Pedro Sánchez despidió a María Jesús Montero calificándola como «la mejor política que he conocido» y le agradeció su labor en el Gobierno.
Montero se despidió de la bancada socialista levantando el puño y gritando «a ganar» tras votar el Real Decreto con rebajas fiscales por la crisis de Irán.
La despedida fue sobria y sin foto de grupo; Montero mantendrá su acta de diputada hasta tomar posesión como parlamentaria en Andalucía.
La bancada socialista, junto con diputados de Sumar y parte del Gobierno, ovacionó a Montero durante más de un minuto en el Congreso.
Durante su intervención institucional a las puertas del pabellón del Consejo de Ministros en La Moncloa, Pedro Sánchez despidió el jueves a María Jesús Montero catalogándola como «la mejor política que he conocido».
El jefe del Ejecutivo la describió como «un pilar fundamental del Gobierno» y le expresó su gratitud «de corazón» por casi ocho años de esfuerzo constante al servicio de España.
La exministra de Hacienda, una de las cuatro que permaneció desde 2018 —junto a Fernando Grande Marlaska, Luis Planas y Margarita Robles— no estaba presente para escuchar sus palabras.
Minutos antes coincidieron en el Congreso, donde tampoco se celebró una despedida formal.
Montero asistió sola para votar el Real Decreto con las reducciones fiscales derivadas de la crisis ocasionada por la guerra en Irán. Tras su aprobación, se despidió de la bancada socialista levantando el puño y exclamando «a ganar».
En ese instante, al salir del hemiciclo, algunos ministros como Carlos Cuerpo, quien horas después asumiría su puesto como vicepresidente, se acercaron para darle un abrazo.
Antes, el diputado socialista por Zamora, Antidio Fagúndez, le había entregado dos rosas rojas junto a su escaño.
Sin embargo, la despedida fue algo discreta. No hubo ni foto grupal ni permaneció con los diputados andaluces. Por ahora, Montero conserva su acta de diputada.
Desde su entorno explican que mantendrá el acta hasta tomar posesión como parlamentaria en Andalucía, puesto que tiene vinculada su excedencia en el Hospital Virgen del Rocío y pretende «preservar el derecho a plaza».
De hecho, la exministra utilizó la red social X para expresar su agradecimiento por su paso en el Gobierno.
Los diputados que la acompañan afirman que «la despedida cálida» ocurrió durante la sesión de control del miércoles, cuando en su última intervención quiso dedicar unas palabras a sus compañeros socialistas, instándolos «a continuar trabajando por la mayoría social».
La última expresión que figura en el Diario de Sesiones de la vicepresidenta María Jesús Montero estará dirigida al PP: «Y a ellos, ladran, pues cabalgamos».
Sánchez, ausente
La seriedad de su despedida contrasta con la celebración que Sánchez brindó a quien fue vicepresidenta económica hasta 2023, cuando pasó a ser vicepresidenta del BEI, Nadia Calviño.
Pedro Sánchez no esperó al mensaje institucional donde se anunciaban los relevos para destacar su figura, sino que lo hizo desde la tribuna del Congreso, reconociendo que aportó «rigor, brillantez y audacia al Gobierno».
Luego regresó a su asiento y le dio dos besos.
En el caso de Montero, Sánchez ni siquiera aguardó el último turno de réplica de la vicepresidenta en la sesión de control y abandonó el hemiciclo tras las preguntas realizadas por Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
Al inicio del enfrentamiento del PP contra María Jesús Montero, que incluyó hasta cuatro confrontaciones, Sánchez ya había abandonado la sala.
Fue la bancada socialista quien se puso de pie para aplaudirla durante un minuto y trece segundos, seguido por los diputados de Sumar y toda la bancada azul del Gobierno. Incluso la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, se acercó a Montero para darle dos besos.
Sólo faltaron los titulares de Defensa e Interior, ausentes en la sesión, y un Sánchez que ya se encontraba en La Moncloa.

