Portugal enfrenta un dilema complejo en los cruces del Mundial: optar por España, como en 2010, o por Argentina con el esperado primer enfrentamiento Messi-Cristiano en esta Copa.

Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento con Portugal durante el Mundial. Si empata o pierde ante Colombia, se espera que se enfrente en octavos a los dirigidos por Luis de la Fuente.

En cambio, si consigue la victoria, el equipo portugués avanzará por el lado derecho del cuadro, con un posible enfrentamiento en cuartos contra la actual campeona.

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El fútbol tiene su propia forma de crear narrativas, y este sábado, en el Hard Rock Stadium de Miami, Portugal tiene la oportunidad de elegir la suya.

Frente a Colombia, en el último encuentro del Grupo K, la selección liderada por Cristiano Ronaldo no solo lucha por la primera posición del grupo, sino por el lado del cuadro en el que desea continuar en este Mundial.

De esa elección —ya sea autónoma o forzada— dependerá uno de los partidos más esperados en la historia del fútbol: el duelo entre Messi y Cristiano en una Copa del Mundo, probablemente el último que ambos disputarán.

Colombia llega con un pleno de victorias, liderando el grupo con seis puntos tras dos partidos ganados. Por otro lado, Portugal suma cuatro puntos tras empatar en el debut con la República Democrática del Congo y vencer categóricamente a Uzbekistán.

La fórmula es clara: un triunfo portugués aseguraría el primer lugar del grupo; cualquier otro resultado, la segunda posición. Pero lo crucial no es el puesto en la tabla, sino el camino que se dibuje a partir de ese resultado.

La ruta del primero: rumbo a Argentina

Si Portugal se impone en Miami y concluye como líder del Grupo K, el cuadro oficial la sitúa en los dieciseisavos el 3 de julio en Kansas City, enfrentándose al mejor tercero de los grupos D, E, I, J o L. En principio, un rival accesible, un tercero que logró pasar a la siguiente fase por vía de repesca.

Tras superar este desafío, los octavos de final enfrentarán a Portugal con el vencedor del partido entre Suiza o, nuevamente, otro mejor tercero, otro enfrentamiento que en teoría no presenta dificultad.

No obstante, el reto más significativo aparecerá en cuartos de final, donde el primero del Grupo K se medirá en el mismo lado del cuadro con Argentina. Este equipo aseguró el liderato del Grupo J de manera sólida: seis puntos, cinco goles a favor, ninguno en contra, y un Messi que, tras su hat-trick frente a Argelia, se ha convertido en el máximo goleador histórico de los Mundiales en solo dos partidos.

Diseño: Juan López Cachón

Diseño: Juan López Cachón

Este escenario tiene un nombre muy destacado: el primer enfrentamiento entre Messi y Cristiano en un Mundial. Aunque llevan veinte años dominando el fútbol global y han disputado seis Mundiales cada uno, nunca coincidieron en el mismo partido en esta competición.

Los sorteos y resultados previos lo impidieron siempre. El Mundial de 2026 podría ser la última ocasión para este choque, y la decisión está ahora en manos de Portugal.

La ruta del segundo: hacia España

La otra vía tiene un matiz distinto, cargado de historia reciente. Si Portugal no vence a Colombia y termina segundo del Grupo K, el cuadro la enfrenta en dieciseisavos contra el subcampeón del Grupo L.

El rival se definirá este mismo sábado entre Ghana y Croacia, que llegan con cuatro y tres puntos respectivamente a la última jornada. Un cruce que parece manejable, aunque ambos equipos —sobre todo Croacia, finalista en 2018— cuentan con argumentos para no ser considerados débiles.

El verdadero impacto de quedar segunda se manifiesta en los octavos. Tras confirmar España el primer puesto en Guadalajara frente a Uruguay, se enfrentará en esa ronda al segundo del Grupo J, rival que saldrá entre Austria y Argelia. El ganador de ese encuentro podría verse con Portugal en octavos.

Cristiano Ronaldo, tras caer Portugal con España en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica.

Cristiano Ronaldo, tras caer Portugal con España en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica. EFE

España y Portugal se verían las caras en octavos de final, tal como ocurrió en el Mundial de Sudáfrica 2010, donde David Villa sentenció con un gol al minuto 63 y la Selección española avanzó hacia el título.

Un giro que solo Portugal puede provocar

Hasta ahora, todas las grandes favoritas han cumplido sus expectativas. Brasil, Alemania, Países Bajos, España, Francia y Argentina ya aseguraron el primer lugar en sus grupos.

Inglaterra, en el Grupo L, cuenta con cuatro puntos al igual que Ghana y debería confirmar el primer puesto ante una Panamá eliminada; un empate también le sería suficiente, siempre que Ghana y Croacia no empaten entre sí en el marcador clave.

En este contexto de favoritas clasificadas sin problemas, Portugal es la excepción que puede modificar el cuadro final. No porque corra un riesgo real de eliminación —ya que virtualmente está clasificada— sino porque la elección que haga este sábado, o la que Colombia le imponga, puede alterar significativamente la narrativa principal del torneo.

España y Argentina, dos de las candidatas con más opciones, aguardan para saber si el equipo de Cristiano las buscará en el cuadro o tratará de evitarlas. La respuesta llegará el sábado por la noche en Miami, definiendo así el mapa de lo que podría ser este Mundial.

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