Pese a que Europa no depende en gran medida de las exportaciones regionales, los mercados energéticos internacionales han reflejado la incertidumbre del sector en sus tarifas

La guerra de Oriente Medio continúa sin un acuerdo claro de alto el fuego. Sus repercusiones se han extendido rápidamente a nivel mundial, impulsando al alza los precios de la energía. Aunque Europa mantiene una dependencia limitada de las exportaciones de esa zona, los mercados energéticos internacionales han reflejado esta falta de seguridad en sus valores, impactando a todos los países.
Este aumento global en los costes energéticos ha afectado a todos los actores, pero no de forma homogénea entre las diferentes naciones, diferenciando claramente a aquellos países dependientes de las importaciones energéticas y a los productores. En este segundo grupo se encuentra España, que ha logrado mitigar el impacto de la incertidumbre externa gracias a su extenso parque de autoconsumo renovable.
Según el más reciente informe del Observatorio de Energías Renovables para la Economía Digital, elaborado por Opina 360, se destaca la producción y extensión territorial de este modelo, en un contexto donde los mercados del gas y petróleo registran incrementos del 55% y 42%, respectivamente.
La generación nacional a través de instalaciones de autoconsumo renovable superó los 12.387 gigavatios hora en el último año, representando el 73,7% de toda la energía destinada al consumo propio y el 7,7% del total renovable en España. Este dato, recogido en el informe del Observatorio con base en los datos de Red Eléctrica, resalta el papel predominante de la solar fotovoltaica, que aportó 10.732 gigavatios hora, equivalentes al 63,8% del autoconsumo total.
La energía solar mantiene hasta julio de este año su liderazgo como principal fuente energética en Andalucía.
La energía solar lidera las renovables
La gran mayoría de la producción destinada al autoconsumo renovable procede de instalaciones solares fotovoltaicas, mientras que el resto se distribuye entre otras fuentes como residuos renovables (160 GWh), eólica (26 GWh), hidráulica (20 GWh) y solar térmica (2 GWh).
En este esquema, el 63,7% de la generación renovable de estas instalaciones se destina al autoconsumo (7.895 GWh), y el 36,3% restante (6.089 GWh) se inyecta a la red eléctrica nacional, contribuyendo a la reducción de los costes en las facturas. Tecnologías como residuos renovables, eólica e hidráulica tienden a dirigir la mayor parte de su producción hacia la red, según detalla el informe de Opina 360.
En el ámbito de las fuentes no renovables, la cogeneración predomina en el autoconsumo, aportando 3.836 GWh, lo que supone el 22,8% de la energía eléctrica total generada por estas instalaciones no convencionales. Por otro lado, los residuos no renovables suman 590 GWh. En conjunto, casi dos tercios (63,9%) de la electricidad procedente de fuentes no renovables se destinan también al consumo interno, en lugar de ser inyectados a la red.
CCAA con más autoconsumo de renovables

La distribución territorial del autoconsumo renovable muestra que Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana concentran la mayor parte de la generación, con 3.067 GWh, 1.917 GWh y 1.490 GWh, respectivamente. Estas tres comunidades suman más del 50% (52,3%) de la producción nacional destinada al consumo propio. En el extremo inferior se encuentran regiones como La Rioja (78 GWh) y Asturias (42 GWh).
Madrid ocupa un lugar especial como la única comunidad donde el autoconsumo representa el 58,3% de toda la energía renovable generada en la región. Otras regiones con un porcentaje significativo de autoconsumo renovable en relación a su mix energético son la Comunidad Valenciana (33,4%), Baleares (28,5%), País Vasco (24,2%) y Cataluña (22,4%). Contrariamente, en ocho comunidades autónomas menos del 10% de la electricidad renovable proviene de instalaciones de autoconsumo.
El informe de Opina 360 señala que la proporción de energía consumida directamente suele superar notablemente a la excedente vertida a la red, excepto en Andalucía, Aragón y Cantabria, donde aproximadamente la mitad o más de la electricidad generada localmente se inyecta al sistema eléctrico nacional. Canarias y Extremadura alcanzan que el 100% de su autoconsumo proceda de fuentes renovables. Les siguen Madrid, La Rioja, Baleares, Murcia y Navarra, todas con una cifra superior al 90%.

