La brecha económica entre millennials se define por la herencia: el 10% posee más de la mitad de los activos acumulados en la generación

La concentración del capital, el acceso restringido a la vivienda y el papel de las herencias explican por qué los jóvenes en España enfrentan una desigualdad económica más marcada que las generaciones previas, según Funcas

Dentro de la generación millennial, el 10% más rico concentra el 58% de toda la riqueza, mientras que la mitad situada en la base de la pirámide apenas suma un 4%. (Montaje Infobae España con imágenes de Canva)

La economía española muestra signos positivos. El país avanza en su recuperación tras la crisis provocada por la pandemia del Covid-19, con un crecimiento del PIB español cercano al 2,8% en 2025, superando el promedio de la eurozona. Sin embargo, estas mejoras no se reflejan en la situación financiera de las generaciones jóvenes, quienes enfrentan barreras estructurales que limitan su bienestar y capacidad de acumulación patrimonial. A pesar de que los indicadores macroeconómicos evidencian avances con un desempleo total inferior al 10% a finales de 2025 y la creación de más de 600.000 puestos de trabajo, la tasa de desempleo juvenil no se alinea con esta mejoría y supera el 20%, siendo considerablemente más alta que la media nacional y europea. Esta coyuntura, acompañada por la prevalencia de contratos temporales y sueldos bajos, dificulta la independencia económica y la posibilidad de ahorro de una generación que encuentra grandes obstáculos para consolidar un proyecto económico estable. O, al menos, para la mayoría.

El panorama patrimonial de los jóvenes en España revela una característica que influirá en las próximas décadas. En la generación millennial, el 10% con mayores ingresos concentra el 58% de la riqueza total, mientras que la mitad situada en la base de la pirámide apenas acumula un 4%, según un informe reciente de Funcas. Este estudio también señala que la desigualdad interna es más pronunciada en los jóvenes comparado con las cohortes mayores, y que la concentración de riqueza entre millennials excede ampliamente la registrada por los baby boomers a la misma edad. Además, los millennials poseen menos riqueza en todos los niveles de ingresos en comparación con generaciones anteriores.

El acceso a la vivienda y las herencias definen la brecha entre los jóvenes

El informe destaca que la propiedad inmobiliaria representa una barrera esencial. Aquellos que han logrado adquirir una vivienda, y aún más quienes cuentan con una segunda propiedad, han conseguido acumular activos y aumentar su capacidad de ahorro. En contraste, los jóvenes que se ven obligados a residir en alquiler enfrentan mayores dificultades para generar patrimonio, lo que incrementa la desigualdad dentro de la misma generación. En 2022, menos del 40% de menores de 35 años eran propietarios de una vivienda.

Cada generación en España enfrenta un deterioro económico: los nacidos entre 1986 y 1995 son los más afectados, mostrando una riqueza cinco veces menor.

Funcas señala que el acceso a la vivienda ha decaído notablemente entre los jóvenes, mientras que ha crecido el recurso al alquiler, instaurando un factor estructural de exclusión. Así, el esfuerzo económico que supone el alquiler reduce directamente la capacidad de ahorro. Además, el informe apunta que la fractura patrimonial se genera desde etapas tempranas de la adultez. Las trayectorias económicas de los millennials divergen desde el inicio, y la exclusión del mercado de vivienda propia marca este punto de partida.

Por otro lado, un elemento significativo es el impacto de las herencias en la perpetuación de la desigualdad. Debido a que ya existe una alta concentración de riqueza inicial, la transferencia patrimonial no corregirá dicha brecha entre los jóvenes, sino que la ampliará. La riqueza en la generación millennial está mucho más concentrada que en generaciones previas, lo que indica que las futuras herencias también se concentrarán en manos de una minoría.

El análisis afirma que, aunque la demografía aumentará la media de herencias a repartir, esta cifra puede resultar engañosa, dado que la mayoría de los hogares no posee un patrimonio significativo para legar, mientras que un pequeño grupo concentra grandes activos. Como señala Funcas, “la creciente desigualdad dentro de las generaciones, particularmente entre los millennials, condiciona el impacto que tendrá la transferencia intergeneracional de riqueza en las próximas décadas”.

Razones por las cuales los jóvenes acumulan menos riqueza que sus padres

No obstante, los millennials en su conjunto seguirán rezagados respecto a la generación de sus padres. El estudio evidencia también que los jóvenes cuentan con menos riqueza que los baby boomers a la misma edad, reflejando una doble brecha: primero, entre generaciones; y segundo, dentro de la propia generación millennial. Esta desigualdad interna determina el acceso a activos, la capacidad de ahorro y, a largo plazo, la herencia, factores que consolidan una fragmentación económica desconocida en generaciones anteriores.

Los jóvenes presentan una menor riqueza que los baby boomers cuando tenían la misma edad. (Foto: Shutterstock)

Mientras que menos de la mitad de los millennials ha podido adquirir una vivienda, el 60% de quienes tenían menos de 35 años en 2002 sí lograron ser propietarios. Para el grupo de edad de 35 a 44 años, la propiedad también ha disminuido: en 2022 rondaba el 60%, en contraste con casi el 80% ocurrido dos décadas antes.

El fenómeno del acceso a la vivienda y la necesidad de alquilar funciona como un impulsor de disparidades. Los datos de Funcas evidencian que la tasa de propiedad ha descendido notablemente entre los jóvenes, mientras que las generaciones mayores mantienen elevadas tasas de propietarios y poseen un alto porcentaje de segundas residencias. La valorización de estos inmuebles ha beneficiado sobre todo a quienes ya eran propietarios, ampliando la brecha en comparación con quienes han quedado excluidos del mercado inmobiliario.

Scroll al inicio