El futbolista barcelonés se ha convertido en la revelación de la Selección, además de uno de los jóvenes que más destacan en La Liga por su rendimiento con Osasuna.
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Existen relatos en el fútbol que realmente emergen desde abajo, sin atajos ni influencias. La historia de Víctor Muñoz es un ejemplo claro de ello.
El extremo del Osasuna, quien el pasado fin de semana debutó con la selección española absoluta y anotó un gol en menos de diez minutos, tiene 22 años, mide 1,73 metros y proviene de un barrio del norte de Barcelona donde el fútbol se aprende entre bloques residenciales y terrenos de tierra.
Víctor nació en Barcelona el 13 de julio de 2003 y creció en el barrio de Turó de Peira, situado en el distrito de Nou Barris, una de las áreas más populares y trabajadoras de la ciudad.
Sus progenitores representan fielmente lo que él describe como una familia «muy común y trabajadora»: su madre se dedicó a la peluquería durante años hasta que una lesión en la mano le obligó a abandonar esa profesión, y su padre es celador en un hospital de Barcelona.
Esta rutina de madrugones y turnos, marcada por un esfuerzo constante y visible, es la primera escuela que Víctor reconoce como su cuna.
Víctor Muñoz, celebrando un gol con la Selección EFE
Los primeros pasos de Víctor en el fútbol fueron en el club de su barrio, San Gabriel, antes de dar el salto a La Masia del FC Barcelona con solo 11 años. En el Barça coincidió con la generación de Balde, Casadó y Fermín, pero la dureza de una cantera tan exigente le pasó factura rápidamente.
El traslado al CF Damm, también en Nou Barris, supuso el regreso del disfrute por el fútbol, desde donde pudo reconstruir su trayectoria.
El salto al Real Madrid
En 2021, con 17 años, el Real Madrid le abrió las puertas y Víctor se trasladó a Madrid. Cambiar de ciudad, club y entorno no fue sencillo, aunque un aspecto que resalta en sus entrevistas es la constante presencia de sus padres y hermano en todos sus partidos.
Al preguntarle sobre cuánto de su origen humilde influye en el Víctor Muñoz que hoy representa a España, su respuesta es clara y no admite dudas:
«Siempre he sido una persona sencilla, no me gusta destacar demasiado. Esto me lo inculcaron desde pequeño. Estoy muy agradecido a mis padres, que siempre han hecho todo lo posible para que yo llegue hasta aquí: desde pequeño acompañándome a todos los entrenamientos y transmitiéndome esta pasión. Estoy realmente agradecido», declaró en una entrevista reciente para EL ESPAÑOL.
Cuestionario rápido con Víctor Muñoz
Actualmente, Víctor reside en Pamplona con su novia y ha convertido la capital navarra en su segundo hogar. Pasea por el casco antiguo, cena con sus amigos y recibe la visita de su familia siempre que el calendario se lo permite.
La ciudad le ha acogido con un respeto que él valora por encima de cualquier reconocimiento mediático. «La gente es muy respetuosa. Eso es algo que aprecio mucho», ha manifestado públicamente.
Sus padres también acuden a El Sadar cuando pueden, y Víctor lo relata con el mismo orgullo con el que recuerda su gol en el debut con la Roja. No se trata de la familia típica de un jugador de élite, sino de los pilares de un joven de Nou Barris que, en esencia, sigue siendo el mismo de siempre.

