Una fortaleza cargada de historia nobiliaria y dominio territorial. Su silueta transforma la visita en una escapada con vistas, memoria medieval y valor patrimonial
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En la cima de una sierra pacense se yergue una fortaleza que concentra gran parte del atractivo patrimonial de Extremadura. Su perfil domina la comarca de la Tierra de Barros y convierte la estancia en una experiencia estrechamente vinculada al paisaje, a la historia señorial y a la arquitectura militar medieval. Además, este enclave, integrado dentro del patrimonio visitable de la Casa de Medinaceli, se ha consolidado como una de esas escapadas que combina vistas panorámicas, herencia nobiliaria y recorrido cultural en un único espacio.
Se trata del Castillo de Feria, ubicado en la provincia de Badajoz, una edificación asociada a la influyente familia Suárez de Figueroa, duques de Feria, que consideró esta residencia señorial como uno de sus emblemas. La fortaleza se alza sobre un cerro y exhibe una imagen contundente, definida por su Torre del Homenaje, de planta cuadrada, muros robustos y presencia dominante sobre el terreno. Junto a ella, una muralla adaptada al relieve del enclave refuerza su naturaleza defensiva y ayuda a comprender la importancia estratégica que tuvo este punto en las rutas interiores del suroeste peninsular.
Una visita entre historia, paisaje y centro de interpretación
El itinerario por el Castillo de Feria permite entrar primero en el área del patio y luego avanzar a lo largo de la muralla, desde donde se disfrutan amplias vistas del entorno. Justamente esa panorámica es uno de los principales atractivos de la visita, pues desde lo alto se comprende nítidamente la función de vigilación y control territorial que cumplió la fortaleza. A esto se añade la posibilidad de acceder a la torre, renovada para albergar un Centro de Interpretación con exposiciones, audiovisuales, fotografías y recursos didácticos que explican cómo vivían los señores medievales y detallan la evolución histórica del castillo.
En el interior del edificio, la visita continúa con espacios museográficos, objetos y paneles informativos que contextualizan tanto el propio monumento como otros castillos de la provincia. Finalmente, la subida a la terraza de la Torre del Homenaje ofrece la vista más emblemática del enclave y afianza su valor como uno de los monumentos más destacados dentro de la red patrimonial vinculada a la Casa de Medinaceli. En cuanto a los horarios, el acceso está disponible de lunes a domingo, mañana y tarde, con variaciones en el horario vespertino según la temporada.
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