Montero abandona el Gobierno tras un gran esfuerzo: salió decepcionada por no haber podido decir ‘no’ a Sánchez

La salida definitiva de la hasta ahora vicepresidenta primera rumbo a Andalucía dejó momentos cargados de afecto hacia ella. Asume un sacrificio y el clima dentro del PSOE es “negativo”, aunque no se anticipan consecuencias graves.

El "gran sacrificio" de Montero al dejar el Gobierno: "Se va muy disgustada, no se atrevió a decir 'no' a Sánchez"

En su última jornada junto al presidente del Gobierno en el banco azul, el diputado socialista Antidio Fagúndez se acercó a María Jesús Montero y le entregó dos rosas rojas. Este gesto no fue sólo personal, sino representando al Grupo Socialista del Congreso. Constituyó uno de los numerosos actos emotivos con que la dirección del PSOE y el Gobierno despidieron a la que fuera «vicetodo». La partida de Montero de la vicepresidencia primera fue intensa en carga emocional, algo que queda claro al escuchar su confesión inesperada y atribulada. “Que una persona con grandes responsabilidades en el Ejecutivo, quizás la mujer más poderosa de la democracia reciente, decida dejar sus cargos para presentarse a las autonómicas en Andalucía merece reconocimiento.” Aunque muchos tomaron esta declaración con sorna, la candidata socialista a la Presidencia de la Junta expresó con ello, no solo su visión de sí misma, sino también lo que sus compañeros de gobierno y partido le quisieron transmitir al despedirla con palabras de afecto.

“Indudablemente ha sido un pilar fundamental para el presidente durante los últimos años. Deja un vacío que será difícil de cubrir. Y está claro que su traslado a Andalucía no fue fruto de una elección propia, sino un sacrificio solicitado solo por quien tenía autoridad para hacerlo. Ella admitió que echará de menos sus responsabilidades. No regresa a una Andalucía de épocas pasadas, sino que afronta una candidatura con numerosas desventajas; debe hacerlo manteniendo la compostura y con buena actitud. No tiene otra opción. La lealtad ha primado por encima de cualquier cosa”, aseguran fuentes socialistas. “Se marcha muy descontenta, no se atrevió a negarse a Pedro Sánchez, aunque resulta un error dejar tan patente que afronta un gran sacrificio personal”, indican altos cargos del Ejecutivo.

El único motivo para el optimismo de cara al 17-M en el PSOE reside precisamente en las bajas expectativas. “No se anticipa un desastre; en las últimas semanas la sensación ha mejorado, aumentar dos diputados sería un resultado aceptable; el ambiente es tan pesimista que incluso igualar los resultados de hace cuatro años no se consideraría una catástrofe para el partido”, detallan desde la dirección socialista.

En cambio, desde las federaciones socialistas fuera de Madrid el panorama es distinto. El estado de ánimo frente a las elecciones andaluzas es “negativo”. Tampoco la candidata, ex vicepresidenta y vicesecretaria del PSOE, suscita igual entusiasmo en todos los territorios. “En la organización del PSOE nacional es poco conocida, y en Andalucía no genera identificación. Moreno Bonilla aplica un modelo exitoso basado en mostrarse más moderado que el resto del PP y comunica eficazmente su gestión política”, señalan interlocutores socialistas.

La declaración sobre el sacrificio personal de Montero y el compromiso del secretario general de que todo el PSOE se implicará para apoyar su campaña tendrán una lectura directa si los malos resultados de las encuestas se confirman en la noche electoral. Un alto cargo socialista lo sintetiza así: “Podemos obtener el peor resultado del PSOE en Andalucía pese a la mayor apuesta que el partido ha hecho jamás en esta región.”

Nadie cree seriamente que el reemplazo en la Vicepresidencia Primera, Carlos Cuerpo, pueda asumir el papel político que desempeñaba María Jesús Montero en el Gobierno. Más bien se considera que la situación permanecerá igual, pues el ministro Bolaños seguirá actuando como vicepresidente político de facto. Incluso algunas fuentes dudan del éxito de la operación Cuerpo, diseñada para centrar la atención en los indicadores macroeconómicos constantemente.

Varios dirigentes recuerdan que María Jesús Montero no ha abandonado su escaño en el Congreso ni el puesto de vicesecretaria general del PSOE. La dirección del PP está convencida de que la candidata socialista no tomará posesión del acta de diputada del Parlamento andaluz tras el 17-M. Ella misma y los socialistas lo desmienten, aunque algunas fuentes advierten que, como número dos del PSOE, Montero conserva un poder superior al que le confiere el liderazgo regional y la oposición a Juanma Moreno, en caso de confirmarse las encuestas para los comicios autonómicos. Según el resultado, algunas fuentes concluyen que Montero podría regresar a la política nacional. Compatible con su cargo de vicesecretaria general del PSOE y líder de la oposición en Andalucía sería una situación inusual, aunque, tratándose de los usos de Pedro Sánchez, no imposible.

Al final, todos estos movimientos del presidente del Gobierno comparten el denominador común de un Ejecutivo y un partido donde solo una persona tiene el mando y los demás se limitan a seguir sus órdenes. Esto lo reconocen incluso los seguidores más fervientes del líder socialista.

En relación a Sánchez, el presidente ha enviado a su número dos en la jerarquía socialista a competir en las elecciones andaluzas. Algunos interpretan que la decisión de no nombrar un vicepresidente político con rango oficial busca evitar cualquier especulación sobre sucesión. “No existe sucesor ni para Sánchez ni para sus aliados. El presidente no lo contempla. Su objetivo es continuar gobernando hasta 2027. Por eso, no habrá movimientos en el PSOE de Pedro Sánchez aunque se produzca la probable derrota en Andalucía”, indican fuentes gubernamentales.

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