Álvaro Morata vendió su propiedad de lujo en Madrid valorada en 4 millones de euros, ubicada fuera de las áreas exclusivas de La Moraleja y El Viso

Montaje con el interior de la vivienda y Álvaro Morata. Esta intervención del delantero se produjo como consecuencia de un robo que sufrió mientras él estaba jugando al fútbol.

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Álvaro Morata se convirtió en noticia al cerrar uno de los capítulos más delicados de su vida privada al decidir vender su casa en Mirasierra, Madrid, por cerca de 4 millones de euros. Esta operación cerró de manera definitiva una etapa marcada por un violento robo y un cambio en su proyecto familiar.

La vivienda, ubicada en una de las áreas residenciales más exclusivas de la capital, se había convertido en su residencia junto a Alice Campello y sus hijos durante su estancia en Madrid y sus frecuentes desplazamientos por Europa.

La venta no solo tuvo un valor económico destacado, sino también un significado emocional: supuso romper con el lugar vinculado a un episodio traumático.

Álvaro Morata, tras fallar el penalti contra Portugal.

Álvaro Morata, tras fallar el penalti contra Portugal. REUTERS

La propiedad en Mirasierra salió al mercado en 2019, valorada en torno a 4 millones de euros, un precio acorde con la localidad, el tamaño del terreno y los acabados del inmueble.

Este chalé se ofrecía a ese precio tras el asalto ocurrido mientras Morata estaba concentrado con la selección española, circunstancia que aceleró la decisión de abandonar la vivienda. Con el tiempo, la venta se cerró en una cifra cercana a los 4 millones de euros, dentro del rango estimado inicialmente y ajustada al perfil tipo del comprador de este sector residencial de alto standing en Madrid.

Chalé de alto nivel

Según datos publicados en su momento, la casa era un chalé unifamiliar de lujo en una urbanización tranquila y bien comunicada, con varias plantas, un jardín privado y espacios amplios orientados a una familia joven con hijos.

Contaba con un diseño moderno, zonas de día muy luminosas, dormitorio principal en suite, habitaciones adicionales para los niños, además de sótano y estancias multifuncionales.

No faltaban características habituales en propiedades de esta categoría, como sistemas de seguridad eficientes, garaje espacioso y un jardín que ofrecía privacidad a pesar de la ubicación urbana. 

La decisión de vender estuvo estrechamente ligada al robo que sufrió la residencia mientras Campello y sus hijos permanecían en ella, un hecho que impactó profundamente a la familia y multiplicó sus inquietudes en cuanto a seguridad.

Morata expresó entonces la angustia causada por vivir esa situación desde la distancia y sugirió que ese evento había modificado su percepción sobre la vivienda. Poco después, la propiedad se puso formalmente a la venta y la pareja comenzó a explorar opciones que brindaran mayor privacidad y protección.

En este contexto, desprenderse del chalé en Mirasierra representó tanto una decisión lógica desde el punto de vista económico y de mercado, como una manera de cerrar un capítulo relacionado con un lugar emocionalmente marcado.

Nuevo inmueble por 1,6 millones

Tras superar esa etapa, Álvaro Morata y Alice Campello se trasladaron a una de las zonas más selectas de España: La Finca, en Pozuelo de Alarcón.

Allí adquirieron otra residencia de alto nivel, ubicada en una urbanización reconocida por su seguridad estricta, privacidad y concentración de deportistas destacados, empresarios y figuras públicas. Diferentes fuentes estiman que esa nueva vivienda está valorada en más de 1,6 millones de euros, dentro de un entorno residencial cuyos precios varían considerablemente según el tamaño del terreno, la ubicación exacta dentro del complejo y las calidades de cada chalet.

La transacción en Mirasierra forma parte, además, de una estrategia más amplia: la de un futbolista que ha ido edificando un patrimonio inmobiliario significativo a lo largo de su carrera.

Sus inversiones reflejan que, más allá de esa primera casa en Madrid, Morata ha diversificado en viviendas y proyectos inmobiliarios tanto en España como en otros países donde ha jugado.

En este panorama general, la venta del chalé por son dos hitos que ejemplifican la evolución de su estatus deportivo y su interés en combinar seguridad, calidad de vida y rentabilidad en sus decisiones inmobiliarias.

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