El levantamiento del cuerpo fue efectuado por agentes medioambientales de la Junta, y la necropsia realizada por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) confirmó el fallecimiento por electrocución de un ejemplar de quebrantahuesos, una especie en peligro de extinción, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa, en el área comprendida entre Caín y Posada de Valdeón. A pesar de las correcciones efectuadas previamente por la empresa titular del tendido eléctrico, el suceso ocurrió en el mismo tramo de línea eléctrica donde en 2019 se registró el fallecimiento de otro ejemplar por causas idénticas.
La FCQ comunicó el hecho tras detectar movimientos inusuales mediante el emisor satelital que portaba el ave. Técnicos de la fundación, en coordinación con la autoridad ambiental de la Junta de Castilla y León, localizaron el cadáver a pocos metros del tendido. El levantamiento del cuerpo estuvo a cargo de los agentes medioambientales de la Junta, mientras que la necropsia realizada por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos confirmó la electrocución como causa de muerte.
El ejemplar fallecido era una hembra nacida el 28 de febrero de 2025, cedida por el Gobierno de Aragón a la FCQ. Ingresó al hacking del Parque Nacional de los Picos de Europa el 11 de junio de 2025 y fue liberada el 15 de julio del mismo año. Desde septiembre, el ave se había establecido en la zona alpina del río Cares, entre Bulnes y el entorno de Cordiñanes de Valdeón, donde realizaba vuelos regulares.
La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha confirmado la muerte por electrocución de un ejemplar de quebrantahuesos, ave catalogada en peligro de extinción, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa, entre las localidades de Caín y Posada de Valdeón.
Un accidente que afecta al proyecto cofinanciado por la Comisión Europea
El tramo donde ocurrió la electrocución ya había sido intervenido en 2019 después del fallecimiento de Sidney, otro quebrantahuesos. En aquella oportunidad, la titular del tendido implementó aisladores y dispositivos anticolisión. Sin embargo, la muerte de Rona ha llevado a la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) a cuestionar la efectividad de estas medidas: “Se vuelve a evidenciar el peligro que suponen los tendidos eléctricos sin medidas correctoras eficaces que garanticen la ausencia de accidentes en áreas críticas para la especie”.
La pérdida de este ejemplar impacta directamente sobre el proyecto LIFE Pro Quebrantahuesos, cofinanciado por la Comisión Europea, que está dedicado a la conservación, reintroducción y seguimiento de la especie en sus áreas históricas de distribución. El objetivo principal es consolidar la población emergente del quebrantahuesos en la Cordillera Cantábrica, desafío que enfrenta múltiples obstáculos, entre ellos la mortalidad ocasionada por tendidos eléctricos.
La electrocución y colisión con líneas eléctricas constituyen una de las principales causas de muerte no natural para las grandes aves planeadoras en España. La Junta de Castilla y León ha anunciado que volverá a instar a la empresa responsable a implementar medidas adicionales para evitar nuevos accidentes. No obstante, la FCQ ha subrayado que este tipo de incidentes pone en riesgo los avances logrados durante décadas en la recuperación del quebrantahuesos, tanto en materia científica, técnica como social.

Las líneas eléctricas también afectan a aves rapaces y planeadoras
Según la fundación, “la adecuación de infraestructuras eléctricas es fundamental para el desarrollo de proyectos científicos y para cumplir con los objetivos nacionales y europeos relacionados con la conservación de la biodiversidad y la transición ecológica”. El problema trasciende al quebrantahuesos. “Este mismo problema afecta de manera silenciosa a numerosas otras especies de aves rapaces y planeadoras —algunas igualmente amenazadas— que no cuentan con un seguimiento tan detallado y cuyas muertes pasan desapercibidas en amplias áreas del territorio”, alerta el comunicado de la FCQ.
Frente a la mortalidad no natural de aves, el proyecto LIFE Pro Quebrantahuesos insiste en la necesidad de ajustar el Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad en Castilla y León, que debe ser la referencia para las empresas distribuidoras y consumidores finales de estos servicios.
Entre las acciones desarrolladas se incluye un plan de inspecciones preventivas y un protocolo específico para actuar frente a casos de electrocución y colisión, además de la categorización de infraestructuras según su peligrosidad. Asimismo, desde 2021, la Junta ha establecido un procedimiento para que los titulares puedan declarar voluntariamente líneas peligrosas y ha actualizado el inventario de líneas aéreas que incumplen la normativa estatal vigente.
Este proceso ha posibilitado la identificación y priorización de infraestructuras riesgosas, permitiendo canalizar fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para reforzar la seguridad en zonas de riesgo. Según datos oficiales, la Junta ha destinado cerca de 10,5 millones de euros para corregir 2.789 apoyos eléctricos en función de la peligrosidad y probabilidad de electrocución en cada área.

