto y maloliente, describe Rushe.
"Hamlet se cuestiona: ¿vale la pena vivir en este planeta?".
"Mi sufrimiento es tan profundo que pienso en abandonar esta vida".
Psicológicamente, el actor adopta este estado anímico. El monólogo está compuesto por diversas preguntas, señala la directora.
"¿Es mejor seguir con vida o acabar con ella?
¿Es más honorable enfrentar las adversidades o poner fin a mi existencia?"
Hamlet se imagina muerto y contempla que la muerte puede traer alivio, descanso o sueños… pero también se interroga sobre la posibilidad de pesadillas. Recuerda lo que le contó el espectro de su padre, atrapado en el purgatorio.
"Si me suicido, puedo ir al purgatorio y sufrir enormemente".
Por consiguiente, Hamlet siente miedo, explica Rushe.
"El temor a lo que hay después es tan intenso que nos impide suicidarnos; ese miedo me frena y evita que actúe. Por eso no hago nada".
Para Rushe, el monólogo funciona como una especie de carta de despedida suicida interpretada por el actor.
"Una carta que después se rompe", agrega la directora.
¿Un príncipe ambicioso o al límite de la locura?
Por otro lado, en la representación de Shakespeare, las decisiones artísticas y de producción pueden transformar profundamente el significado de esta escena —y de la obra en general—, señala a BBC el especialista en Shakespeare Sheila Cavanagh, docente de la Universidad Emory en Atlanta, Georgia, EE.UU.

Fuente de la imagen, Dan Kitwood/Getty Images
"Una de las grandes preguntas en 'Hamlet' es si realmente está loco o si finge estarlo como parte de su plan".
En producciones protagonizadas por figuras prominentes, suele interpretarse a Hamlet como un personaje reservado, enigmático, que no está realmente loco sino que simula estarlo, explica.
"Estos actores quieren mostrar control absoluto, y ésta es solo una manera de entender la obra. Otra visión es que Hamlet esté realmente perturbado mentalmente. Mucho de esto se omite por razones ajenas a la propia obra".
La hipótesis de una afección mental en Hamlet puede sostener quienes interpretan que el monólogo "Ser o no ser" tiene implicancias suicidas.
Pero dejando de lado el monólogo, es importante explorar otros temas principales de la obra y su vigencia hoy en día.
Otra decisión de dirección que cambia profundamente el mensaje de "Hamlet", continúa Cavanagh, es mantener o eliminar al personaje Fortinbras, cuyo padre, rey de Noruega, fue asesinado por el padre de Hamlet en batalla.
En la versión completa, Fortinbras avanza a Dinamarca para vengar a su padre y recuperar tierras que Dinamarca arrebató en el pasado. En esta historia, Fortinbras llega con su ejército, descubre la familia real muerta y asume el poder.
"Si se elimina a Fortinbras, la obra se reduce a una tragedia doméstica", afirma Cavanagh.
Esto elimina una dinámica crucial: lo que sucede a la familia real implica consecuencias importantes para la sociedad danesa.
"Para mí, esta interacción entre los deseos y egoísmos individuales y su impacto en la comunidad es fundamental".
Apelación
Sinéad Rushe afirma que no eliminó a Fortinbras en su montaje de "Hamlet". Indica que, en su visión, coexisten dos guerras: una externa entre Dinamarca y Noruega, y otra interna entre Hamlet y Claudio.
"Las interpretaciones contemporáneas de 'Hamlet' tienden a enfocarse en su duelo, en la pérdida paterna y en su relación freudiana y edípica con su madre".
Pero recuerda que Claudio usurpó el trono a pesar de que Hamlet era el heredero legítimo.
"La búsqueda esencial de Hamlet, su anhelo, es reclamar lo que le pertenece", argumenta.
">No importa si está preparado o si otros consideran que sería un buen rey. Hamlet nació para gobernar".

Fuente de la imagen, The Hamlet Project (Sinéad Rushe)
Para Rushe, temas como invasiones, conquistas, territorios, poder y la idea de que "el más fuerte prevalece" mantienen a "Hamlet" vigente.
"En mi opinión, esto resuena políticamente hoy en día respecto a casos como Rusia, Israel y Trump en Estados Unidos", indica. "Esta noción de que quien detenta el poder tiene la razón".
¿Cómo podría un joven actor contemporáneo identificarse con Hamlet? La respuesta de Rushe puede aplicarse a audiencias de todas las edades.
"Es interesante imaginar a Hamlet como alguien joven y vulnerable, ligado a un futuro que esperaba fuera distinto, pero que no será así".
Se siente perdido, atormentado, sin saber qué hacer consigo mismo, desvalorizado, explica Rushe.
La directora menciona otro tema repetido en la obra: la vigilancia. Los personajes se observan continuamente unos a otros.
"La corrupción, la vigilancia y el espionaje en Dinamarca… todo el mundo está siendo seguido y controlado. Esto atrapa a Hamlet, que no puede huir y elegir otro camino".
Son temas con los que los jóvenes se sienten identificados, concluye.
"¿Cómo se siente no tener autonomía? ¿Cómo es sentir que no importas en este mundo? No logro encajar, no conozco mi rol".
"(Hamlet) puede ser un príncipe, pero eso no disminuye la profundidad de su crisis existencial".
Actual y perturbadora, la historia del príncipe danés sigue llenando teatros globalmente.
Sólo en el segundo semestre de 2025, en Londres se presentaron al menos dos producciones del clásico. Una en el National Theatre y otra dirigida por Rushe en el teatro George Bernard Shaw, dentro de la Royal Academy of Dramatic Arts.
Se le pregunta a Rushe por qué alguien debería abandonar su hogar para asistir a una función de Hamlet.
Ella se ríe de forma franca, quizá porque para ella la pregunta parece casi retórica. Luego intenta explicar cuál es realmente la gran atracción de Shakespeare.
"Bueno, cuando Shakespeare está bien interpretado, y el verso es comprendido e internalizado por el actor, suena tan claro y tan humano que es increíble", afirma Sinéad Rushe. "Suena rico, matizado, inteligente, divertido y muy contemporáneo".
"Es como si la gente estuviera hablando".
Añade:
"Además, hay tantas frases e imágenes de esta obra en el imaginario colectivo que es una maravilla escucharlas en su entorno original".
"Nuestro desafío", concluye la directora, "es conseguir que suenen frescas, como si nunca se hubieran oído antes".

