Vox denuncia a Feijóo por «ataque mafioso» en carta a sus miembros, mientras el PP afirma que su rival es Sánchez

Santiago Abascal, presidente de Vox, e Ignacio Garriga, secretario general del partido.

Ignacio Garriga, secretario general de Vox, señala al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, como responsable de organizar un «ataque mafioso» contra su formación, responsabilizando a la dirección popular de llevar a cabo una campaña mediática.

Vox rechaza cualquier irregularidad en sus finanzas y atribuye las filtraciones a exmiembros de la organización, afirmando que las únicas irregularidades encontradas fueron solventadas internamente.

El PP responde que su único rival es Pedro Sánchez y evita enfrentamientos directos con Vox, descartando amplificar las controversias internas del partido de Abascal.

Garriga diferencia entre la cúpula nacional del PP y los barones autonómicos, eximiendo a estos últimos de la supuesta agresión, y convoca a la militancia de Vox a movilizarse.

Ignacio Garriga, secretario general de Vox, ha enviado una carta a los afiliados en la que denuncia un «ataque mafioso» y responsabiliza directamente a Alberto Núñez Feijóo y su dirección por el «brutal ataque, calumnioso y miserable» contra su partido.

El escrito, fechado el 1 de abril y al que ha accedido EL ESPAÑOL, denuncia una «cacería» contra Santiago Abascal tras los comicios en Extremadura, Aragón y Castilla y León, advirtiendo que existen «muchos interesados», dentro y fuera del ámbito político, en frenar su avance.

Fuentes del PP replican que «no se van a equivocar de adversario» y destacan que «el nuestro es el presidente del Gobierno».

Garriga informa a la militancia que el partido ya ha iniciado «demandas y querellas» contra las informaciones difundidas en varios medios, aunque no especifica cuáles.

También refuta cualquier «irregularidad» en las cuentas partidarias, que describe como «tan transparentes que ni todo el poder del aparato del sanchismo» ha logrado crear un caso.

En la carta califica de «totalmente absurdas» acusaciones como la realizada por Pedro Sánchez, quien sostuvo que Abascal se había «apropiado de dos millones de euros de Disenso», la fundación de Vox, además de las insinuaciones sobre supuestos vínculos con Koldo García o el pago de «importantes sumas» a asesores, que el partido niega rotundamente.

El dirigente de Vox atribuye parte de las filtraciones a exmiembros ya fuera de la organización, a quienes califica de «resentidos y corruptos».

Se refiere, sin nombrarlos, a Iván Espinosa de los Monteros, ex portavoz de Vox en el Congreso, y a Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León.

Garriga sostiene que las únicas «irregularidades» detectadas surgieron a través de los propios controles internos de Vox, y que sus responsables fueron expulsados y denunciados.

El núcleo de la carta insiste en señalar a la actual dirección del PP como el «único origen» del «brutal ataque».

En particular, apunta a Feijóo, a su asesora Mar Sánchez y a Miguel Tellado, a quienes describe como «ese clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría» que habría puesto en marcha una «maquinaria mediática» contra el «tercer partido de España».

Exonera a los barones del PP

Garriga hace una distinción clara entre la cúpula de Génova y los barones regionales del PP. Asegura que la mayoría de los líderes autonómicos no han participado en el «ataque mafioso» y que, pese a sus diferencias políticas, son capaces de alcanzar acuerdos puntuales con Vox y reconocer, en su opinión, la «amenaza» que representa Sánchez.

El texto también concede cierta absolución a parte de la prensa, admitiendo que «muchos periodistas y medios» no han formado parte «conscientemente» de esta «cacería».

Sin embargo, insiste en que el objetivo de esta ofensiva es forzar a Vox a defenderse de «mil insidias» y evitar que se hable sobre «olivos arrancados, vivienda inaccesible, sanidad colapsada, impuestos abusivos y corrupción».

Particular atención dedica la carta a la denominada «invasión migratoria», la cual atribuye también la capacidad de «arruinar y matar» y que, según acusa, genera beneficios para «individuos sin escrúpulos» presentes en ámbitos de «poder empresarial, mediático» y, lo que le resulta «especialmente doloroso», también en el sector «episcopal«.

Frente a esta situación, solicita «un nuevo esfuerzo» y convoca a salir «a la calle y a las redes».

Garriga insta a sus seguidores a no caer en el «debate fangoso de corruptos y embusteros» y fija como primer objetivo inmediato Andalucía, donde denuncia una «mafia bipartidista muy poderosa y subvencionada».

En ese contexto, presenta a Vox como «muralla contra el sanchismo» y arremete contra el «mafioso de la Moncloa», a quien califica como «el mayor corrupto y traidor» que ha ocupado el Gobierno.

Según el escrito, el «ataque de Feijóo y su clan» estaría «fortaleciendo a Sánchez día a día» y empujando al presidente a «soñar» con una nueva victoria electoral, algo que Vox considera «un desastre absoluto» para el país.

Por esta razón, el partido reivindica una «misión histórica»: lograr «unas elecciones libres y limpias» y gobernar en autonomías claves para frenar al PSOE.

Respuesta del PP

La reacción del PP no se ha hecho esperar. Voces de la dirección nacional recuerdan que «cartas a los militantes incitándolos contra enemigos externos cuando los problemas internos aumentan» es una táctica que, a su juicio, ya usó Sánchez con sus «cinco días de reflexión», y rechazan entrar en confrontaciones con la formación de Abascal.

Estas fuentes recalcan que el PP «no va a equivocarse de adversario» y sostienen que «el nuestro es el presidente del Gobierno».

«Por eso no responderemos a los ataques de Vox, ni ampliaremos sus problemas internos ni las polémicas que los afectan», manifiestan, comparando la estrategia de Abascal con la del PSOE cuando, según ellos, intenta desviar la atención hacia Donald Trump, Benjamin Netanyahu o Javier Milei.

«Ellos buscan un sustituto en la derecha; nosotros, un reemplazo en el Gobierno», resumen desde Génova, donde insisten en que su plan consiste en concentrar el voto de la oposición frente a Sánchez.

«Dos no se pelean si uno no quiere. Y nosotros no queremos«, concluyen estas mismas fuentes, intentando bajar la tensión ante la escalada verbal de Vox.

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