Factores clave que reducen la eficacia del omega-3, explicados por un cardiólogo

Aurelio Rojas detalla cómo aprovechar todos los beneficios del suplemento sin complicaciones

Error al consumir omega-3. (Europa Press)

El uso de suplementos con omega-3 se ha popularizado entre quienes desean mejorar su salud cardiovascular o disminuir la inflamación. No obstante, no todos los usuarios logran los beneficios esperados. Según el cardiólogo Aurelio Rojas, existen tres errores habituales que pueden hacer que estos productos no funcionen o incluso resulten contraproducentes.

El especialista destaca, a través de su perfil de TikTok (@doctorrojass), que aunque la intención de proteger el corazón sea correcta, descuidos mínimos pueden anular los efectos del omega-3. Por ello, subraya la necesidad de comprender la forma adecuada de tomarlo y qué aspectos deben controlarse para que realmente cumpla su propósito. “Si estás consumiendo omega tres, quiero que conozcas esto que hace que pierda su eficacia y no sirva para nada o incluso cause efectos negativos”, explica el cardiólogo.

Actualmente, los suplementos de omega-3 se anuncian como aliados para el bienestar, pero la falta de información técnica conduce a errores frecuentes. Rojas recoge las tres fallas más comunes que observa en consulta diaria y da consejos precisos para corregirlas sin complejidad.

El primer error: consumir omega-3 con el estómago vacío

De acuerdo con Rojas, el primer fallo se presenta cuando las personas ingieren las cápsulas de omega-3 en ayunas, a menudo al comenzar el día. “El omega tres es una grasa y si se toma sin alimentos o con el estómago vacío, no se absorbe bien”, advierte el especialista. Esto ocurre porque los lípidos necesitan la presencia de otras grasas para ser absorbidos de manera eficiente por el organismo.

Episodio: ¿Por qué consumir omega 3?.

La recomendación médica es consumir el omega-3 acompañado de una comida rica en grasas saludables. Alimentos como aguacate, nueces o aceite de oliva facilitan su absorción y potencian el efecto del suplemento. Rojas explica que así se evita que el producto pase por el sistema digestivo sin aprovecharse. Esta sencilla modificación en la rutina diaria puede marcar la diferencia entre un suplemento efectivo y uno que no produce resultados.

Para quienes quieren saber cómo usar correctamente el omega-3 y no desperdiciar su inversión, la clave está en tomarlo siempre con alimentos que contengan grasas saludables. De este modo, el cuerpo asimila mejor los ácidos grasos esenciales y recibe sus beneficios, señala el cardiólogo.

No verificar la cantidad exacta de EPA y DHA

El segundo error que Rojas detecta es la falta de atención sobre el contenido efectivo de EPA y DHA, los dos ácidos grasos activos más importantes del omega-3. “Muchos eligen suplementos sin considerar la cantidad real de EPA o DHA, que son los ácidos grasos con impactos positivos en la salud”, señala. El problema es que algunas cápsulas pueden tener mucho aceite de pescado, pero poca concentración de estos compuestos responsables de los beneficios saludables.

La recomendación puntual del cardiólogo es asegurarse de que la dosis diaria suma al menos 1.000 miligramos combinados de EPA y DHA, prefiriendo una proporción de EPA al doble que DHA para lograr efectos antiinflamatorios y cardiovasculares más fuertes. Esto implica leer cuidadosamente la etiqueta, ya que la cantidad total de aceite no garantiza niveles suficientes de los componentes activos.

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El experto enfatiza la importancia de no confiar únicamente en el tamaño de la cápsula o la reputación de la marca, sino revisar minuciosamente la composición. Una suplementación eficaz requiere “una proporción de EPA al doble que DHA para lograr efectos antiinflamatorios y cardiovasculares potentes”, señala Rojas. Así, se optimizan los beneficios y se evita consumir productos de calidad inferior.

Ignorar la calidad y conservación del omega-3

El tercer error, que según el cardiólogo es el más serio, es no prestar atención a la calidad del suplemento ni a su correcta conservación. Los aceites de pescado son vulnerables a la oxidación, proceso que los vuelve rancios y elimina sus propiedades, además de generar radicales libres potencialmente dañinos para la salud.

Un signo visible de que el omega-3 está estropeado es el olor fuerte a pescado o los eructos desagradables tras su ingesta. Frente a esto, Rojas aconseja buscar suplementos con certificaciones de pureza y libres de metales pesados, como IFOS o GOED, y almacenar las cápsulas en el refrigerador para evitar la oxidación. Mantener estos cuidados básicos ayuda a conservar la calidad del omega-3 y reduce el riesgo de efectos adversos.

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