Ella afirma que perdería su plaza en el Hospital Virgen del Rocío. Según las normas vigentes, dispondría de mes y medio para solicitar el reingreso.

La todavía vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y aspirante oficial a la presidencia de la comunidad andaluza, María Jesús Montero, ha justificado su decisión de no renunciar a su acta como diputada en el Congreso argumentando que, de hacerlo, perdería el derecho a conservar su puesto como funcionaria del servicio de salud de Andalucía.
No obstante, desde el PP niegan su argumento basándose en el Reglamento que regula las situaciones administrativas de los funcionarios y en el decreto de Dispensa que publica el Boletín Oficial de la Junta antes de las citas electorales. Con estas dos normativas resaltan que Montero no corre ningún riesgo de perder su reserva de plaza como funcionaria pública, contrariamente a lo que afirma.
Los populares sostienen que la única motivación que tiene María Jesús Montero para no abandonar su escaño en el Congreso de los Diputados es que prevé regresar a Madrid tras las elecciones del 17 de mayo y no ocupar su lugar en el Parlamento andaluz, donde, según pronostican, lideraría la oposición.
En el partido Popular explican que, conforme al artículo 9.1 del Reglamento que regula situaciones especiales del funcionariado, Montero dispondría de un plazo de un mes desde que deje su condición de diputada en el Congreso para solicitar el reingreso en activo como funcionaria.
Esto significa que, según esta norma, si abandonara el escaño ahora, tendría hasta el 30 de abril para reincorporarse a su puesto público; además, considerando la Dispensa de la Junta, contaría con un plazo adicional de 15 días por ser candidata a la presidencia del Ejecutivo andaluz.
Esta Dispensa se publicará en las próximas semanas, al igual que en elecciones anteriores, cuando se oficialicen las candidaturas que concurrirán a las urnas.
Por tanto, argumentan desde el PP, Montero podría entregar ya el acta de diputada y conservar la reserva de su plaza como funcionaria durante el mes y medio que queda hasta las elecciones. Además, añaden, una vez celebrados los comicios, no tendrá problemas con los plazos porque volverá a estar en situación de excedencia por servicios especiales gracias al escaño que, sin duda, tendrá asegurado en el Parlamento andaluz, al ser la numero uno en la lista del PSOE.
En su despedida ante los medios para centrarse en los comicios andaluces, María Jesús Montero confirmó que mantendrá su acta en el Congreso como diputada por Sevilla hasta que deba asumir su cargo en el Parlamento autonómico tras las elecciones.
La razón que argumenta es querer conservar su «derecho a la plaza en propiedad» en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, obtenida tras superar unas oposiciones a los 26 años. De sus declaraciones (nata en 1966) se deduce que la plaza fue obtenida en 1992.
De acuerdo con la información del Portal de Transparencia, su primer cargo en el hospital sevillano fue el de Subdirectora Gerente y Subdirectora Médica de los hospitales universitarios, desempeñado desde mayo de 2001 hasta septiembre de 2002. Desde entonces, ocupó puestos públicos en el área de Salud de la Junta hasta que en 2013 pasó a Hacienda.
«Para conservar el derecho a la reserva de plaza, se debe tener un cargo institucional», como «ser miembro del Gobierno, diputado o senador», explicó la aún vicepresidenta.
Desde el PP no rechazan esta afirmación, pero aseguran que la plaza de funcionaria de Montero no estaría en riesgo, pues, además del margen disponible hasta las elecciones, después de éstas estará garantizada por su condición de diputada autonómica. Los populares dan por hecho que Montero solo actuará como reclamo electoral, y pronostican que tras las elecciones renunciará a su escaño en Andalucía para regresar a Madrid y continuar su carrera política junto a Sánchez.

